Muchos de nuestros platos perderían su toque sin el sabor que les da el ajo, una planta en forma de bulbo similar a las cebolletas, los puerros o las cebollas. Pero hablar del ajo no es hacerlo solo de un simple condimento de cocina y de su peculiar forma. El ajo ha sido consumido por sus fines terapéuticos desde la antigüedad. Su origen se remonta a Asía Central, extendiéndose su uso a Grecia, donde era consumido por sus poderes curativos, además de para la prevención de multitud de enfermedades.

¿Por qué el ajo es tan especial?
El interés en el ajo y en sus beneficios potenciales tiene su origen en la antigüedad. Es una de las primeras plantas usadas para el tratamiento de enfermedades, incluso se han encontrado referencias bíblicas al ajo. Este alimento es particular también por su olor y sabor. El ajo entero contiene un compuesto llamado aliina. La alicina contiene azufre, que es el que le da su olor y sabor distintivos. Se encuentra en su máxima potencia en dientes de ajo frescos y crudos. Sin embargo, la alicina es inestable, por lo que se convierte rápidamente en otros compuestos que contienen azufre y que son los que se cree que dan al ajo sus propiedades medicinales.
Valor Nutricional del Ajo
Un diente de ajo crudo (unos tres gramos aproximadamente) contiene, según la base de datos nutricionales del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA), 4,5 calorías; un gramo de carbohidratos; 5,4 miligramos de calcio; 0,9 miligramos de vitamina C; 0,2 gramos de proteína; y 0,1 gramos de fibra, entre otros nutrientes.

Beneficios para la Salud al Comer Ajo Diariamente
Se ha demostrado que el ajo es un alimento que conviene tener presente en la cocina gracias a sus propiedades terapéuticas, como ayudar a reducir el riesgo de cáncer, prevenir enfermedades del corazón o aumentar la esperanza de vida. A continuación, se detallan algunos de los principales beneficios:
- Digestivo: el ajo, en la cantidad adecuada, mejora la secreción de jugos estomacales y, gracias a sus propiedades antisépticas, ayuda a algunas enfermedades estomacales y digestivas.
- Prevención de enfermedades cardíacas: el ajo es rico en compuestos organosulfurados, con capacidad para reducir el colesterol total, LDL y HDL, en personas con niveles elevados. La Asociación Americana del Corazón (AHA) publica recomendaciones dietéticas para prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el alto consumo de frutas y verduras y productos integrales. También ofrece una lista de alimentos específicos con algún efecto cardioprotector.
- Metabolismo del Azúcar: Tiene un efecto positivo en el metabolismo del azúcar en el cuerpo y equilibra el azúcar en sangre.
El ajo ayuda a nuestro organismo a mantener el mecanismo de defensa natural, además de a fortalecer la inmunidad natural. Los prebióticos, que actúan estimulando el crecimiento y/o la actividad de alguna de las especies de bacterias que aportan beneficios a la salud del organismo, se encuentran presentes de forma natural en el ajo. Los compuestos organosulfurados, tales como la aliina o la alicina, son los responsables del aroma y sabor característicos del ajo, así como de sus principales propiedades.
¡Esto OCURRE al tomar AJO CRUDO en AYUNAS! || 7 BENEFICIOS que DESCONOCIAS del AJO CRUDO
Estudios Científicos que Avalan los Beneficios del Ajo
Son numerosos los estudios que avalan las propiedades beneficiosas del consumo de ajo. En este ensayo controlado aleatorio, publicado en un número de 2015 de la revista The Journal of Nutrition, se examinaron los glóbulos rojos de los participantes tras consumir una rebanada de pan con mantequilla y 5 gramos de ajo crudo machacado. Después de comer la rebanada de pan con ajo, se observó una activación en los genes relacionados con la inmunidad, la apoptosis (proceso por el cual el cuerpo elimina las células anormales) y el metabolismo de xenobióticos (proceso por el cual el cuerpo procesa sustancias que no se encuentran de forma natural en el organismo).
En un metaanálisis de 2018 se observó que el ajo tiene propiedades antihiperlipidémicas, es decir, que ayuda a reducir los lípidos o partículas de grasa en la sangre. Según comenta Ward, el consumo regular de ajo ayuda a reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares al disminuir la cantidad total de colesterol y LDL (lipoproteína de baja intensidad), que puede acumularse en las arterias y obstruir el flujo de sangre al corazón. Ward explica que el ajo consigue todo esto sin reducir el HDL (lipoproteína de alta densidad), el tipo de colesterol que protege contra las enfermedades cardiovasculares.
En otro estudio, publicado en un número de 2018 de la revista The Journal of Dietary Supplements, se pidió a los participantes que comiesen 100 miligramos de ajo por kilogramo de peso corporal dos veces al día. Tomemos por ejemplo un estudio publicado en un número de 2020 de la revista Phytotherapy Research, en el que participaron 70 mujeres con artritis reumatoide. A un grupo de mujeres se le pidió que tomasen 1000 miligramos de un suplemento de ajo al día durante ocho semanas, mientras que al otro grupo se le dio placebo.
Otros estudios sugieren que el ajo no solo previene el cáncer colorrectal. Por ejemplo, en una revisión publicada en un número de 2020 de la revista Antioxidants se descubrió un vínculo entre el consumo de ajo y una reducción del cáncer de próstata, esófago, laringe, boca, ovario y células renales. Es más, se ha demostrado que el ajo incluso mitiga los efectos del cáncer de estómago. De acuerdo con un estudio publicado en un número de 2019 de la revista Nutrients, en el que participaron más de 27 400 personas mayores con una edad promedio de 92 años, se observó una relación entre el consumo frecuente de ajo crudo y una mayor esperanza de vida. De hecho, el riesgo de mortalidad por cualquier causa de los adultos que consumían ajo más de cinco veces a la semana se redujo en un 11 % en comparación con aquellos que consumían ajo menos de una vez por semana.
¿Cómo Consumir el Ajo para Obtener el Máximo Beneficio?
Tanto Ward como Blatner hacen hincapié en que el ajo crudo retiene mejor sus propiedades nutricionales. Según explica Blatner, el ajo crudo que se ha dejado reposar unos minutos después de picarse o machacarse es la versión con más antioxidantes. La razón está en que machacar el ajo crudo activa muchos de sus fitoquímicos saludables, como la alicina. Ward, por su parte, desaconseja freír el ajo. Un poco de ajo basta para dar mucho sabor a las comidas. Blatner explica que también se puede añadir ajo crudo a los batidos. Para cubrirlo, Blatner recomienda añadir ingredientes ácidos, como el limón; intensos, como el jengibre o la menta; o dulces, como la piña.
La manera en que se procesa o se prepara el ajo cambia de forma significativa la forma en la que podemos beneficiarnos. La enzima aliinasa, que convierte la aliina en la alicina, solo funciona bajo ciertas condiciones. Se ha demostrado, por ejemplo, que 60 segundos de microondas o 45 minutos en el horno pueden desactivar la alinasa. En cambio, machacar el ajo y dejarlo reposar durante 10 minutos antes de cocinarlo puede ayudar a prevenir la pérdida de sus propiedades nutricionales.

Dosis Recomendada y Posibles Efectos Secundarios
Aunque la dosis efectiva de ajo no está bien determinada, sí que se fija una dosis recomendada de unos cuatro gramos (uno o dos dientes) para adultos de ajo crudo al día. Los efectos secundarios del consumo de ajo son, generalmente, leves y poco frecuentes. También se ha relacionado un consumo excesivo de ajo, sobre todo con el estómago vacío, con malestar gastrointestinal o flatulencias. No ha demostrado tener efecto sobre el metabolismo de los medicamentos, aunque la Academia de Médicos de Familia de Estados Unidos (AFP) sugiere que las personas que toman anticoagulantes sean “cautelosas”.
Cómo Conservar el Ajo
En primer lugar, hay que evitar meter el ajo en la nevera. De acuerdo con Ward, el ajo no lleva bien la humedad, ya que acelera su germinación. Para aumentar su tiempo de conservación, debe guardarse entero (en dientes o cabezas) en un lugar oscuro y seco.
El Ajo en la Cocina y Remedios Caseros
El ajo crudo puede consumirse tal cual y también en multitud de recetas. Tradicionalmente, en la dieta mediterránea, el ajo crudo se ha venido consumiendo frotando un diente de ajo pelado en pan crujiente, acompañado de aceite de oliva virgen extra. También es costumbre, entre personas de mayor edad, tomar el diente entero en ayunas, tragándolo como si de una píldora se tratara. Otra receta consiste en picar unos tomates y añadir ajo crudo finamente troceado, además de un poco de sal, aceite de oliva y perejil. Esta receta de tomate aliñado es típica de algunas zonas del sur de España.
Combatir el Mal Aliento Causado por el Ajo
Es bien conocida la principal desventaja de comer ajo crudo, el mal aliento. Para prevenirlo se pueden masticar hojas de menta fresca, hierbabuena o incluso perejil. Comer manzana después de consumir ajo crudo también ayuda de forma considerable a reducir el mal olor. Otra alternativa consiste en enjuagar nuestra boca con medio vaso de agua con una cucharadita de bicarbonato. Si no tenemos mucho tiempo podemos masticar chicle para refrescar el aliento, lo que disimulará el olor y estimulará el flujo salival, ayudando a eliminar las partículas de ajo de nuestra boca. Otras personas a las que desagrada el olor a ajo optan por consumir ajo negro.