El tabaco es uno de los hábitos más peligrosos para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco mata hasta a la mitad de las personas que lo consumen. Cada año, más de 8 millones de personas fallecen a causa del tabaco, de las cuales más de 7 millones son consumidores directos y alrededor de 1,2 millones son consecuencia de la exposición de no fumadores al humo ajeno.
A pesar de estas impactantes cifras, son muchas las personas que siguen fumando cada día y cabe preguntarse: ¿cómo afecta el tabaco a nuestro organismo?, ¿fumar también tiene consecuencias negativas a nivel emocional?

Efectos nocivos del tabaco en el cuerpo humano.
¿Por qué el tabaco genera adicción?
La adicción al tabaco es causada principalmente por la nicotina, una sustancia adictiva presente en el tabaco. Actúa en el cerebro generando efectos placenteros y de recompensa. La nicotina es una sustancia muy adictiva, entre las más adictivas del mundo, junto con la cocaína o la heroína. Al consumir nicotina unas pocas veces, el sistema de recompensa cerebral se ve afectado.
Cuando el cuerpo se ha acostumbrado a la nicotina, desarrolla tolerancia y la persona escala el consumo. El cuerpo empieza a experimentar síndrome de abstinencia, un conjunto de sensaciones desagradables por la ausencia de la sustancia adictiva (nicotina). Así, la vida de la persona se transforma en una sucesión de momentos de fumar y momentos de buscar tabaco.
Las claves para dejar de fumar | Rafael Santandreu
Efectos Negativos del Tabaco para la Salud Física
El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo de múltiples enfermedades graves, como enfermedades pulmonares, cardiovasculares y diferentes tipos de cáncer (pulmón, garganta…).
El tabaco contiene, recibe en su elaboración o genera durante su combustión alrededor de 7.000 sustancias. El gran responsable de la mayoría de ellas es el monóxido de carbono que se encuentra en el humo y que pasa a la sangre por medio de los pulmones.
El tabaco es la causa principal de cáncer
Aunque los cánceres que más se relacionan con el consumo de tabaco son los de pulmón, esófago, laringe, garganta y boca, otros órganos y partes del cuerpo se ven afectados también por esta sustancia. Algunos de ellos son nariz, riñón, vejiga, hígado, páncreas, estómago, cuello uterino o cérvix, colon y recto. Además, puede producir leucemia mieloide aguda.
Fumar es un factor de riesgo cardiovascular
El consumo habitual de tabaco favorece la aparición de coágulos sanguíneos y debilita las paredes de los vasos sanguíneos en el cerebro, esto puede dar lugar a un accidente cerebrovascular. Los coágulos también pueden formarse en las piernas y viajar a los pulmones. Además, se incrementa la probabilidad de experimentar arteriopatía coronaria (angina y/o ataques cardíacos), hipertensión arterial temporal y problemas con el flujo sanguíneo tanto en las piernas como, en el caso de los hombres, en el pene, lo que provocaría problemas de erección. Por otro lado, en aquellos que fuman resulta más complicada la cicatrización después de una herida. Los fumadores tienen tres veces más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular que el resto de la población.
El tabaco provoca efectos nocivos en la mucosa oral
El contacto directo entre el calor generado por la combustión del cigarrillo y la mucosa oral produce gingivitis (inflamación de las encías) y periodontitis (inflamación del periodonto).
El tabaco provoca problemas de concepción, de embarazo y perinatales
Las mujeres fumadoras pueden encontrar mayor dificultad a la hora de quedarse embarazadas que aquellas que no fuman. Por otro lado, también existen efectos nocivos después de la concepción, es decir, una mujer que fuma mientras está embarazada tiene mayor riesgo de sufrir abortos, embarazo extrauterino, tener un bebé prematuro y/o con bajo peso al nacer. Existe también una mayor probabilidad de que el bebé nazca con labio leporino o paladar hendido. Asimismo, fumando durante y después del embarazo, se incrementa el riesgo de que el bebé muera debido al síndrome de muerte súbita del lactante. Aumento del riesgo de muerte súbita del lactante, ya que las cifras demuestran que el número de casos en madres fumadoras es tres veces mayor.
Además, el hábito tabáquico afecta a la esterilidad masculina ya que el consumo de tabaco daña la calidad de los espermatozoides, disminuyendo además, en algunos casos, la producción de los mismos.
Fumar causa problemas en el aparato respiratorio
El consumo de tabaco acrecienta el riesgo de padecer bronquitis crónica, tumefacción en el tejido pulmonar, celular o en la piel, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, úlcera péptica y complicaciones en los casos de asma.
El consumo de tabaco genera problemas en la piel
La exposición a las sustancias químicas del tabaco produce arrugas prematuras en la piel, el envejecimiento de la piel se acelera notablemente en las pesonas fumadoras. El tabaco puede ocasionar pérdida de visión: las personas fumadoras tienen más probabilidades de experimentar degeneración macular que aquellas que no lo son.
Fumar genera mayor propensión a otro tipo de padecimientos
Se ha encontrado un mayor índice de propensión ante ciertas enfermedades como, por ejemplo, úlcera de estómago, en personas fumadoras. Asimismo, se registra también una menor inmunidad ante enfermedades infecciosas.
Efectos Negativos del Tabaco para la Salud Mental
La salud física va muy ligada a la salud mental, es por ello que el tabaco también acarrea importantes consecuencias emocionales. Esto sucede no sólo como consecuencia de los efectos del tabaco a nivel físico, sino también por la propia condición de adicción que supone el tabaquismo a nivel mental.
Consecuencias emocionales relacionadas con los efectos negativos del tabaco para la salud
Teniendo en cuenta todos los efectos adversos que provoca el tabaco, los efectos físicos nocivos del tabaco afectan a las emociones y viceversa. Así, una persona que experimente problemas respiratorios o de esterilidad causados por el tabaco, es probable que experimente cambios en su estado de ánimo debido a ello, y que trate de hacer cambios en lo que a su adicción se refiere.
Pero no es necesario padecer una enfermedad concreta, se pueden experimentar cambios físicos producidos por consumir tabaco, como notar menor capacidad o mayor cansancio ante la práctica de ejercicio físico, o simplemente en las actividades del día a día, provocando este hecho frustración o tristeza.
En el sentido opuesto, sufrir, por ejemplo, un hecho traumático, una rotura amorosa o el fallecimiento de un ser querido, genera un estado emocional que induce a un mayor consumo de tabaco; o incluso a volver a fumar en aquellos que los han dejado.
Es por esta interrelación que la terapia psicológica puede ayudar mucho en todos los casos, tanto a dejar de fumar para evitar un deterioro de la salud, como para evitar volver a fumar o aumentar el consumo cuando se pasa por un mal momento emocional.
El consumo de tabaco aumenta la probabilidad de sufrir depresión
Es una idea errónea pensar que el tabaco tiene una relación directa con un mejor estado de ánimo. De hecho, tal y como señalan diferentes investigadores, se da más bien la relación contraria. Los hallazgos encontrados en los diferentes estudios científicos coinciden en que el tabaquismo aumenta el riesgo de padecer depresión.
El hecho de que los fumadores “se calmen” ante situaciones estresantes consumiendo un cigarrillo, no es resultado de una relación directa entre «fumar y mejora del estado anímico», sino que se debe a que lo que realmente «se calma» son los efectos del síndrome de abstinencia que provoca la adicción.
Efecto del tabaco en la sensación de pérdida de control
Aunque muchos fumadores expresan que “les encanta fumar” y que “disfrutan fumando”, un alto porcentaje de los que se sienten identificados con estas palabras admite también sentir cierta privación de libertad, en el sentido de la pérdida de control de uno mismo que supone una adicción en la vida. Su equilibrio interior puede verse afectado por no ser capaz de controlarse cuando le apetece un cigarrillo.
Efecto del tabaco en la decepción con uno mismo
Pese a que algunos fumadores deciden fumar deliberadamente, en muchos otros casos es la presión social a la que se ven sometidos, sobre todo algunos adolescentes, la que impulsa a llevar a cabo esta conducta. Por ello, determinados fumadores sienten decepción al reconocer que hubiesen preferido enfrentarse a tal presión pero que no lo hicieron en ese momento.
También es muy relevante la relación entre la decepción y los fracasos en el proceso de dejar de fumar.
Efecto del tabaco en el sentimiento de aislamiento
Cada día, las campañas de concientización en contra del tabaco son más impactantes. Además, afortunadamente, ha cambiado mucho la situación: antes, era frecuente ir a un bar y que estuviese lleno de humo, sin embargo, ahora, está prohibido fumar en el interior de todos los locales de hostelería.
Actualmente, es habitual que la persona que quiera fumar deba salir del lugar en el que está: del restaurante, del puesto de trabajo, de la casa de los amigos… sin importar las condiciones climatológicas que haya fuera.
Si bien es cierto que algunas personas consideran este momento “agradable”, es decir, dejar el sitio en el que estén en ese momento para salir a fumar un cigarro, otros fumadores expresan experimentar un sentimiento de aislamiento al decidir salir fuera, sobre todo cuando se está disfrutando de una buena comida, conversación, música, etc.
Efecto del tabaco en el sentimiento de rechazo
En relación con el párrafo anterior, puede ser habitual entre algunos fumadores sentirse rechazados ante ciertos planes o determinadas situaciones. Por ejemplo, acudir a casa de amigos y que no puedas fumar dentro o encontrar complicaciones a la hora de buscar piso para compartir, porque no fumar sea un requisito.
El tabaco como generador de conflictos
El hecho de fumar, en algunas ocasiones, es motivo de conflictos entre el fumador y alguna persona importante de su círculo, como puede ser la pareja, los padres, los hermanos, amigos cercanos… que estén en desacuerdo con este hábito y que temen por la salud de su allegado. Este tipo de discusiones, con el tabaco como detonante, pueden generar malestar en el fumador.
Estadísticas Alarmantes
Según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el tabaco provoca cerca de 52.000 muertes anuales en España por dolencias como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar y el cáncer de pulmón y faringe.
En España mueren anualmente 6.200 fumadores pasivos al año, de los cuales, 5.000 fallecen por aspirar el humo en su propio hogar y el resto por hacerlo en su entorno laboral. Según datos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el riesgo de padecer cáncer de pulmón es de un 20 a un 50 por ciento más elevado en quienes conviven con personas fumadoras. Además, la exposición al aire contaminado por el humo del tabaco supone un aumento del 30 por ciento de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
El 41,3% de los jóvenes de entre 14 y 18 años declara haber fumado en alguna ocasión, mientras que el 9,8% asegura fumar a diario (Fuente: Último estudio ESTUDES 2018-2019).
| Grupo | Porcentaje |
|---|---|
| Jóvenes (14-18 años) que han fumado alguna vez | 41.3% |
| Jóvenes (14-18 años) que fuman a diario | 9.8% |
| Muertes anuales en España por tabaquismo | 52,000 |
| Muertes anuales de fumadores pasivos en España | 6,200 |
¿Cómo dejar de fumar?
Lo fundamental es querer dejar de fumar, aunque hayas realizado intentos fallidos previos. Si quieres puedes dejarlo.
Etapas para dejar de fumar:
- Precontemplación: No estás considerando dejar de fumar.
- Contemplación: Estás pensando en dejar de fumar.
- Preparación: Has pensado un plan de acción para dejar el tabaco el próximo mes.
- Acción: Estás activamente intentando dejar de fumar. Cuando llegue el día elegido, debes intentar no fumar nada.
- Mantenimiento: Ya no tienes que realizar tantos esfuerzos para evitar la recaída.
- Recaída: La mayoría de los ex fumadores ha recaído alguna vez. ¡Recaer no implica fracasar!
- Finalización: Has logrado dejar de fumar.
Si estás buscando dejar de fumar, existen diferentes programas y servicios médicos disponibles que pueden brindarte el apoyo necesario en este proceso.
- Programas de prevención y control de tabaquismo: Muchas organizaciones de salud ofrecen programas diseñados específicamente para ayudarte a dejar de fumar.
- Terapia de sustitución de nicotina: Este tipo de tratamiento utiliza productos que contienen nicotina en dosis más bajas que las del tabaco, como parches, chicles o inhaladores.
- Psicoterapia: En un buen proceso de psicoterapia, la persona aprenderá a familiarizarse con sus hábitos de consumo, a hacerse consciente de ellos, y a aplicar estrategias adaptadas a su caso.
Es importante recordar que lo mejor es acudir a un profesional y que aconseje acorde al caso. No es igual una persona que fuma 5 cigarros al día que la persona que fuma 2 paquetes diarios. Hay personas que pueden dejar de fumar en cuestión de días, y otras que necesitarán semanas o meses.

Dejar de fumar es posible con el apoyo adecuado.