Análisis de "Rayuela" de Julio Cortázar y "La historia de mis dientes" de Valeria Luiselli

Este artículo explora en profundidad dos obras literarias clave: Rayuela de Julio Cortázar y La historia de mis dientes de Valeria Luiselli. Ambas novelas destacan por su innovación narrativa, su juego con la estructura y su profunda reflexión sobre la condición humana y la literatura misma.

Rayuela: Un Anti-Libro que Rompe Moldes

Rayuela, publicada el 28 de junio de 1963, es una obra que desafía las convenciones de la novela tradicional. Fue la segunda novela de Julio Cortázar (Buenos Aires, 1914-París, 1984) después de Los premios (1960). Desde su publicación, ha sido analizada y desmontada desde diferentes frentes, tanto en su estructura como en su estilo, temática y significados. Algo que solo ocurre con obras importantes que abren caminos.

El propio Julio Cortázar, ya desde antes de su publicación, no sabía bien como definirla: desde antinovela o contranovela hasta bomba atómica. Él mismo empezó a escribirla por el pasaje 41, y tiene un tablero de dirección.

Está estructurada en 155 fragmentos, a la manera de mosaico o rompecabezas que invitan a romper la lectura lineal. Y así dinamitar tiempo y espacio. O buscaba recordar, de manera inconsciente, que el tiempo es uno solo y a la vez, o muchos tiempos en diferentes vías, según lo queramos ver, vivir.

Su estructura de rompecabezas, como el propio amor que narra, le permite ser leída desde diferentes capítulos, bien sea por la invitación sugerida por Cortázar o por la que considere el lector o por la del propio azar, rey de reyes de la vida misma.

El juego traspasa la lectura en el orden antojadizo del lector y establece el juego mental de cuál es el fragmento favorito: ¿Acaso el 41? ¿O mejor el 7? ¿No, el 28?

Una vez el lector entra en la galaxia Rayuela, en el orden que sea, no escapa a sus dos espacios: “Del lado de allá”, representado por París y la historia de Oliveira y La Maga, y “Del lado de acá”, con Tráveler y Talita.

Esta transgresión literaria acorde a la modernidad llega en 1963, al año siguiente de un año glorioso para la literatura latinoamericana, 1962: el de El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, de Aura, de Carlos Fuentes, y de La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa.

RAYUELA de Julio Cortázar: Entendiendo y analizando la Contranovela

El Legado de Rayuela

Rayuela es una novela latinoamericana que definitivamente entierra nuestro provincianismo; aquí los jóvenes te leen y te siguen; te necesitamos para aclarar el aire -pero no como Flit u otro insecticida, sino porque sos ‘un genio debajo del ombú’, como diría H. A.

La historia de mis dientes: Imaginación y Excentricidad

La historia de mis dientes relata la vida de Carretera, un personaje que, nacido con un defecto en su dentadura, se convertirá, según su propia versión, en el mejor cantador de subastas del mundo.

Coleccionista de todo tipo de cachivaches, idea un sistema de subasta en el que lo relevante no es vender el objeto en sí, ni tampoco la historia que lo rodea (como le enseñará su maestro Oklahoma), sino el aura cada vez más excéntrica que hace atractiva a la cosa subastada.

Desde el comienzo de la novela, la extremada singularidad del personaje nos es referida en principio por sus propia autoría narratológica. Asistimos así a una automitificación del sujeto. Hay un componente lúdico que preside el relato y supone una experiencia de literaturización suprema, confluyendo y entrelazándose las voces de narrador, narratario y lo narrado.

El paroxismo de este difícil equilibrio entre la ficción y la ficción dentro de la ficción, se torna ostensible en dos hechos: las continuas referencias intertextuales plasmadas a través de los nombres del resto de personajes, y las propias invenciones narrativas que acompañan a los objetos.

Referencias Intertextuales y Narrativas Excéntricas

Respecto de lo primero, citemos algunos nombres de personajes: Cortázar, Rubén Darío, Azul, Ratzinger, Jorge Ibargüengoitia, Plinio, Quintiliano o Ludwig Sánchez Wittgenstein. Sobre lo segundo, mentemos la venta de su colección de dentaduras de celebridades -acompañada de curiosísimas historias sobre las mismas-; desfilan, en efecto, los dientes de Platón, de Agustín de Hipona, de Francesco Petrarca (sic), de Montaigne, de Rousseau, de Charles Lamb, de Chesterton, de Borges y de Vila Matas.

La escritura de Valeria Luiselli se despliega en La historia de mis dientes como una pulsión del exceso imaginativo. Esta exuberancia imaginativa se evidencia tanto en aspectos como la propia estructura de la novela (con su fragmentarismo peculiar) como en las tramas que envuelven al protagonista y al resto de personajes. La acumulación premeditada de rasgos irrisorios con otros trágicos configura un escenario harto absurdo en muchas ocasiones.

Desde las primeras líneas avizoramos la fabricación de una autoimagen, revelada por la fértil capacidad enunciativa del narrador y protagonista. Carretera lo deja claro: su discurso no es más que su autobiografía dental. Pero en ella se compendia una ilusión casi quijotesca cuyo sentido el lector advertirá hacia el final (la necesaria presencia de un cronista que se interpola entre el verbo desaforado de Carretera y nosotros puede leerse como un guiño cervantino precisamente).

La novela también porta una reflexión sobre la obsesión por los objetos, su reificación: someterse a su imperio relega afectos humanos a la mera cosa mediante el apego posesivo. Carretera, en el límite de ese entrevero, se define por su dentadura: no la defectuosa que le corresponde por nacimiento, sino una postiza atribuida nada menos que a Marilyn Monroe. Carretera será, entonces, el objeto impostado y su cargamento de anécdotas.

Tabla Comparativa: Estructura y Temas

Obra Estructura Temas Principales
Rayuela Fragmentada, no lineal, 155 capítulos Amor, existencialismo, búsqueda de la verdad, juego literario
La historia de mis dientes Fragmentada, autobiografía ficticia Obsesión por los objetos, identidad, imaginación, la verdad en la narración

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