Exodoncia Semi Incluida: Procedimiento Detallado

Hola, soy cirujano oral y maxilofacial, y sé que la idea de operarte una muela del juicio puede generarte inquietud. Este artículo te guiará a través del procedimiento de exodoncia semi incluida, también conocida como cirugía maxilofacial de la muela del juicio.

¿Qué es la Cirugía Maxilofacial de la Muela del Juicio?

La cirugía maxilofacial de la muela del juicio consiste en la extracción quirúrgica de este molar (también llamado tercer molar o cordal) cuando su retirada resulta compleja o no puede realizarse con una simple extracción convencional. A diferencia de la extracción simple de un diente erupcionado (visible en boca), en la cirugía maxilofacial debemos anestesiar y acceder mediante una incisión en la encía, a veces removiendo una pequeña porción de hueso para poder extraer la muela incluida o impactada.

Diferencias entre Extracción Simple y Cirugía Maxilofacial

Principalmente en la complejidad y técnicas empleadas. En una extracción simple de muela del juicio (por ejemplo, si la pieza ya asomó completamente y está recta) no hace falta abrir encía ni usar técnicas quirúrgicas complicadas: se aplica anestesia local, se extrae la muela con fórceps y normalmente el procedimiento es rápido.

En cambio, cuando la muela del juicio está impactada (encerrada parcial o totalmente en el hueso o en mala posición) se recurre a la cirugía oral: se realiza un colgajo en la encía, es posible que haya que desgastar o quitar un pedacito de hueso, e incluso dividir la muela en fragmentos para extraerla con mínima lesión a los tejidos. Luego se sutura la encía. Por esto, la cirugía maxilofacial es más invasiva que una extracción sencilla, y conlleva un postoperatorio un poco más molesto.

¿Cuándo es Necesaria la Cirugía de la Muela del Juicio?

No todas las muelas del juicio dan problemas, pero muchas sí. La indicación de cirugía maxilofacial llega cuando la muela del juicio representa más un riesgo que un beneficio. Ten en cuenta que hasta un 10% de la población ni siquiera desarrolla los terceros molares, y muchas personas conviven con ellos sin molestias.

Si tus “muelas del juicio” están sanas, totalmente erupcionadas, bien posicionadas y no causan problemas, es válido simplemente observar con revisiones periódicas. (Como dato curioso, las muelas del juicio recibieron ese nombre porque erupcionan típicamente entre los 17 y 25 años, edad en que supuestamente adquirimos juicio o madurez.

Algunas razones comunes para la extracción incluyen:

  • Falta de espacio o impacto: si la muela del juicio no puede erupcionar bien por falta de espacio, suele quedar atrapada (impactada) en ángulos inadecuados. Esto puede presionar al molar de al lado o desalinear los dientes (causando apiñamiento).
  • Infecciones repetitivas: una de las complicaciones más frecuentes de las muelas del juicio parcialmente erupcionadas es la pericoronaritis, una infección e inflamación de la encía alrededor de la corona del molar. Si el cordal está semi-erupcionado (asoma sólo parcialmente), habitualmente queda un espacio entre la corona de la muela y la encía, por donde pueden penetrar restos de comida o gérmenes habituales de la boca, produciendo infecciones de repetición. Estas infecciones generalmente afectan a la encía que rodea a la corona de la muela (“pericoronaritis”), produciendo inflamación de la zona, dolor y limitaciones para la masticación.
  • Dolor o molestia persistente: dolores en la zona posterior de la mandíbula, en la propia muela del juicio o incluso reflejos en oído o garganta, pueden indicar que el tercer molar está causando problemas aunque aún no haya erupcionado del todo.
  • Quistes o daño óseo asociado: en ocasiones una muela del juicio retenida puede favorecer la formación de un quiste en el maxilar o mandíbula, destruyendo hueso circundante. También puede producir reabsorción o caries en la raíz del diente contiguo.
  • Motivos ortodóncicos o protésicos: si estás en tratamiento de ortodoncia, a veces se extraen preventivamente las muelas del juicio para evitar que empujen y descoloquen los dientes alineados.

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Preparación para la Cirugía

Una vez decidido que necesitas la cirugía, ¿cómo debes prepararte?

  • Evaluación previa: tu dentista o cirujano maxilofacial hará estudios de imagen, normalmente una radiografía panorámica (ortopantomografía) para ver la posición exacta de la muela del juicio, su cercanía al nervio dental inferior, a los senos maxilares (si es superior), la forma de las raíces, etc.. En casos complejos a veces se realiza un TAC/escáner 3D.
  • Medicaciones y ayuno: coméntame siempre qué medicamentos tomas habitualmente. Puede que te indiquemos suspender o cambiar algún fármaco (por ejemplo, anticoagulantes) unos días antes. Si la cirugía va a ser con sedación intravenosa o anestesia general, te pediremos acudir en ayunas de 6-8 horas (sin comer ni beber) el día de la intervención.
  • Higiene oral: llega a la cita con una buena limpieza bucal previa. Cepíllate bien los dientes y la lengua, y realiza enjuagues suaves.
  • Organización del transporte: aunque en muchísimos casos usamos solo anestesia local y puedes conducirte luego, es mejor que vengas acompañado. Si recibes sedación o simplemente por comodidad, conviene que alguien te lleve a casa tras la cirugía.
  • Ropa cómoda y otros detalles: el día de la cirugía viste con ropa cómoda, de preferencia camisa o camiseta de manga corta si es posible (esto facilita colocación de manguito de tensión arterial y vía intravenosa si se requiere medicación). Evita collares o pendientes grandes. Si tienes el cabello largo, llévalo recogido.
  • Tranquilidad y dudas: es normal estar nervioso/a, pero quiero que sepas que para nosotros es una cirugía rutinaria. No dudes en preguntarme cualquier cosa antes de empezar: desde qué anestesia usaremos, cuánto dura el procedimiento, hasta qué música prefieres de fondo.

¿Cómo se Realiza la Extracción de la Muela del Juicio?

El procedimiento en sí suele ser más rápido de lo que imaginas.

  1. Anestesia: Lo primero es anestesiar adecuadamente. En la mayoría de casos utilizamos anestesia local infiltrada en la encía (como la que ponen para empastes) que adormece la zona de la muela del juicio por completo. Notarás a los pocos minutos que la mitad de la boca (la lengua, muela, mejilla y labio de ese lado) está dormida. Si estás muy ansioso o si tenemos que extraer varias muelas en una sola sesión, podemos optar además por una sedación consciente intravenosa: el anestesista te administrará medicación vía suero para que estés relajado y medio dormido, aunque seguirás respirando por ti mismo sin intubación. En casos poco frecuentes, en cirugías muy complejas o pacientes con requerimientos especiales, se realiza con anestesia general en quirófano (estarás completamente dormido con respiración asistida).
  2. Incisión y acceso: Una vez bien anestesiado (comprobamos que no sientes nada antes de avanzar), procederemos a incidir la encía alrededor de la muela del juicio para descubrir el acceso. Se levanta un pequeño colgajo de encía. Si la muela está cubierta por hueso, utilizamos una pieza de mano (similar al torno del dentista) con una fresa especial para retirar algo de hueso y dejar expuesta la pieza.
  3. Extracción de la muela: Una vez tenemos acceso, intentamos luxar y extraer la muela. Si está muy retenida o con raíces curvas, la técnica habitual es seccionarla en fragmentos más pequeños. Por ejemplo, a veces dividimos la corona de las raíces, o cortamos cada raíz por separado, para ir sacándolas de a poco por el espacio disponible. Todo esto se hace cuidadosamente para no dañar estructuras vecinas. En algún momento sentirás que aplicamos fuerza y notarás presión, pero recuerda que no hay dolor (solo sensación de “empuje”). El tiempo en esta fase puede ser desde unos pocos minutos (en extracciones fáciles) hasta más de media hora en casos complejos. Dependiendo del grado de impactación y de las raíces de la pieza, puede ser necesario «desenterrarla» mediante una fresa, y dividir la muela, separando la corona de las raíces. Esto nos permite extraer el cordal a través de una incisión de menor tamaño.
  4. Limpieza y sutura: Una vez extraída la muela del juicio, limpiamos bien el alveolo (la cavidad que deja en el hueso). A veces realizamos un curetaje suave para eliminar tejido inflamatorio. Comprobamos que no queden restos ni esquirlas de hueso sueltas. Luego normalmente colocamos puntos de sutura (puntos reabsorbibles en muchos casos, que se disuelven solos en un par de semanas). La sutura ayuda a coaptar la encía y facilita la coagulación. Finalmente, te colocamos una gasa doblada presionando sobre la zona y te pedimos que la muerdas firmemente.

¡Y listo! En total, desde que entras hasta que sales pueden haber pasado una o dos horas, pero la cirugía en sí suele ser rápida.

Una nota sobre la anestesia y seguridad: Si la cirugía se realiza con sedación o anestesia general, siempre habrá un especialista controlando tus constantes. La anestesia moderna es muy segura; las complicaciones graves son extremadamente raras. Por ejemplo, se estima que el riesgo de un evento adverso muy serio (como reacción alérgica grave o complicación anestésica mayor) es menor al 0,003% - aproximadamente 1 en 365.000 casos -. Dicho de otro modo, es más fácil sufrir un accidente de tráfico camino a la clínica que tener un problema crítico por la anestesia.

Cuidados Postoperatorios

La cirugía terminó, ahora comienza tu recuperación. Te adelanto que los primeros días tendrás algunas molestias normales - es una cirugía en hueso, no podemos evitarlo - pero con los cuidados adecuados irán disminuyendo pronto.

Inmediatamente Después de la Extracción

Nada más salir de la extracción, seguirás con la boca anestesiada por un par de horas. En ese periodo, por favor no comas nada sólido para evitar morderte sin querer la lengua o el labio mientras esté dormido. Mantén la gasa que te dejamos mordida durante unos 30-45 minutos para controlar el sangrado inicial. Es normal un sangrado leve o rezume sanguinolento en la saliva las primeras horas.

Si ves que la herida sangra en exceso (empapando gasas rápidamente incluso pasadas 2-3 horas), coloca una gasa nueva doblada y muérdela firme otros 30 minutos. Si aun así persistiera un sangrado abundante después de varias horas, llámanos para valorarlo.

Manejo del Dolor

Cuando pase el efecto de la anestesia, comenzarás a notar molestias y algo de dolor en la zona operada (y probablemente en la mandíbula en general). Es el momento de tomar los analgésicos prescritos. No esperes a que el dolor sea intenso: lo ideal es adelantarse y tomar el calmante según las pautas que te dimos (por ejemplo, ibuprofeno o paracetamol cada X horas). El dolor postoperatorio puede ser moderado, pero bien manejado con la medicación.

También te recomiendo aplicar hielo externo en la cara, sobre la zona de la cirugía, lo antes posible. Usa una bolsa de gel frío o incluso una bolsita de guisantes congelados envuelta en un paño, y aplícala suavemente 15 minutos on / 15 minutos off durante las primeras horas.

Higiene y Enjuagues

Muy importante: no te enjuagues la boca ni escupas vigorosamente durante las primeras 24 horas. Tampoco uses enjuagues con alcohol. Esto podría desalojar el coágulo de sangre que se está formando en la herida, y ese coágulo es clave para la curación.

Simplemente, después de las primeras 24 horas, puedes empezar a enjuagarte suave con agua tibia salada (medio vaso de agua tibia con una cucharadita de sal) un par de veces al día, sobre todo tras las comidas, para mantener la zona limpia.

Antibióticos

Te indicaremos si necesitas tomar antibiótico. Muchas veces, para cirugías de cordales indicamos profilaxis antibiótica (por ejemplo, amoxicilina) para prevenir infecciones, especialmente si había infección activa o mucho tejido dañado. Sigue la receta al pie de la letra y completa el antibiótico todos los días indicados, aunque te encuentres bien.

Náuseas y Mareos

En estas primeras horas también podrías notar algo de náuseas o mareo si tragaste sangre o por efectos de la medicación/anestesia.

Inflamación y Hematomas

El segundo y tercer día suelen ser el pico de inflamación. No te asustes: es normal amanecer con la cara hinchada e incluso posiblemente con algún hematoma (moratón) en la mejilla o mandíbula. La hinchazón postquirúrgica alcanza su máximo alrededor de las 48 horas después de la cirugía. Puede causar también trismo, que es la dificultad para abrir la boca por la rigidez e inflamación de los músculo. Todo esto es esperable.

En esta fase, continúa aplicando frío las primeras 24 horas; luego del día 2, algunos pacientes prefieren aplicar calor húmedo local suave (por ejemplo, paño tibio) para aliviar la rigidez muscular, aunque no es obligatorio. Sigue tomando los analgésicos pautados regularmente durante al menos 2-3 días. Si te hemos recetado antiinflamatorios (ej.

Alimentación

En cuanto a la alimentación, lleva una dieta blanda y fría/templada los primeros días. Evita comidas calientes al menos 24-48h para que no provoquen vasodilatación y más sangrado. Puedes tomar batidos, yogur, helado, purés, sopas frías o templadas, jugos, gelatina, etc., el día de la cirugía y el siguiente.

A medida que te sientas mejor, incorpora alimentos blandos tibios (pasta bien cocida, arroz, pescado suave) pero mastica del lado opuesto a la herida. No uses pajita (cañita) para beber en la primera semana, porque la succión puede desalojar el coágulo. Tampoco bebas alcohol ni fumes durante varios días: el tabaco en especial incrementa mucho el riesgo de infección y de problemas de cicatrización como la alveolitis seca.

Higiene Oral

La higiene oral es crucial: A partir de las 24 horas post-cirugía, debes reanudar el cepillado dental suave. Cepilla tus dientes con cuidado, evitando la zona de la herida los primeros días, pero limpiando el resto normalmente para que la boca esté sana. Al cepillar cerca del área de la extracción hazlo muy suave; no pasa nada si sobre la herida en sí no cepillas los primeros dos días.

Realiza enjuagues suaves con agua tibia salada después de cada comida a partir del segundo día para mantener la zona limpia. No toques la herida con los dedos o la lengua insistentemente, aunque es tentador notarla, porque podrías contaminarla.

Alveolitis Seca

El dolor suele ir disminuyendo después del tercer día. Si notas que en vez de mejorar, el dolor empeora a partir del tercer o cuarto día, o aparece dolor intenso repentino tras unos días de haber estado bien, podría tratarse de una alveolitis seca.

La alveolitis (también llamada osteítis alveolar) es una complicación donde el coágulo de la herida se pierde o no se forma, dejando el hueso expuesto y causando dolor agudo punzante y mal sabor de boca. Ocurre típicamente 2-4 días post extracción.

Si sospechas esto (dolor fuerte que incluso se irradia, mal aliento), acude a la consulta: trataremos la zona limpiándola y aplicando un apósito medicado que alivia el dolor mientras sana. La alveolitis es la complicación más común tras una extracción y, aunque muy molesta, se resuelve en unos días con el tratamiento adecuado.

Recuperación a Largo Plazo

Pasados 7-10 días, la gran mayoría de pacientes ya se encuentra mucho mejor: la inflamación habrá bajado en su mayor parte (quizá quede una ligera dureza en la mejilla), el dolor habrá desaparecido o es mínimo, y la herida estará formando tejido de cicatrización. Si te retiramos puntos, lo haremos alrededor del día 7.

Actividad Física

Durante la primera semana es mejor evitar ejercicio intenso o cargar peso, para no elevar la presión sanguínea y desencadenar sangrados. Después de 7 días, si te sientes bien, ya podrías volver progresivamente al ejercicio.

Comidas

Ve reincorporando alimentos más sólidos conforme te sientas cómodo. Al cabo de una semana muchas personas ya mastican casi normal; otras prefieren esperar 10-14 días para alimentos muy duros.

Aún así, evita cosas con aristas o semillas (frutos secos, papas fritas, sésamo) que puedan clavarse en la zona de la herida hasta que esté totalmente cerrada (aprox.

Sensaciones Residuales

Es posible que notes aún un ligero entumecimiento de la zona si hubo mucha inflamación o manipulación cerca de nervios. También la encía estará algo sensible. Un leve trismo (boca que no abre al 100% de lo normal) puede persistir ha...

Tipos de Extracciones Dentales

Existen diferentes tipos de extracciones dentales y cada uno se aplica en diversos casos. En Clínica Dental Urbina te explicamos en qué consiste cada uno de ellos, ya que son prácticas muy habituales en el tratamiento de afecciones de los dientes.

Una extracción dental es un procedimiento durante el cual te sacan un diente completo de la mandíbula y la encía. Usualmente, lo hace un odontólogo, pero también puede llevarlo a cabo un cirujano oral o un periodontista. El procedimiento se puede hacer en un consultorio odontológico. Se puede sacar uno o más dientes a la vez.

Tipos Principales de Extracciones Dentales

Hay dos tipos principales de extracciones dentales, son no quirúrgicas y quirúrgicas. Explicamos en qué consiste cada una de ellas.

  • Extracciones no quirúrgicas: Las extracciones dentales no quirúrgicas o simples se caracterizan por ser rápidas y sencillas. El procedimiento consiste en la remoción de diente o muela usando instrumentos especializados como pinzas, elevador y un fórceps dental. Estos sirven para sujetar la corona o parte visible de la pieza dental y a su vez ejercer presión sobre esta. El especialista mueve el diente hacia adelante y atrás hasta que el ligamento periodontal se rompa o afloje lo suficiente. Luego, mediante la aplicación de fuerza y presión constante empieza a aflojar el diente del hueso para poder extraerlo con el fórceps. Todo esto se realiza bajo anestesia local para que el paciente no sienta dolor durante el proceso.
  • Extracción quirúrgica: La extracción quirúrgica de un diente es un procedimiento más complicado y largo que la no quirúrgica. Se realiza para retirar los dientes que no son de fácil acceso, ya sea porque no erupcionó o lo hizo parcialmente. También se usa en casos en los que el diente se fracturó o rompió justo debajo de la línea de las encías. El procedimiento que debe seguir un dentista en este tipo de tratamientos para la extracción de un diente puede varias un poco dependiendo del tipo de diente, las condiciones en las que es encuentra su localización, posición y otros aspectos. Aunque básicamente consiste en que el dentista realiza una incisión en el tejido conectivo o en la encía para poder acceder al diente y así extraerlo. Dicho de otra forma se levanta la encía para poder tener acceso a la pieza y una mejor visión de la misma y del hueso. Es muy común que para poder retirar el diente se deba eliminar una porción de hueso del maxilar. También ocurre que el especialista debe fragmentar la pieza dental y extraer cada uno de los pedazos. Este tipo de extracción se puede realizar bajo anestesia local o incluso general dependiendo de su complejidad y la preferencia del paciente. Pero en este último caso no se puede realizar en un consultorio odontológico común, sino en un área de hospital especial para atender casos dentales y debe ser llevada acabo por un cirujano oral.

Otros Tipos de Extracciones Dentales

  • De restos radiculares: Se realiza cuando el diente ha perdido una gran parte o la totalidad de su corona y solo conserva sus raíces. En estos casos, por lo general, el odontólogo debe realizar una pequeña cirugía para realizar la extracción.
  • De dientes incluidos: Es un tipo de extracción quirúrgica. Se realiza cuando por alguna razón la pieza dental no erupcionó. Es común que esto le ocurra a los terceros molares o muelas del juicio.
  • De dientes semi incluidos: Se realiza cuando un diente o molar no erupciona completamente. Al igual que en el caso anterior, es más frecuente que se realice en los terceros molares y que se deba realizar una extracción quirúrgica.

Complicaciones de las Extracciones Dentales

Después de una extracción dental debes seguir una serie de cuidados para evitar o disminuir la posibilidad de desarrollar complicaciones durante la etapa de recuperación. Entre los problemas más frecuentes están:

  • Alveolitis: La alveolitis seca afecta a aproximadamente un 3 % de los pacientes que se someten a una extracción dental. Consiste en que el coágulo de sangre que se forma en la cavidad dental se disuelve demasiado pronto. Esto hace que el hueso quede expuesto y aumenten las posibilidades de infección.
  • Infección: las infecciones son más comunes en los casos de extracción quirúrgica, ya que el proceso de recuperación es más lento y se realiza una incisión.
  • Dolor: El dolor, la inflamación y los pequeños sangrados son normales los primeros días posteriores a la extracción. Pero si estos son intensos y perduran por más de 10 días debes infórmaselo a tu dentista.
  • Desalineación de los dientes: Cuando una pieza dental extraída los demás dientes pueden empezar a moverse. Esto puede producir que se alineen de forma incorrecta. Por eso en la mayoría de los casos es importante reponer el diente faltante.
  • Otras complicaciones: Daño del nervio u a otros dientes o restauraciones, hematomas y reacción a la anestesia u otros medicamentos que se administren durante el proceso de extracción.

Es importante mencionar que las extracciones quirúrgicas tienen mayor posibilidad de desarrollar complicaciones que las no quirúrgicas o simples.

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