La caries dental es una enfermedad infecciosa que causa la destrucción progresiva del tejido dental, incluido el esmalte, la dentina y, en etapas avanzadas, la pulpa del diente. Es una de las patologías más frecuentes que afectan al ser humano y es más común a medida que avanza su edad.
La caries dental es una enfermedad multifactorial que implica una interacción entre los dientes, la saliva y la microbiota oral a lo largo del tiempo, así como factores del propio individuo como la dieta y la higiene bucal como principales factores externos. Se generan por la acción de los ácidos, producidos por el biofilm oral. Las caries aparecen cuando la higiene bucal no es suficiente para eliminar la placa bacteriana. Por tanto, la placa bacteriana es la principal responsable de la aparición de la caries.
Caries en niños: cómo evitarla y tratamiento
Se estima que la caries dental afecta al 60-90% de la población infantil en edad escolar y a cerca del 100% de los adultos. En España, más del 90% de la población entre 35-65 años sufre o ha sufrido caries. ¿Sabías que el 95% de la población adulta española ha padecido alguna vez en su vida caries dental?

¿Cómo se forman las caries?
Las caries se forman cuando las bacterias, presentes de manera natural en la boca, se juntan con los restos de alimentos que se quedan en la cavidad oral después de las comidas, creando ácidos que dañan el esmalte. Como consecuencia de la fermentación de los azúcares de la dieta, los microorganismos de la placa dental producen ácidos que atacan el componente inorgánico de los tejidos del diente.
Este proceso produce una desmineralización de esos tejidos duros que, si avanza y se perpetúa en el tiempo, puede provocar su destrucción, lo que origina un reblandecimiento y la formación de una cavidad. Inicialmente se daña el esmalte. A través de ellas, las bacterias y los ácidos llegan a las capas más internas del diente. La caries se desarrolla entonces desde el exterior hacia el interior del diente, con un curso temporal lento y variable.
El deterioro dental es el debilitamiento del esmalte producido por los ácidos. Estos ácidos se crean cuando la placa bacteriana descompone azúcar en la boca. El deterioro de los dientes se produce cuando los carbohidratos de los alimentos quedan atrapados entre los dientes y no se eliminan completamente durante el cepillado y al usar hilo dental. La placa bacteriana genera productos ácidos que corroen el esmalte dental creando poco a poco orificios en los dientes denominados “caries”. Sin tratamiento, estos orificios pueden aumentar de tamaño con el tiempo e incluso destruir el diente por completo.
Las causas principales del deterioro de los dientes son las comidas y bebidas azucaradas y pegajosas. Cuanta más azúcar se consume, más ácido causante del deterioro se produce. El azúcar se combina con la placa para debilitar el esmalte dejando los dientes desprotegidos frente a su deterioro. Cada vez que consumes algo dulce, tus dientes se vuelven vulnerables a los daños producidos por estos ácidos durante 20 minutos.
Factores de riesgo de la caries
Las caries aparecen por la presencia de las bacterias y lo demás son factores que la favorecen. Entre otros muchos aspectos que influyen en su aparición, se incluyen:
- El consumo frecuente de azúcares, bebidas carbonatadas (tipo refrescos, zumos embotellados, bebidas isotónicas ) y abuso de alimentos ricos en ácidos.
- La mala higiene oral: ya sea por un mal cepillado o un cuidado dental insuficiente, sobre todo relacionado con la falta de uso de métodos de limpieza interdental como hilo o cepillos interdentales.
- La herencia genética: aunque la contribución es baja, la genética puede incrementar la susceptibilidad a padecer caries.
- Un pH bucal bajo.
- Ciertos medicamentos: especialmente aquellos que incorporan azúcares añadidos (sacarosa) dentro de sus excipientes o los que reducen el flujo salivar como ansiolíticos, antihistamínicos etc.
- Tener los dientes muy juntos o montados entre ellos.
- Padecer periodontitis: los pacientes con esta afección tienen mayor riesgo de sufrir caries radicular.
- Otro factor que no debe subestimarse es el tabaquismo.
Además, la destrucción química dental se asocia con la ingesta de azúcares y ácidos presentes, por ejemplo, en ciertas bebidas y alimentos, si bien deben actuar durante un tiempo prolongado.
La propia anatomía dental: puede tener un papel crucial en la aparición de caries, ya que la complejidad de la superficie en molares, y su localización (en zonas posteriores) hace que estos dientes retengan más placa dental. También es importante tener en cuenta que si los dientes están mal posicionados o apiñados habrá más zonas retentivas de placa, siendo más difícil realizar una buena higiene y, por ello, más fácil que aparezca caries.
Algunas bacterias orales: Streptococcus mutans y Lactobacillus acidophilus son más proclives a causar caries, puesto que son capaces de adherirse a las estructuras dentales formando colonias (biofilm). También son relevantes otros microorganismos, como Bifidobacterium dentium y Scardovia wiggsiae (este último asociado con la caries temprana de la infancia).
La influencia del pH de la saliva: las personas con un pH bajo en la boca tienen más predisposición a sufrir caries. Hay que recordar que el nivel óptimo del pH en nuestra saliva está en torno al 7, de modo que un descenso continuado por debajo de 5,5 puede favorecer la aparición de bacterias cariogénicas.
Algunas enfermedades: la anorexia nerviosa o la bulimia, debido a los vómitos de repetición o el reflujo gastroesofágico pueden favorecer su aparición.
La sequedad bucal intensa: es otro factor que favorece la aparición de caries al faltar el papel protector de la saliva.
La saliva tiene una función limpiadora y es capaz de amortiguar los ácidos que se forman durante la alimentación.
Tipos de caries
Existen varios tipos de caries dental, que pueden clasificarse según su ubicación en el diente, su extensión y otros factores.
- Caries de esmalte: También conocida como caries incipiente o caries de esmalte, este tipo de caries afecta la capa más externa del diente, el esmalte. Es la más común y afecta únicamente la capa superficial del diente.
- Caries dentina: Afecta la dentina, la capa situada debajo del esmalte.
- Caries radicular: Aparece en la raíz del diente, que queda expuesta tras la retracción de las encías. La caries radicular aparece en la raíz del diente y son más comunes en personas mayores con encías retraídas que dejan expuesta la superficie de la raíz. Este tipo de caries dental afecta a la raíz del diente siendo más frecuente personas mayores, de ahí el nombre de caries senil. Puede afectar también a quienes sufren recesión de las encías. Aquí, la caries lo tiene fácil; no sufre mucha resistencia por parte de la estructura del diente y llega fácil y rápidamente al interior del diente.
- Caries interdental: Este tipo de caries se desarrolla entre los dientes, donde es más difícil limpiar con el cepillo dental o el hilo dental. Aquellas caries que se esconden en la superficie entre dientes son muy difíciles de identificar a simple vista, por lo que en determinadas ocasiones es necesario realizar radiografías intraorales para poder diagnosticarlas a tiempo.
- Caries debajo de una corona o un puente dental: También conocida como caries de borde, estas caries se desarrollan alrededor de los bordes de las restauraciones dentales existentes, como empastes o coronas. Lo primero que tenemos que saber es qué son las coronas dentales. Las coronas dentales son prótesis fijas diseñadas para restaurar la función y estética de los dientes dañados.
- Caries coronal: es la más frecuente, especialmente en los niños y adultos jóvenes, y afecta a las partes del diente que realizan la función de masticación.
- Caries recurrente: aquella que aparece debajo de los empastes o de las fundas que se han colocado previamente para el tratamiento de otra caries o en otras circunstancias, como reconstrucción de dientes fracturados, reposición de dientes de ausentes, tratamientos restauradores estéticos etc.
- Caries de fosas y fisuras: Estas caries se desarrollan en las fosas y fisuras profundas de los dientes, especialmente en los molares y premolares.
- Caries rampante: Se caracteriza por la rápida propagación de múltiples lesiones cariosas en varios dientes.
Signos y síntomas del deterioro dental y las caries
En sus primeras etapas, las caries pueden no presentar ningún síntoma. Generalmente las caries incipientes son indoloras e invisibles a una mirada general y poco experta. La primera señal de caries es en el esmalte.
Al principio pueden sentirse molestias al beber o comer alimentos dulces y/o fríos, y más adelante también con calientes. Si sigue evolucionando llegará a causar dolor (odontalgia) e incluso, en ocasiones, puede asociarse con la aparición de flemones.
A continuación, te detallamos los signos que pueden advertir de la presencia de caries. Otros signos y síntomas que se pueden asociar con la presencia de caries son:
- Oscurecimiento del color del diente.
- Mal aliento.
- Presencia de un sabor bucal desagradable.
- Molestias al consumir alimentos fríos, calientes o dulces.
- Algunas lesiones pueden ser detectables a la vista indicando la presencia de una caries.
- Una pérdida de la translucidez del esmalte, que conlleva un cambio de color, que puede ir del blanco tiza al marrón, podría ser el resultado de una caries que todavía no ha dado muestras de dolor.
- Dolor, si la caries no se trata a tiempo y ha afectado al nervio.
Tratamientos para las caries
El tratamiento para la caries depende de la fase en la que se encuentra. Cuanto más profunda sea la caries, más minucioso y complejo deberá ser el tratamiento a realizar por el odontólogo. El tratamiento más común y efectivo para el deterioro dental y las caries es el empaste, que impide que la caries dental aumente.
El tratamiento para las caries dentales dependerá de la gravedad de la misma.
- Obturaciones dentales: Se realizan cuando la caries está en el esmalte o la dentina. El dentista primero realiza una apertura en el diente para acceder a la pulpa. A continuación, limpia y desinfecta la zona afectada y procede a rellenar el orificio con un material biocompatible, como una resina o una amalgama. La resina es el material más utilizado hoy en día, ya que tiene un color similar al del diente y es más estética.
- Endodoncia: La endodoncia consiste en eliminar la pulpa dental infectada y sellar los conductos radiculares, que son los canales que albergan la pulpa. El dentista primero realiza una apertura en el diente para acceder a la pulpa. A continuación, utiliza instrumentos especializados para eliminar la pulpa infectada y limpiar y desinfectar los conductos radiculares. Cuando la caries ha penetrado profundamente en el diente, afectando a la pulpa dental, es necesario desvitalizar el diente, se crea una vía de acceso a la cámara pulpar, que se limpia cuidadosamente con la ayuda de limas dentales y se rellena con una sustancia inerte llamada gutapercha.
- Extracción dental: La extracción dental es la última opción y solo se recurre a ella cuando el diente está muy dañado o no se puede salvar con otros tratamientos. La extracción dental es un procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia local. El dentista primero adormece el área alrededor del diente y luego utiliza instrumentos especiales para extraerlo del hueso alveolar. Con frecuencia, un diente afectado por una caries central está destinado a ser extraído.
Estrategias de prevención

La mejor manera de combatir las caries es la prevención. Además del tratamiento dental, la prevención es fundamental para evitar la caries dental. Una buena higiene bucal reduce la presencia de gingivitis y el riesgo de desarrollar lesiones de caries.
Siendo la caries una enfermedad transmisible, la prevención primaria se ha de centrar en la intervención sobre la colonización de la flora oral del bebé durante el primer año. Hay datos que confirman que el éxito de la intervención es mayor cuando se comienza con la embarazada y, sobre todo, si se le motiva a cuidar su propia boca para proteger la de su bebé se puede conseguir una colonización de la boca del niño con menos cantidad de bacterias cariogénicas, controlando así uno de los principales factores predisponentes a presentar la enfermedad en la primera infancia.
El uso de productos con flúor ayuda a prevenir el deterioro dental y las caries.
Aquí te damos algunos consejos para prevenir la caries:
- Cepíllate los dientes al menos 2 veces al día durante 2 minutos. Cepillarse los dientes después de cada comida, al menos dos veces al día.
- Utiliza una pasta que contenga flúor. El flúor previene la caries y también es fundamental para el tratamiento y recuperación de lesiones iniciales ya establecidas. El cepillado dental con pasta fluorada es la medida de prevención de la caries más efectiva que existe por cuanto que es accesible, y está extendida y aceptada universalmente en todas las culturas, y conduce a establecer un hábito de higiene en el niño desde muy pronto.
- No te olvides del hilo dental. Utilízalo de forma diaria para eliminar aquellas bacterias ubicadas entre tus dientes y difíciles de eliminar con tu cepillo habitual.
- Complementa tu higiene bucal con un enjuague oral. Finaliza la limpieza de tu boca con un colutorio adecuado y recomendado por un profesional sanitario. Manteniendo una buena salud bucal usando el colutorio VITIS anticaries que el esmalte. Además, protege de la erosión dental.
- Cambia tu cepillo de dientes cada tres meses. A veces, incluso antes si está muy deteriorado y siempre para evitar la acumulación de bacterias en tu cepillo, que se origina con el paso del tiempo.
- Evita el consumo de bebidas y alimentos azucarados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja reducir el consumo de azúcar a menos del 10% del aporte calórico diario con el fin de reducir el riesgo de caries dental.
- Apuesta por una dieta variada y equilibrada. La alimentación juega un papel clave en la prevención de la caries. Consume de manera regular, verduras, legumbres, carne y pescado, sin olvidar los alimentos ricos en vitamina C como la naranja, el kiwi o las fresas.
- Bebe agua tras las comidas. Sobre todo si no tienes posibilidad de cepillarte, ya que ayudarás a eliminar las partículas de glucosa depositadas en los dientes.
- Abandona el tabaco y alcohol. Su consumo no solo es perjudicial para tu organismo sino que, también, favorece la aparición de infecciones bucales.
- En el caso de una alta propensión a desarrollar caries, es posible utilizar selladores dentales, que son películas protectoras que se aplican en las superficies de masticación de los dientes posteriores (los más difíciles de limpiar con un cepillo de dientes) para cerrar surcos y fisuras (zonas potenciales de acumulación de placa).
- Realizar revisiones en el odontólogo cada 6 o 12 meses (dependiendo de la fisiología de cada persona, siguiendo la recomendación del dentista).
Orientación anticipada sobre la caries
Se trata de dar información adecuada a los padres sobre los aspectos más importantes de la salud oral del niño en los primeros años. Debe incluir aspectos como origen de la caries, la higiene oral, los hábitos dietéticos y el uso racional del flúor:
- Higiene oral: los padres deben limpiar los dientes del niño desde su aparición al menos 2 veces al día una de ellas por la noche antes de acostarlo y esta responsabilidad se debe mantener mientras el niño crece y va adquiriendo habilidad para realizar por sí mismo la higiene. Se puede comenzar limpiando con una gasa los primeros dientes pero se debe usar ya un cepillo de cabezal pequeño cuando salgan los incisivos superiores, incorporando la pasta dental tan pronto como los padres adquieran seguridad en la efectividad de la limpieza. El cepillado dental requiere siempre un aprendizaje paulatino tanto en la consecución de la limpieza como en el control de la eliminación de la pasta dental sobrante enseñando progresivamente al niño a no tragar.
- Flúor: el cepillado dental con pasta fluorada es la medida de prevención de la caries más efectiva que existe por cuanto que es accesible, y está extendida y aceptada universalmente en todas las culturas, y conduce a establecer un hábito de higiene en el niño desde muy pronto. En la actualidad, la evidencia científica apoya transmitir un mensaje unificado a los padres: se deben limpiar los dientes del niño con pasta dental con flúor lo más pronto posible y para minimizar el riesgo de fluorosis dental es importante enseñarles la cantidad a usar en cada cepillado. En niños menores de 3 años, se usará un barrillo de pasta y a partir de los 3 años, y hasta los 6 una cantidad similar a un guisante. Se pueden usar pastas de bajo contenido en flúor (500ppm) durante el aprendizaje, pero concentraciones menores a 1.000ppm no han mostrado tener un efecto preventivo significativo en diferentes estudios. Deben valorarse siempre todas las posibles fuentes de flúor que existan en su dieta (agua de bebida, fórmulas de leche…) y confirmar que en conjunto no sitúen al niño en riesgo de fluorosis, especialmente en los 30 primeros meses de vida, que es cuando se mineralizan los incisivos permanentes y existe mayor riesgo en ellos de fluorosis dental. Los suplementos en forma de comprimidos y gotas, ya no se utilizan de forma sistemática, sino en aquellos casos de alto riesgo en que no es posible asegurar un contacto seguro con el dentífrico fluorado. En estos casos, se recomendarán dosis bajas, insistiendo en que el beneficio preventivo deriva del efecto tópico y, por tanto, del tiempo de contacto más que del posible efecto sistémico.
- Dieta: se debe explicar la importancia de limitar la frecuencia de contacto con azúcares sólidos o líquidos a partir de los 6 meses. No acostar al niño a dormir con el biberón porque es la forma en la se aumenta la permanencia de sustratos sobre los dientes a partir de los cuales las bacterias acidogénicas en el biofilme dental, producirán ácidos que bajarán el pH bucal, resultando en la desmineralización del esmalte. Este proceso de forma repetida conduce muy pronto a la cavitación y destrucción progresiva y rápida de los tejidos dentales. Aconsejar retirar el pecho cuando se duerma el niño y limpiar las encías y los dientes antes de acostarlo, a partir de la erupción de los primeros dientes, entre los 4 a 5 meses, ya que la permanencia de azúcares entre los dientes, favorecerá el crecimiento de las especies más patógenas para la caries. La caries de la primera infancia, cuyas consecuencias son rápidas y muy devastadoras, se relaciona entre otros factores con el hábito prolongado de dejar dormir al bebé alimentándose a demanda, ya que los dientes no resisten el ataque ácido continuado.
Tabla resumen de tipos de caries, síntomas y tratamientos
| Tipo de Caries | Descripción | Síntomas Comunes | Tratamiento |
|---|---|---|---|
| Caries de esmalte | Afecta la capa más externa del diente. | Puede ser asintomática, mancha blanca. | Aplicación de flúor, obturación pequeña. |
| Caries dentina | Afecta la capa debajo del esmalte. | Sensibilidad al frío/calor, dolor leve. | Obturación. |
| Caries radicular | Afecta la raíz del diente expuesta. | Sensibilidad en la raíz, dolor al cepillar. | Obturación, tratamiento con flúor. |
| Caries interdental | Se desarrolla entre los dientes. | Dolor al usar hilo dental, dificultad para limpiar. | Obturación. |
| Caries debajo de corona | Alrededor de restauraciones existentes. | Puede ser asintomática, mal aliento. | Reemplazo de la restauración, obturación. |
| Caries coronal | Afecta las partes del diente para masticar. | Dolor al masticar, sensibilidad. | Obturación. |
| Caries recurrente | Aparece debajo de empastes antiguos. | Puede ser asintomática, dolor si es profunda. | Reemplazo del empaste, tratamiento adicional. |