Es común escuchar sobre diversos remedios caseros y consejos para el cuidado bucodental. Una de las creencias populares es que el limón puede amarillear los dientes. Pero, ¿qué tan cierto es esto? Para entenderlo mejor, es crucial analizar los factores que influyen en la coloración dental y los efectos de los alimentos ácidos en el esmalte.

¿Por qué se Manchan los Dientes?
La coloración de nuestros dientes puede verse afectada por varios factores. Son debidas a los colorantes -naturales o artificiales- presentes en multitud de alimentos, que tienden a manchar el esmalte de nuestros dientes. Aunque no lo veamos a simple vista, el esmalte está cubierto de huecos microscópicos por los que se cuelan estos colorantes y se van depositando hasta teñirlo.
Factores que Contribuyen a las Manchas Dentales:
- Café y té
- Algunas salsas
- Patatas fritas
- Vino
- Ciertos medicamentos
Aunque la mayoría de las sustancias que oscurecen los dientes pueden ser factores de riesgo de problemas dentales, no siempre es así. La edad, ciertos alimentos (algunas salsas o las patatas chips), el vino, el té y el café, así como algunos medicamentos también pueden manchar los dientes sin dejar consecuencias negativas para la salud.
El Mito del Limón y las Manchas Dentales
Otra búsqueda popular en Internet es la creencia de que el zumo de limón puede eliminar las manchas dentales producidas por el alcohol, café y tabaco. Esta afirmación es parcialmente verdadera pero no es una solución a largo plazo.
Las bebidas carbonatadas e isotónicas, o los zumos ácidos (como el de limón) contienen ciertos ácidos capaces de disolver progresivamente el esmalte y desgastar los dientes precozmente. De hecho, con la moda del gin tonic aumentaron los casos de desgaste dental entre la población joven. La razón es que este combinado tiene todos los ingredientes para debilitar el esmalte: refresco gaseoso, azúcar (del alcohol y de la tónica) y limón. Si eres habitual de estos productos, el doctor recomienda un buen enjuague después.

¿Qué hacer después de ingerir jugo de limón o zumos de frutas con pH bajo?
Aunque sabemos que os preocupa vuestra salud bucodental es posible que decidáis no renunciar a tomar jugo de limón. Por eso os damos dos sencillos consejos para paliar sus efectos en nuestra dentadura.
- NO os cepilléis los dientes inmediatamente después de tomar limón. Si lo hacéis, a la erosión ácida añadiréis una erosión mecánica sobre la superficie del diente. Toda la acidez se esparcirá por la boca y penetrará sobre el esmalte. Se habrá ayudado así a su reabsorción.
- Una buena opción sería neutralizar la acidez de la ingesta con un enjuague de pH básico. Podéis tomar un vasito de agua con una cucharada de bicarbonato inmediatamente después de haber ingerido el jugo ácido. De esta manera, neutralizaréis el pH disminuyendo así la capacidad de desestructuración del esmalte. Es entonces cuando será una buena idea finalizar el proceso con un buen cepillado de dientes.
Otros alimentos que pueden afectar a la erosión del esmalte:
- Bebidas gaseosas: ya sean light o cero azúcares, pues tienen un nivel de acidez muy elevado.
- Aguas saborizadas: agua mineral con sabor limón/naranja…
- Zumos en polvo para disolver con agua.
- Bebidas energizantes.
- Bebidas alcohólicas.
- Zumo natural de limón, naranja o pomelo.
- Rodajas de limón, naranja o pomelo.
- Ensaladas aliñadas con limón o vinagre.
- Caramelos o pastillas de vitamina C.
Consejos para Evitar las Manchas en los Dientes
A continuación, te proponemos seguir estos cinco consejos para evitar las manchas de café o té en los dientes:
- Enjuágate la boca con agua tras tomarlos: Esto ayudará a arrastrar gran parte de los restos que puedan depositarse en los dientes, además de neutralizar la acidez de estas bebidas. Si no puedes enjuagarte la boca, una alternativa es simplemente beber agua, lo que también te ayudará a mantener la boca hidratada. Esto último es muy beneficioso, sobre todo si tomamos el café o el té con cafeína o teína, respectivamente, ya que resecan la boca.
- No te cepilles justo después: Lo más importante para que nuestros dientes no se amarilleen es cepillarlos. Como hemos mencionado, la principal causa de las manchas es la acumulación de restos de comida y, por tanto, de placa bacteriana, por lo que una correcta higiene oral es fundamental para prevenir la tinción del esmalte. Sin embargo, no debemos cepillarnos justo después de beber café o té ya que, al ser bebidas ácidas, debilitan nuestro esmalte. Al estar tan frágil, un cepillado puede desgastarlo. Es preferible esperar al menos 30 minutos, sin olvidar el hijo dental y el enjuague (en caso de que te lo haya indicado tu dentista).
- Evita retener demasiado el líquido en la boca: Sabemos que querrás paladear bien tu café o té, pero cuanto menos tiempo los retengas en tu boca, mejor. Aunque tradicionalmente los dentistas recomendábamos usar una cañita o pajita para reducir el contacto del líquido con los dientes, este utensilio causa un gran impacto negativo en el medio ambiente, por lo que preferimos desaconsejarlo o bien utilizar pajitas reutilizables o biodegradables.
- Mejor, sin azúcar: Aparte de las consecuencias negativas que el azúcar tiene en nuestro cuerpo, también contribuye a la formación de caries, y con ellas, de manchas en el esmalte.
☺ Remedios Caseros para BLANQUEAR los dientes en casa por experta odontologa | Remedios Caseros
Blanqueamiento Dental: ¿Mito o Realidad?
Cada vez es más común, no sólo por higiene bucal, sino por estética. Hablamos de los blanqueamientos dentales. Por cuestiones genéticas, una higiene inadecuada o insuficiente, el vino, el tabaco y el paso de los años, va apareciendo un oscurecimiento de las piezas dentales que tienden a mostrar cierto amarilleamiento.

El blanqueamiento dental es un tratamiento de odontología estética que nos permite devolver la frescura, naturalidad y un aspecto nacarado a la sonrisa. A través de un gel blanqueador -compuesto de peróxido de hidrógeno activado con una luz fría-, se aclara la capa amarillenta que se adhiere a la superficie de los dientes con el paso de los años.
Tipos de Blanqueamiento Dental:
- Blanqueamiento Clínico: Se realiza íntegramente en la clínica dental, supervisado por un profesional.
- Blanqueamiento Ambulatorio: Se hace en casa con unas férulas de uso nocturno.
- Blanqueamiento Mixto o Compuesto: Combinación de ambos tratamientos.
A veces no basta con tener una sonrisa bien alineada y una dentadura sana para conseguir una sonrisa perfecta, sino que también queremos los dientes blancos. Es muy habitual en las personas que a medida que pasan los años los dientes pierdan su color blanco natural. Esto no quiere decir que los dientes no sean sanos, pero si que es verdad que deslucen una sonrisa bonita.
Con el blanqueamiento dental combinado obtendrás una sonrisa mucho más blanca que si nunca te lo hubieras hecho. Te recomendamos que, durante el mes que dura el tratamiento, evites alimentos con alta coloración o que aumentan la sensibilidad.
Mitos y Verdades sobre el Blanqueamiento Dental:
| Afirmación | ¿Mito o Verdad? | Explicación |
|---|---|---|
| El blanqueamiento duele | Mito | El tratamiento no duele, pero algunos pacientes pueden experimentar sensibilidad temporal. |
| El blanqueamiento daña el esmalte | Mito | Es un producto seguro si se siguen las pautas del dentista. |
| El blanqueamiento genera sensibilidad | Verdad | Es frecuente experimentar sensibilidad dental, pero es temporal. |
| Los dientes se pueden blanquear de forma casera | Mito | No hay remedios caseros que blanqueen los dientes de forma efectiva y segura. |
| Sólo se pueden realizar dos blanqueamientos en toda una vida | Mito | Se pueden realizar entre uno o dos blanqueamientos en clínica al año. |
| Si tomas ciertas bebidas o alimentos el blanqueamiento dental no te hará efecto | Verdad | Algunos alimentos y bebidas con pigmentos pueden reducir la duración del efecto. |
| El blanqueamiento sustituye a una limpieza | Mito | El blanqueamiento no sustituye a la limpieza dental. |
Remedios Caseros y su Realidad
Es común recurrir a consejos y remedios caseros para el cuidado bucodental. Una de las falsedades más extendidas es el uso de bicarbonato para blanquear los dientes. Si bien el bicarbonato puede contribuir en cierta medida al blanqueamiento, su uso frecuente puede ser perjudicial para el esmalte dental.
Cuando se presenta un flemón y el dolor que conlleva, hay quienes creen que los enjuagues bucales con hierbas como romero y tomillo pueden aliviar las molestias. Esto es solo una verdad a medias.
“No tomo azúcar y aún así tengo caries” es una afirmación común. La realidad es que aunque reduzcas el azúcar en tu dieta, eso no te hace inmune a la caries. Mantener una higiene bucodental adecuada y realizar visitas periódicas al dentista son clave para prevenir este problema.
La Importancia de la Higiene Bucodental
Lo más importante para que nuestros dientes no se amarilleen es cepillarlos. Como hemos mencionado, la principal causa de las manchas es la acumulación de restos de comida y, por tanto, de placa bacteriana, por lo que una correcta higiene oral es fundamental para prevenir la tinción del esmalte.
“Las familias españolas no cumplen con las medidas correctas de higiene bucodental. Sólo 4 de cada 10 familias afirma practicar este hábito dos veces diarias y el 60% de los hogares dedica menos de 90 segundos al cepillado dental”, cuando según Javier Ortega, jefe de la Unidad de Odontología de la Clínica Menorca, deberíamos dedicarle a la limpieza bucal, si el cepillo es manual, entre 5 y 7 minutos, y si es eléctrico entre un minuto y medio y tres sería suficiente.
Consejos Adicionales para una Buena Higiene Bucodental:
- Evita el azúcar: Las bacterias productoras de caries se nutren especialmente de los alimentos ricos en azúcares.
- Usa hilo dental: Debería utilizarse cada vez que uno se cepille los dientes, pero com asegura el doctor Ortega, es fundamental hacerlo al menos antes de irnos a la cama.
- Enjuague bucal: Los expertos de la OMS sugieren también emplear otros tratamientos complementarios.
- Dedícale tiempo: Tan importante como la técnica es el tiempo de cepillado. El cepillado de dientes ha de ser especialmente minucioso antes de dormir y después del desayuno.