Cuando somos niños, estamos expuestos a una gran variedad de cuentos y tradiciones imaginativas mientras crecemos. Dependiendo de tu educación, es posible que hayas celebrado la Navidad con Papá Noel, el día de los Reyes Magos o que hayas recibido la visita del Ratoncito Pérez después de perder un diente. Cada cultura tiene su propio conjunto de criaturas mitológicas que aparecen en la literatura infantil y que también se transmiten de casa en casa a lo largo de las generaciones.
Hoy vamos a sumergirnos en dos de los personajes más influyentes a la hora de dormir que se relacionan con el sueño: el Ratoncito Pérez y el Arenero, también conocido como Sandman.
El Origen del Ratoncito Pérez
Los registros que muestran las primeras representaciones del hada de los dientes, o las primeras encarnaciones del mito, se encontraron en todo el mundo, desde México hasta Francia e incluso Australia. La mayoría de estas primeras historias implican la ofrenda de un diente perdido a un ratón o rata, para que se conceda un deseo. El deseo normalmente implicaba que el niño desarrollara una dentadura sana y fuerte, parecida a la del roedor.
El término “magia simpática” se utiliza a veces para expresar cuando nuestros antepasados escribían canciones, oraciones e historias que se creía que ayudaban a conceder deseos. A veces también se sacrificaban animales, en este caso un animal con dientes fuertes como los castores, gatos, ardillas, perros y conejos.
Los ratones aparecen predominantemente como la mascota que ofrece los dientes en la literatura europea, incluso hoy en día. Al igual que con el Ratoncito Pérez, los niños colocan su diente recién perdido bajo la almohada para que un ratón les deje amablemente dinero o un regalo a modo de intercambio. En Francia este ratón especial se llama La Petite Souris y en España y otros países de habla hispana se le llama Ratóncito Pérez.
Estas historias se remontan a los años 1600 e incluso tienen algunos museos dedicados a sus leyendas. Más tarde, el hada de los dientes se manifestó en Estados Unidos como una mezcla de la historia tradicional del ratón que entra en una casa para sustituir el diente del niño por un poco de dinero, y también del benévolo “hada buena” que se ve en muchas fábulas infantiles que también habían llegado desde Europa. Por la misma época, Disney se había hecho popular con sus películas clásicas en las que también intervenían “hadas buenas”, como en Cenicienta y Pinocho.
Quizá te preguntes por qué se inventó este ritual de recompensa a los niños por la pérdida de un diente. Se cree que el hada de los dientes o ratón altruista se inventó sobre todo para los niños como rito de paso, ya que perder un diente es uno de los primeros signos de maduración del cuerpo y una metáfora de los cambios que traerá la vida. Este momento especial introduce a los niños en su primera experiencia de separación, transición e incorporación, como explica Arnold van Gennep en “Los ritos de Paso”.
El Ratón Pérez y sus homólogos siguen siendo populares hoy en día en gran parte del mundo, y como a los niños les gusta recibir dinero, ¡no parece que su popularidad vaya a disminuir pronto!
Se dice que el mito surge con el cuento La Bonne Petite Souris (1697) de la baronesa d’Aulnoy, una mujer de la nobleza francesa conocida por sus pequeños cuentos e historias. No obstante, el origen con el que más personas están de acuerdo se remonta al Palacio Real de Madrid en 1894, cuando el rey Alfonso XIII era todavía un niño, con el apodo cariñoso “Buby”. Cuando su hijo perdió su primer diente, la reina le pidió a Luis Coloma (un escritor y periodista) que escribiese un cuento como regalo para Buby.

El Origen del Arenero o "Sandman"
Las historias del Arenero se documentaron por primera vez en el centro y norte de Europa en el siglo XVIII. Es probable que la historia se transmitiera oralmente a lo largo de los años antes de que se escribiera, por lo que se desconoce con exactitud qué país o personas son los responsables, aunque se suele atribuir a Alemania y Dinamarca. El refrán alemán “der Sandmann kommt” se utilizaba para advertir a los niños que tenían sueño de que debían irse pronto a la cama y también se podía encontrar en los diccionarios alemanes de la época.
La primera encarnación escrita del Arenero no era tan entrañable ni inocente como el Ratón Pérez. Escrito por E.T.A. Hoffman en 1818, Sandman se parecía más al Hombre del Saco, que arrojaba arena a los ojos de los niños que se negaban a dormir. La arena hacía que los globos oculares se cayeran, y el Arenero procedía a recogerlos en su saco y a llevárselos a sus hijos en el lado oscuro de la luna. Aunque la historia es bastante oscura y retorcida, no fue escrita inicialmente para niños y era más bien un cuento de hadas para adultos.
Más tarde, la historia fue adoptada por Hans Christian Andersen en “Ole Lukøie”, que presentaba a un alegre personaje en pijama de seda que llevaba un paraguas multicolor. Este cuento sí estaba dirigido a los niños, pero en lugar de arrojarles arena a los ojos, el personaje les echaba un chorro de leche, curiosamente. Ole Lukøie acudía noche tras noche a las habitaciones de los niños llevándoles sueños. El nombre se cambió posteriormente por el de Sandman en las versiones inglesas del cuento.
La historia del Arenero se contaba a menudo como un cuento de advertencia a los niños para que no se resistieran a ir a dormir. Sandman no es exactamente un espíritu benévolo, pero tampoco es un villano. No se le puede detener ni engañar del mismo modo que se frustra a la bruja mala o a la madrastra malvada. Hay que aprender a aceptar su destino y entregarse al ciclo del sueño.

Otras Leyendas y Mitos Relacionados
En todas partes existen leyendas, no podía ser diferente en El Bierzo, una tierra cuyos orígenes son celtas y romanos. Una tierra atravesada por El Camino de Santiago. Una tierra rica en oro y otros minerales. Una tierra llena de misterios y secretos.
Cuando empezaron a caerse los dientes de leche, aparecieron unas nuevas criaturitas: el Ratoncito Pérez y el Hada de los Dientes, que recogían nuestros dientes y nos daban a cambio dinero, chuches o incluso juguetes.
La Vagina Dentata: Un Mito de Castración
Además de las figuras benévolas como el Ratoncito Pérez, existen leyendas más oscuras y complejas. Las historias de la mítica vagina dentata (del latín vagina con dientes) existen prácticamente en todas las culturas.
El término «vagina dentata» se acuñó por primera vez aproximadamente en 1900 por el psicoanalista misógino Sigmund Freud para describir la idea de «devorar o ser devorado» al manifestarse como la ecuación de la boca y la vagina. Pero esa idea se puede encontrar en los anales de la historia antes de Freud.
Aunque no es una vagina dentada real, la figura griega de la Gorgona es representativa del concepto. En las representaciones de los medios de comunicación, Medusa convierte a los hombres en piedra con la mirada, tiene una boca con muchos colmillos, serpientes como cabello, y una mitad serpentina en la parte inferior. Barbara Creed escribe en The Monstrous Feminine: «El miedo de Medusa es, pues, un miedo a la castración que está vinculado a la visión de algo». Porque no solo nuestros órganos sexuales son aterradores.
Hay tantas historias de hombres que vencen a la vagina dentata en la India que The Washington Post teorizó estos cuentos como una de las raíces de la epidemia de violaciones del país. Al igual que en la India, hay muchas historias de vaginas dentadas en todo el continente africano. Algunos sostienen que estas historias son la columna vertebral de la práctica de suprimir la sexualidad de las mujeres a través de la mutilación genital femenina.
Un cuento sintoísta relata cómo un demonio ocultaba dientes en la vagina de una damisela. Ella, sin saber, castra a dos novios en la noche de bodas antes de tomar el asunto en sus propias manos y crear un dispositivo para quitarse los colmillos. Esta es una de las pocas historias de todo el mundo donde una mujer toma el control de su propio cuerpo en lugar de ser violada por los hombres que buscan eliminar los dientes ofensivos.
Los mapuches indígenas de Chile tienen un dicho escalofriante: «Una mujer atractiva tiene una vagina mordaz».
Antes de dejar de pensar que todas las vaginas dentadas son ficción, permítanme presentarles el caso del quiste dermoide, o teratoma quístico, el cual causó que a una mujer británica le crecieran dientes reales en el útero. El espécimen ahora se encuentra en exhibición en la Colección de Patología de la University College de Londres y es exactamente tan aterrador como te lo imaginas.
La Leyenda del Hada de los Dientes
Un toque de magia en la almohada: el hada de los dientes convierte las primeras caídas en momentos mágicos. La leyenda del hada de los dientes para afrontar la caída de los dientes de leche.
La mayoría de los niños y sus padres esperan con mucha ilusión la caída de los primeros dientes de leche. Se trata de un hito importante en el desarrollo infantil ya que es una evidencia palpable de que los niños están creciendo y se hacen mayores. La dentición es un proceso largo y complejo. Sin embargo, no por ello deja de ser un momento que genera mucha tensión a los niños, sobre todo cuando se trata de la caída de su primer diente. Quizá por eso muchos padres optan por darle un toque mágico a esta experiencia para que los niños afronten mejor este momento y se queden con un bonito recuerdo cuando todavía tienen el pensamiento mágico. Para ello, muchos recurren a la leyenda del hada de los dientes.
El origen de la leyenda del hada de los dientes se remonta a la Edad Media, a las culturas del norte de Europa. Por aquel entonces, existían muchas supersticiones en torno a los dientes de leche. Por ejemplo, en Inglaterra se les pedía a los niños que quemaran sus dientes de leche para protegerse de las adversidades de la vida más allá de la muerte, pues se creía que si no lo hacían se pasarían toda la eternidad buscándolos. Por su parte, para los vikingos eran un símbolo de fortaleza, por lo que les pagaban a los niños por sus dientes para llevarlos colgados de su cuello y atraer la buena suerte en las batallas.
Según esta tradición, cuando los niños perdían su primer diente de leche debían dejarlo bajo la almohada para que el hada de los dientes se los cambiara por cierta cantidad de dinero o un regalo como recompensa por haber sido tan valientes y por la nueva etapa que comienzan. Entonces, se los llevaba consigo a su mundo mágico, donde los coleccionaba en el firmamento. De ahí que, cuando los niños mirasen al cielo, podían ver sus primeros dientes caídos convertidos en preciosas estrellas.
Hoy día, la tradición poco ha variado. Muchos padres siguen contándoles a sus hijos la historia del hada de los dientes para prepararlos para ese momento y ayudarles a convertir la caída de sus primeros dientes en una experiencia inolvidable que recordarán con mucho cariño a medida que crezcan.

Un Cuento Infantil: El Hada de los Dientes
Según cuenta la leyenda, hace muchos años en un país mágico, muy lejos de donde vivían todos los niños de carne y hueso, vivía una mamá hada con sus tres hijas. Las dos mayores eran muy aplicadas en sus deberes como hadas y obedecían todo lo que le ordenaba su madre. En cambio, la más pequeña era diferente. Le encantaba pasar el día jugando e imaginándose cómo serían los niños del mundo de los humanos, por lo que a menudo descuidaba sus estudios de hada.
Un día, su madre se acercó a hablar con ella preocupada por su futuro y le dijo: - “Hija mía, tus hermanas son muy disciplinadas y entrenan a diario sus poderes para conseguir convertirse en grandes hadas cuando crezcan, en cambio a ti sólo te gusta divertirte y jugar, por lo que nunca tienes tiempo para estudiar y entrenar”. La pequeña hada, con la voz entrecortada le dijo a su madre: - “Lo sé, mamá. El problema es que a mí no me gusta la magia, lo que me gusta es viajar por el cielo y hacerme invisible. En realidad, quisiera ser una niña normal y llevar una vida como la que llevan los niños humanos. Por eso, en lugar de practicar mis poderes como me pediste, he estado visitando a los niños para ver cómo viven y cómo se divierten”.
Al decirle esto a su madre, la pequeña hada temía la reacción, pero en vez de enfadarse como pensaba, su mamá le dio un fuerte abrazo cariñoso y le dijo: - “Mi querida hija. Tú eres especial y puedes hacer cosas que los niños normales no pueden hacer. Eso debería hacerte muy feliz”. Rápidamente la pequeña hada le respondió: - “Es cierto, a mí me encanta mover mis alas y verlos sonreír cuando lo hago. Cuando los veo cantar me lleno de alegría y cuando lloran me encantaría poder darles un beso y decirles que todo irá bien”.
La madre Hada se quedó pensando en una manera de consolar y alegrar a su hija y tras una larga noche cavilando, encontró la solución. A la mañana siguiente, la madre les preguntó a las tres hadas qué habían aprendido del arte de la magia y les pidió que les mostrasen sus habilidades y cómo utilizarían cada una. El hada mayor dijo que colocaría las estrellas en el firmamento y haría que todos los planetas fueran girando y girando alrededor del sol. La hermana mediana dijo que ella conseguiría que no hubiese personas solas en el mundo y haría que el amor uniera a las almas gemelas para que nadie se sintiese solo nunca más.
Todas miraron entonces al hada pequeña, esperando a que explicara qué haría ella, pero se quedó en silencio sin saber qué contestar. Finalmente, la madre hada dijo: - Yo tengo la solución, sé cuál es la manera en la que puedes emplear tus poderes, pero atenta, que es un trabajo muy especial. Volarás constantemente sobre los niños y las niñas y cuando vayan creciendo y pierdan sus dientes, harás que ese momento sea mágico. Te convertirás en el Hada de los Dientes, te quedarás sus pequeños dientecillos para convertirlos en estrellas en el firmamento, guardando así para siempre su infancia. En su lugar, dejarás regalos y así los niños podrán tener en ti, una amiga muy especial.
La pequeña hada no cabía en sí de la alegría. Su destino era ser el Hada de los Dientes, finalmente podía cumplir su sueño de estar cerca de los niños, convertirse en su amiga y verlos crecer y divertirse.
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Leyendas de Girona
La ciudad de Girona está llena de leyendas y misterios que forman parte del imaginario colectivo. Las leyendas te permitirán conocer y descubrir la ciudad de Girona de una manera diferente. Desde Naturaki te invitamos a recorrer la hermosa ciudad de Girona a través de sus leyendas.
El Tarlà
Comenzamos con una de las leyendas más populares y conocidas de la ciudad de Girona: El Tarlà. Un muñeco vestido de juglar que lleva cascabeles en el sombrero y hace piruetas sobre una barra que atraviesa la calle. Podrás verlo por los alrededores de Sant Jordi y durante las Fiestas de Primavera y el Girona Temps de Flors entre la Rambla y la calle Argenteria. ¿Y por qué, precisamente, hace giros en esta calle? Según cuenta la leyenda, cuando la peste asolaba la ciudad, hubo un pequeño brote en la calle Argenteria. Para evitar contagios y propagación, decidieron poner en cuarentena la calle, cerrándola con candado y con unas vallas de caña en ambos extremos. Y un vecino llamado Tarlà distraía y entretenía a los vecinos tristes y aburridos haciendo volteretas. Para recordar a este simpático personaje, se construyó el muñeco.
La bruja de la Catedral
Si vas a la Catedral, uno de los lugares imprescindibles de Girona, encontrarás una única gárgola humana. Está pegada a la Torre de Carlomagno y tiene forma de mujer con la boca abierta, así que no es difícil de localizar. Según explica la leyenda, había una mujer dedicada a la brujería que lanzaba piedras a la gente que asistía a la procesión del Corpus y decía pestes contra la religión. Un día, cuando estaba a punto de lanzar una piedra, se convirtió en piedra y la colocaron mirando hacia el suelo para que de su boca no salieran más maldiciones. En Girona, sobre todo entre los niños, aún se oye la maldición que le profirieron: “Piedras tiras, piedras tirarás, en piedra te convertirás”.
El culo de la leona
Otro de los imprescindibles gerundenses. Según el dicho, si vas a Girona tienes que besar el culo de la leona. O mejor dicho: el culo de la estatua de la leona. Es una manera de expresar la voluntad de volver a la ciudad y quedarse en ella para siempre. Y hay que decir que no se es buen gerundense si no se ha cumplido el ritual. ¿Es poco higiénico? Quizás. ¡Pero mira qué fácil es conseguir la ciudadanía gerundense! Desde la pandemia, por razones de higiene y seguridad, se retiraron las escaleras que permitían subir hasta el culo de la leona así que actualmente tendrás que conformarte con una foto.
El que se muerde la lengua
Justo en la entrada del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Girona, encontrarás una puerta dovelada de arco redondo con el escudo de Girona y, en el medio, una escultura que representa una cabeza que se muerde la lengua con unos dientes prominentes y de la que sale un árbol. Según la leyenda, este grotesco conjunto está relacionado con el conocimiento y la sabiduría. Y al mismo tiempo simboliza el hecho de que los regidores no pueden explicar nada de lo que pasa dentro del Salón de Plenos.
La Cocollona
La leyenda de la cocollona es una historia reciente y apócrifa, creada por Emili Massana. Pero ya forma parte del imaginario colectivo gerundense y es, probablemente, el personaje favorito de los más pequeños, un híbrido entre cocodrilo y mariposa. Según la leyenda, en el barrio del Mercadal, cerca del río Onyar, había un convento de monjas poco devotas y, entre ellas, una novicia que era ejemplo de santidad y pulcritud cristiana. Para no oír los reproches de la chica, las otras monjas la encerraron en una celda en el sótano del convento. Pasaron los años y, debido a la oscuridad y la humedad, le empezaron a salir escamas en la piel y se transformó en una especie de cocodrilo. Pero gracias a su santidad, también le salieron unas preciosas alas de mariposa en la espalda. Y se transformó en la Cocollona.
Sant Narcís y las moscas
Las moscas, esos insectos que nos molestan hasta el hartazgo, se han acabado convirtiendo en el insecto más emblemático de Girona. ¿El culpable? Sant Narcís, el patrón de la ciudad y de su fiesta mayor: las Ferias de Sant Narcís. Ha habido múltiples versiones de esta leyenda y, de hecho, con cada asedio y cada amenaza a la ciudad, hemos oído hablar de plagas de moscas como las salvadoras de la ciudad. Del cuerpo del obispo, salieron unas moscas gigantes que provocaron una gran mortandad entre las tropas francesas y sus caballos.
La leyenda, sin embargo, caló tanto en el imaginario colectivo gerundense que, siglos más tarde, volvió a surgir. De hecho, se dice que en el año 1653, durante la Guerra de los Segadores, los gerundenses colocaron el sepulcro de Sant Narcís, que era su mejor arma, sobre la muralla de la ciudad y salió una plaga mortífera que acabó con los invasores.
El Banyeta
Si os fijáis bien, justo en la esquina entre la plaza del Vi y la calle Ciutadans, encontraréis una pequeña cabeza de demonio. Es el Banyeta. La leyenda explica que, cuando en la plaza del Vino se celebraba un mercado, un viejo usurero se aprovechaba mucho de los gerundenses y, día tras día, se iba enriqueciendo cada vez más. Hasta que de repente, por castigo divino, apareció convertido en piedra y pegado a la pared.
El Hada de los Dientes y el Ratoncito Pérez: Una Colaboración Inesperada
El Hada de los Dientes se encarga de coger los dientes de los niños a cambio de un regalo desde que era pequeña. Hace mucho tiempo, cuando el Hada de los Dientes era una niña, también se le cayó un diente.
Con toda la ilusión del mundo, el Hada de los Dientes puso su diente debajo de la almohada y se durmió, esperando un regalo. Pero cuando se despertó, su diente seguía allí.
El Hada de los Dientes volvió a probar suerte al día siguiente, pero el resultado fue el mismo: su diente seguía allí.
Muy triste, el Hada de los Dientes dejó de recoger los dientes de los niños, así que los niños dejaron de ofrecerle a ella sus dientes, y empezaron a dárselos al Ratoncito Pérez.
Al principio, el Ratoncito Pérez estaba muy contento porque se estaba haciendo rico con tantos dientes.
Al poco tiempo, el Ratoncito Pérez se dio cuenta de que era demasiado trabajo para él. Y es que había días que no podía recoger todos los dientes, y como consecuencia, había niños que se quedaban sin su regalo.
Tendré que hablar con el Hada de los Dientes, a ver qué pasa -pensó Pérez.
Cuando fue a ver al Hada de los Dientes, el Ratoncito Pérez se encontró que la pobre estaba dormida y que, junto a su cama, había una carta. En el sobre iba dirigido a "quien quiera quedarse con mi diente".
Pérez, que era un ratón muy astuto, en seguida se dio cuenta de lo que pasaba, y pensó:- Me llevaré su diente y le dejaré un regalo. Seguro que así recuperará la ilusión y volverá a hacer su trabajo.
A la mañana siguiente, cuando el Hada de los Dientes despertó, se encontró un maravilloso regalo. - ¡Es un saco mágico para guardar los dientes de los niños! -gritó el hadita muy feliz-. ¡Justo lo que necesitaba! ¿Quién habrá sido?
Entonces, descubrió una nota junto a su cama que decía: Siento haber tardado tanto, compañera. No te volveré a fallar.
- Este tiene que haber sido Pérez -dijo el Hada de los Dientes-. Y yo pensando que le caía mal… ¡qué injusta he sido!
Desde entonces, el Ratoncito Pérez y el Hada de los Dientes son algo así como socios, y se ayudan el uno al otro para que ningún niño se quede nunca sin su regalo por su diente.