Las glándulas salivales son órganos exocrinos encargados de secretar saliva en la boca a través de conductos. La saliva, un líquido ligeramente viscoso, es esencial en la primera fase de la digestión. Aunque muchas personas nunca experimentan problemas con estas glándulas, algunas pueden sufrir diversas dolencias.
Las glándulas salivales se encuentran en el interior de cada mejilla y debajo de la boca, en la parte frontal. Estas glándulas, responsables de la producción de saliva, pueden causar problemas de salud. La saliva es un líquido ligeramente viscoso que el cuerpo fabrica constantemente y que forma parte de la primera fase de la digestión.
Existen dos tipos principales de glándulas salivales: mayores y menores. Las glándulas salivales mayores son de mayor tamaño, externas a la cavidad bucal, y drenan gracias a conductos excretores. Son tres glándulas pares: parótida, submaxilar y sublingual.
La parótida es la de mayor tamaño y produce el 30% del volumen de la saliva. Se encuentra en la parte retromandibular, por delante de la oreja y muy relacionada con el nervio facial. La submandibular está en la zona submaxilar, en la parte superior y central del cuello. Se palpa a nivel cervical. Las glándulas salivales menores se encuentran en el labio, la mucosa yugal y la lengua.
En líneas generales, las glándulas salivales producen entre un litro y un litro y medio de saliva al día.
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Causas Comunes de la Inflamación de las Glándulas Salivales
La inflamación de las glándulas salivales puede deberse a diversas causas, entre las que destacan:
- Obstrucción: El flujo de saliva puede verse obstruido por la aparición de pequeños cálculos que aparecen en los conductos salivales.
- Infecciones: Es la causa más común. La mayoría de las infecciones de las glándulas salivales se producen en personas que han perdido el flujo de la saliva o lo tienen muy reducido.
- Tumores: No suelen causar dolor y crecen de forma rápida. Cuando son malignos pueden afectar al movimiento de una parte de la cara.
- Enfermedades autoinmunes: Algunas enfermedades autoinmunes o el VIH pueden provocar una inflamación de las glándulas salivales y provocar dolor.
Además, existen inflamaciones agudas y crónicas de las glándulas salivales, tal y como señalan diversos expertos en el estudio de las Patologías de las glándulas salivales.
Inflamaciones Agudas
Pueden ser bacterianas o víricas. La más frecuente de las bacterianas es la parotiditis aguda. Se trata de la infección de una o ambas glándulas parótidas que ocurre sobre todo en personas de avanzada edad tras una intervención quirúrgica abdominal o cardiotorácica en la que ha disminuido la saliva. Suele ir acompañada de fiebre y malestar.
Inflamaciones Crónicas
Pueden ser de diferentes tipos. Una de las más comunes es la parotiditis crónica recidivante que se caracteriza por una repetición de episodios repetidos de inflamación unilateral de la glándula parótida. Se suele tratar con antibióticos de amplio espectro y aprotinina y se busca garantizar el flujo salival, estimulando la salivación.
También está la tuberculosis, que suele ser secundaria y afecta principalmente a la parótida. Su tratamiento es médico y en contadas ocasiones se consigue la desaparición total de los nódulos, lo que llevaría a la realización de una parotidectomia superficial con conservación del nervio facial.
Otra inflamación crónica es la litiasis salival o sialolitasis, que consiste en la aparición cálculos en los conductos de excreción de una glándula salival y provocan obstrucción y un proceso inflamatorio secundario. En primer lugar el tratamiento se basa en analgésicos, relajantes y medidas locales. Si se puede debe realizarse la extirpación del cálculo, lo que conlleva una rápida desaparición del dolor. Por último, otra inflamación crónica es la sialosis, que se distingue por un infiltrado linfocitario.

Enfermedades Comunes de las Glándulas Salivales
Parotiditis (Paperas)
La parotiditis, comúnmente conocida como paperas, es una enfermedad contagiosa causada por el virus Paramyxoviridae y localizada en una o ambas glándulas parótidas. Esto puede causar inflamación en dichas glándulas, dolor al masticar o tragar, fiebre, dolores de cabeza, dolores musculares e incluso pérdida del apetito.
No existe un tratamiento efectivo contra las paperas, más allá del consumo de paracetamol por parte del paciente, lo que ayudará a reducir el dolor y la fiebre haciendo más llevadera la enfermedad.
Sialolitiasis (Cálculos Salivales)
Hablamos de sialolitiasis cuando se forman cálculos (sialolitos) en los conductos de drenaje de las glándulas salivales o en la propia glándula. Estos se pueden generar cuando la concentración de agua en la saliva disminuye y existe una mayor proporción de minerales, o debido al consumo de determinados medicamentos.
Dependiendo de la dimensión del cálculo se hará un tratamiento diferente. Por lo general se suele realizar una sialoendoscopia, que consiste en insertar un dispositivo por el conducto salival hasta llegar a la zona donde se encuentra el cálculo y extraerlo con unas pinzas.
Sialoadenitis
Hablamos de sialoadenitis cuando se produce una inflamación en una o varias de las glándulas salivales (parótidas, submandibulares o sublinguales). Por lo general es consecuencia de una infección en la glándula afectada, generalmente bacteriana, favorecida frecuentemente por la obstrucción del conducto salival por un cálculo (piedra) o por una producción reducida de saliva.
La sialoadenitis no tiene una única causa, sino que puede presentarse por varios motivos:
- Infección bacteriana: Es la causa principal en muchos casos. Suele involucrar bacterias como Staphylococcus aureus (estafilococo) u otras, especialmente cuando algo obstruye el conducto de la glándula.
- Infección viral: Virus como el de las paperas (parotiditis) pueden inflamar las glándulas salivales.
- Cálculos salivales (sialolitos): Son pequeñas “piedras” de minerales que pueden formarse dentro de los conductos salivales. Estos cálculos bloquean la salida de saliva y pueden generar inflamación e infección detrás del bloqueo.
- Enfermedades autoinmunes: Trastornos como el síndrome de Sjögren pueden atacar las glándulas salivales y causar inflamación crónica.
- Flujo salival reducido: Cualquier cosa que disminuya la producción de saliva puede predisponer a sialoadenitis.
- Mala higiene oral: Una deficiente limpieza bucal facilita que las bacterias proliferen en la boca. Esto aumenta el riesgo de que suban por el conducto salival y causen infección.
- Edad y otras condiciones: Es más común en adultos mayores o personas con enfermedades crónicas debilitantes.
Es importante distinguir dos tipos principales de sialoadenitis según su evolución: la aguda y la crónica.
Sialoadenitis Aguda
La sialoadenitis aguda aparece de forma repentina. El paciente suele notar que “de un día para otro” tiene la glándula inflamada y muy dolorosa. Típicamente se presenta una hinchazón rápida de la glándula, con enrojecimiento de la piel alrededor y dolor intenso. Suele afectar más a menudo a la glándula parótida (la que está delante del oído, a cada lado de la cara). Debido a su naturaleza infecciosa y súbita, la sialoadenitis aguda requiere atención médica pronta. Si no se trata adecuadamente puede avanzar hacia un absceso (acumulación de pus) en la glándula u otras complicaciones serias.
Sialoadenitis Crónica
La sialoadenitis crónica se refiere a una inflamación persistente o recurrente de la glándula salival. En lugar de un episodio breve y agudo, aquí los síntomas tienden a repetirse en el tiempo o a no desaparecer del todo. En la sialoadenitis crónica, el malestar puede exacerbarse con las comidas. Muchas veces, detrás de una sialoadenitis crónica hay una causa obstructiva repetitiva, como cálculos recurrentes o estrechamiento del conducto por cicatrices. De hecho, un episodio agudo que no sanó del todo puede volverse crónico. El manejo de la sialoadenitis crónica suele ser más complejo: además de tratar cada episodio agudo, hay que corregir la causa subyacente (por ejemplo, quitar un cálculo, dilatar un conducto estrecho) para evitar nuevas recaídas.
Mucocele y Ránula
Menos importancia que las anteriores tiene el mucocele, que es una lesión quística benigna, relativamente frecuente y con tendencia a ser recidivante, que se origina por una obstrucción o extravasación de las glándulas salivales menores. El mucocele suele aparecer en el labio inferior, aunque también se pueden encontrar en el paladar, carrillo y lengua.
La ránula es un mucocele que se forma debajo de la lengua, formando una masa de mayor volumen. La principal causa es un traumatismo que pueda romper el conducto de la glándula salival.
En líneas generales, los mucoceles se pueden ignorar, ya que tienden a romperse de manera espontánea al morderse o contactar con determinados alimentos y curar por sí solos. Sin embargo, en algunos pacientes esta lesión puede cronificarse o reaparecer con frecuencia, en cuyo caso la solución pasaría por realizar una pequeña intervención quirúrgica para eliminarla.
Las ránulas también pueden desaparecer por sí solas, aunque si afectan de forma más profunda o son recurrentes, pueden necesitar la eliminación de la glándula salival o algún procedimiento quirúrgico adicional, como una marsupialización.
¿Cómo Reconocer una Sialoadenitis?
Los síntomas principales son bastante característicos:
- Dolor e hinchazón en la zona de la glándula afectada.
- Enrojecimiento de la piel sobre la glándula inflamada.
- Dificultad para abrir la boca o mover la mandíbula.
- Secreción de pus o mal sabor en la boca.
- Fiebre y malestar general.
Cada paciente es un mundo, y no todos presentan todos estos síntomas. En casos leves quizá solo haya una molestia y poca hinchazón, mientras que en casos severos se observan todos los síntomas mencionados. Si notas una hinchazón inusual en tu cara o cuello, acompañada de dolor o fiebre, es importante acudir al médico o dentista para evaluar si podría ser sialoadenitis u otro problema.
Diagnóstico de las Enfermedades de las Glándulas Salivales
El diagnóstico de las enfermedades de las glándulas salivales generalmente incluye:
- Historia y examen físico: El médico preguntará por los síntomas y examinará la zona afectada.
- Imágenes (ecografía, TAC): La ecografía es útil y suele ser la primera opción. En casos más complejos, se puede usar una Tomografía Computarizada (TAC) o una Resonancia Magnética (RM).
- Pruebas de laboratorio: Es frecuente que hagamos análisis de sangre para ver signos de infección (por ejemplo, globulos blancos elevados).
- Sialografía: En algunos casos, especialmente de sialoadenitis crónica obstructiva, se puede realizar una sialografía.
- Biopsia: Muy raramente, si se sospecha que pueda haber otra enfermedad más seria imitando una sialoadenitis (por ejemplo, algún tumor de glándula salival), se podría hacer una biopsia de la glándula.
En la mayoría de los pacientes, la combinación de examinar la glándula y hacer una ecografía es suficiente para diagnosticar la sialoadenitis y su causa.

Tratamientos para las Glándulas Salivales Inflamadas
El tratamiento de la sialoadenitis se centra tanto en eliminar la infección o bloqueo como en medidas para que la glándula vuelva a la normalidad.
- Antibióticos: Si se confirma o sospecha una infección bacteriana, se recetan antibióticos adecuados.
- Drenaje de absceso: Si se ha formado un absceso (acumulación de pus) dentro de la glándula, puede ser necesario drenarlo.
- Eliminación de obstrucciones: En caso de que haya un cálculo salival (sialolito) u otra obstrucción en el conducto, debemos removerla para que la glándula sane.
- Cirugía de la glándula: En casos crónicos severos o si la glándula ha quedado muy dañada con infecciones recurrentes, a veces se plantea la extirpación quirúrgica de la glándula salival afectada.
- Cuidados de apoyo: Además de los tratamientos médicos o quirúrgicos, siempre indicamos medidas de autocuidado para aliviar los síntomas y ayudar a la recuperación.
En general, la sialoadenitis tiene cura. Con el esquema adecuado de antibióticos (si son necesarios) y las medidas de soporte, la mayoría de pacientes mejora rápidamente.
Aquí hay una tabla con consejos para prevenir la inflamación de las glándulas salivales:
| Consejo | Descripción |
|---|---|
| Bebe suficiente agua | Mantén tu cuerpo bien hidratado para facilitar la producción de saliva. |
| Evita alimentos irritantes | Reduce la ingesta de alimentos muy ácidos, picantes o salados. |
| Mastica chicle sin azúcar | Estimula la producción de saliva y reduce la obstrucción de las glándulas salivales. |
| Higiene bucal | Cepilla tus dientes al menos dos veces al día con pasta dental con flúor y utiliza hilo dental diariamente. |
| Evita fumar | Evita fumar o masticar tabaco. |
| Trata infecciones de la boca | Trata las infecciones de la boca de inmediato. |
| Consulta a tu médico | Si estás tomando medicamentos que reducen la producción de saliva, habla con tu médico para ver si hay alternativas disponibles. |
| Evita el alcohol | Evita el consumo de alcohol. |
| Dieta equilibrada | Mantén una dieta equilibrada y nutritiva, que incluya una variedad de alimentos ricos en nutrientes como frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras. |
| Visitas regulares | Realiza visitas regulares al dentista y al otorrinolaringólogo para detectar y tratar cualquier problema de salud oral. |
Medidas Preventivas
Como dice el dicho, “más vale prevenir que curar”. Aquí hay algunas medidas preventivas que puedes tomar:
- Buena higiene bucal: Mantener tus dientes y encías limpios reduce la cantidad de bacterias en la boca.
- Hidratación adecuada: Bebe agua con frecuencia a lo largo del día.
- No aguantar la sed ni la boca seca.
- Evitar el tabaco: Si fumas, considera seriamente dejar este hábito.
- Alimentación equilibrada: Sigue una dieta saludable.
- Trata los problemas predisponentes: Si en el pasado has tenido cálculos salivales o infecciones, acude a revisión periódica.
- Revisiones regulares: Incluye la revisión de las glándulas salivales en tus chequeos dentales u otorrinolaringológicos, especialmente si has tenido sialoadenitis antes.
Cuidados en Casa para la Recuperación
Cuando estás enfrentando una sialoadenitis (o te estás recuperando de una), además del tratamiento médico indicado, hay varias cosas que puedes hacer en casa para sentirte mejor y sanar más rápido:
- Higiene oral extrema: Mantén tu boca lo más limpia posible.
- Enjuagues de agua tibia con sal: Un remedio casero clásico.
- No fumes ni bebas alcohol mientras dure la inflamación.
- Hidrátate abundantemente: Bebe mucha agua a lo largo del día.
- Estimula la salida de saliva: Puedes chupar caramelos de limón sin azúcar o masticar chicle sin azúcar.
- Masaje suave en la glándula: Con las manos bien limpias, masajea suavemente la zona de la glándula afectada.
- Aplicar calor local: Colocar compresas tibias en el área afectada ayuda a calmar el dolor y mejorar la circulación en la glándula.