¿Has sentido un dolor repentino y punzante en un diente? ¿Estás empezando a notar que una de tus mejillas se está inflamando y que tu temperatura corporal está subiendo? Sin duda, no solo se trata de un problema de salud bucodental muy doloroso, sino que también puede revestir mucha gravedad si no se trata a tiempo. Por ello, es importante conocer a fondo esta afección y cómo abordarla.

¿Qué es un Flemón Dental?
El flemón dental es una enfermedad infecciosa, originada por la presencia de bacterias orales que no han sido debidamente eliminadas mediante buenas prácticas de higiene bucodental. También conocido como absceso dental, se trata de un problema bucal bastante común, a la par que molesto. Cuando aparece la infección se forma un depósito de pus y se inflama el tejido blando de la zona.
El flemón dental es una de las afecciones orales más prevalentes en la actualidad. Se produce debido a la presencia de algún absceso en la zona periapical, gingival o periodontal. Por norma general, la formación de los flemones suele producirse en mayor medida en las encías o en la zona del periodonto.
El flemón dental o absceso es una inflamación de la encía de un diente o muela debido a que una infección bacteriana que ha llegado a la raíz. La infección produce un depósito o bolsa de pus en dicha zona. La bolsa de pus se localiza junto a la encía del diente que tiene la infección, y cuyo origen puede ser diferentes causas.
Ten en cuenta que el absceso dental es fácil de identificar, ya que conlleva un proceso inflamatorio bastante llamativo. El aspecto más reconocible de un flemón dental es un pequeño bulto en la cavidad oral, o la hinchazón de una zona de la cara, todo ello acompañado de dolor intenso.
La generación del absceso dental o flemón puede producirse de manera progresiva, es decir, con el paso de los días, las semanas y los meses, o espontánea.
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Tipos de Flemones Dentales
Depende de la zona donde estén ubicados, nos encontramos ante diferentes abscesos dentales. Teniendo en cuenta el lugar en el que aparece la infección bacteriana, las consecuencias podrían variar:
- Flemón gingival: el proceso infeccioso se ha desarrollado únicamente en la encía. En este caso, todavía no se ha dañado la pieza dental. Se deben a infección del tejido blando de las encías, por acumulación de bacterias de la placa dental, que penetran al interior.
- Flemón periodontal: este tipo de infecciones surgen a consecuencia de las patologías periodontales, como la piorrea. Normalmente se forman en los tejidos que soportan a los dientes, como el hueso alveolar. Se dan cuando la infección se produce entre la encía y el diente, lo que se conoce como tejido periodontal, que es el que sostiene el diente.
- Absceso periapical: se trata de un flemón dental muy común, que suele estar provocado por la presencia de caries dentales profundas, que han llegado a dañar la pulpa dentaria. Cuando la infección tiene lugar en la pulpa del diente o el conducto radicular, estamos ante un flemón periapical, que suele ser muy doloroso.

Causas de la Aparición de un Flemón
Todos los flemones o abscesos dentales tienen el mismo origen: la acumulación de bacterias. El origen y la magnitud de un flemón son directamente proporcionales al número de bacterias que han penetrado dentro de una pieza dental. Al tratarse de una enfermedad de origen infeccioso, la formación del absceso se debe a la presencia de bacterias orales.
Las principales causas que provocan la aparición de un flemón son las siguientes:
- Caries: es la causa más habitual. Una caries a la que no se pone solución puede alcanzar la pulpa dental y producir un absceso, de consecuencias imprevisibles. Otra de las causas del flemón dental es la presencia de caries en los dientes. la infección grave se produce cuando la caries ha comenzado a destruir tejidos y llega a la pulpa dental. Incluyendo dientes fracturados a consecuencia de estas que no han sido tratadas.
- Acumulación de sarro: es decir, de placa bacteriana, que es precursora de las caries y que puede infectar los tejidos. La acumulación de la placa bacteriana en la boca. Para evitar la acumulación de la placa bacteriana es fundamental tener una correcta higiene dental diaria y acudir a las higienes periódicas en clínica. La placa se calcifica generando el conocido ‘sarro’ o cálculo dental, que solo podremos eliminar con un equipo de ultrasonidos en una clínica dental.
- Traumatismo: un golpe en la mandíbula puede provocar la rotura de una pieza dental. Aunque es inusual, puede suceder que tras un traumatismo se cree una fisura en una de tus piezas dentales.
- Periodontitis o piorrea: Las enfermedades periodontales son altamente dañinas para la salud dental. Las bacterias de la boca atacan directamente a los tejidos periodontales, provocando destrucción en la zona. La gingivitis y la periodontitis son dos grados de la enfermedad periodontal, y ambas inflaman los tejidos que soportan las piezas.
- Diabetes: si padeces diabetes, el riesgo de sufrir abscesos dentales y otras enfermedades de las encías como la gingivitis o la periodontitis es tres veces mayor.
- Higiene oral deficiente: la carencia de limpieza bucodental está detrás de muchos flemones. Y otro hábito preventivo es el cepillado regular y mantener una escrupulosa higiene bucodental, ya que algunos flemones tienen su origen en la placa dental que se acumula.
- Necrosis pulpar o la muerte del nervio dental.

Síntomas de un Flemón Dental
El dolor de dientes y encías es el síntoma más evidente de que sufres un absceso dental. Sin embargo, en este caso se diferencia de otros tipos en que resulta mucho más intenso, continuado y punzante. El dolor intenso es uno de los síntomas más frecuentes del flemón dental. Se trata de un dolor bastante agudo, que empieza sin previo aviso y se hace más intenso conforme pasa el tiempo.
Síntomas que suelen ser inequívocos para saber si se padece un flemón dental:
- Dolor muy fuerte en la zona afectada. Notarás un dolor intenso, centrado en la zona con infección. O sea, que puede dolerte la encía, la pieza dental o la zona del hueso que la sustenta.
- Inflamación de la encía y de la cara de la zona afectada. Presentar una cara hinchada por el flemón suele ser el signo más llamativo de esta afección.
- Fiebre.
- Dificultad para poder abrir la boca.
- El flemón es pus e infección, que produce halitosis o mal sabor de boca constante.
Es posible que sufras todos los signos que te hemos detallado o que solo presentes alguno de ellos. Ante la presencia de uno o varios de estos signos es esencial que visites al dentista.
Tratamiento del Flemón Dental
Si tienes un flemón o absceso dental debes acudir al dentista para examinar y tratar la infección. El flemón requiere, en todos los casos, tratamiento odontológico profesional. Por ello, es necesario acudir al dentista cuanto antes. Lo más importante cuando notemos síntomas de un flemón es acudir de inmediato a nuestro odontólogo.
Previamente al tratamiento, tu dentista, te prescribirán una pauta de medicación que deberás seguir. No obstante, el primer paso será siempre combatir la infección, el dolor y la inflamación mediante antibióticos y antiinflamatorios. Luego te recetará antibióticos y antiinflamatorios con el objetivo de eliminar totalmente la infección y la inflamación, respectivamente. Una vez bajada la carga bacteriana con los medicamentos, se planificará el tratamiento del diente afectado.
El tratamiento del Flemón dental puede implicar enfoques no quirúrgicos o procedimientos más invasivos según la gravedad del caso:
- Antibióticos y analgésicos: es la opción más conservadora. El objetivo es controlar la infección de la forma menos traumática e invasiva, es decir, sin llevar a cabo una cirugía. Para remitir el flemón tu dentista te indicará el antibiótico más adecuado. Una vez lo empieces a tomar en unos 3 días baja la inflamación y es posible tratar el diente. Para su eliminación, la receta de antibióticos (cómo el Rhodogil) es una solución recurrente.
- Drenaje: si el especialista estima que existe el riesgo de que el absceso se abra y la infección se extienda, puede optar por realizar una pequeña incisión con un bisturí con el propósito de sacar el pus y limpiar el área usando una solución salina. Para llevar a cabo dicha intervención, el dentista hará una incisión o aspiración con aguja del líquido infectado del flemón (pus). Generalmente, en la primera visita drenaremos el pus del flemón y recetaremos medicación específica para que el dolor y la infección remitan.
- Conducto radicular: es posible que el absceso esté en el interior del diente, pero que la pieza se pueda salvar. En ese caso, el odontólogo realizará un agujero en ella para llegar al conducto radicular y eliminar la pulpa afectada por la infección. Si el origen es de caries que ha afectado a la pulpa del diente se procederá a realizar una endodoncia. Una vez haya disminuido la inflamación se realizará una endodoncia en el caso de que el diente se pueda salvar.
- Extracción: los abscesos dentales también pueden originarse por fracturas que den como resultado tejido pulpar muerto. Dependerá de la gravedad del absceso dental y del tratamiento aplicado. Sino se puede salvar el diente, la única solución consiste en la extracción del diente. En algunos casos, la extracción dental puede ser necesaria si el diente está gravemente dañado o afectado por el absceso.
- Tratamiento periodontal: Si el origen es periodontal, es decir de los tejidos de soporte del diente, en muchos casos será necesario realizar también un tratamiento periodontal. Si es un problema de encías recomendaremos realizar raspados y alisado radiculares, que consisten en eliminar toda la placa bacteriana que hay entre la encía y el hueso que sujeta el diente.
Remedios Caseros para Aliviar el Dolor (Como Complemento al Tratamiento Profesional)
Aunque no existen remedios caseros para curar un flemón, se puede aliviar el dolor al aplicar hielo, enjuagarse con agua tibia y sal, o usar compresas de té negro. Sin embargo, recurrir a ellos solamente hará que pierdas el tiempo y postergues la verdadera solución.
Aquí hay algunos consejos para aliviar el dolor mientras esperas la atención odontológica:
- Aplica hielo o una compresa fría sobre la zona inflamada.
- Enjuágate la boca con agua tibia y sal.
- Coloca una bolsita de té negro sobre el flemón. Caliéntala previamente y deja que se enfríe para que no te queme.
- Utiliza aceite de árbol de té: disuelve una cucharada en un vaso de agua, humedece un algodón con la mezcla y colócalo sobre la zona afectada.
- Mezcla clavo de olor con agua. Aplica la pasta resultante sobre el flemón y déjala actuar durante 15 minutos.
Prevención del Flemón Dental
Como en la mayoría de enfermedades bucales, la mejor forma de remediarlas es una buena prevención. Apostar por tratamientos preventivos y conservadores es importante para prevenir patologías de origen infeccioso.
Medidas preventivas:
- Mantener una higiene bucodental exhaustiva, realizando siempre un cepillado dental durante dos minutos después de cada comida.
- Además de seguir buenas rutinas de higiene oral en casa, debes de visitar la clínica dental para someterte a limpiezas dentales profesionales de manera periódica, al menos una vez al año.
- Permanecer atento a la salud oral y autoexplorarse la boca para advertir cualquier cambio repentino.
- Realizarse mantenimientos periódicos en una clínica dental especializada en prevención, para así poder eliminar toda la placa bacteriana que no hayamos podido eliminar en nuestra higiene diaria.
- Por tanto, lo más recomendable es acudir a la clínica dental entre una y dos veces al año. Así, el odontólogo llevará a cabo una revisión general y el paciente podrá someterse a una limpieza bucodental profesional.

Complicaciones de un Flemón Dental No Tratado
Ten claro que un absceso dental o flemón puede derivar en problemas de salud más graves como, por ejemplo, la pérdida de la pieza o la extensión de la infección. En caso de que el absceso dental se abra, la infección puede extenderse al hueso de la mandíbula, a las vías respiratorias o, lo que es peor aún, al corazón y a la sangre. Si sospechas que tienes un absceso dental, es importante que busques atención médica lo antes posible.