El cuidado dental infantil es fundamental para la salud bucal a largo plazo, y una de las preguntas más comunes entre los padres es: ¿cuándo empezar a lavar los dientes del bebé? La respuesta puede sorprender a muchos, ya que la higiene bucal debe comenzar incluso antes de que aparezca el primer diente. En este artículo, exploraremos la importancia de la higiene oral temprana, cuándo y cómo comenzar a cepillar los dientes del bebé, y algunos consejos para establecer una rutina dental saludable desde el principio.

¿Por Qué es Importante la Higiene Bucal Temprana?
La salud bucal infantil es esencial no solo para mantener los dientes limpios, sino también para prevenir problemas futuros como caries, infecciones y otros problemas dentales. Los primeros dientes del bebé, conocidos como dientes de leche, desempeñan un papel crucial en el desarrollo de la mandíbula y en la correcta alineación de los dientes permanentes que aparecerán más adelante. Además, el hábito de cuidar los dientes desde pequeños crea una rutina saludable que los niños llevarán consigo a lo largo de su vida.
Tendemos a pensar en la higiene de la boca de niños y bebés centrándonos en la dental desde el momento en que son capaces de utilizar, a su manera, un cepillo de dientes.
¿Cuándo Debo Empezar a Lavar los Dientes del Bebé?
La higiene bucal debe comenzar incluso antes de que erupcionen los primeros dientes. Desde el nacimiento, es recomendable limpiar las encías del bebé después de cada alimentación, utilizando una gasa húmeda o un dedal de silicona suave. Esta práctica ayuda a eliminar los residuos de leche y acostumbra al bebé a la sensación de limpieza en la boca.
Nuestros dentistas e higienistas recomiendan que, aunque no haya aparecido el primer diente, se empiece a tener cura de la higiene bucal del bebé a partir de los 4 meses. A partir de los 4 meses, el cuidado de las encías puede incluir un masaje suave. Este masaje no solo calma las encías que pueden estar sensibles debido a la erupción inminente de los dientes, sino que también ayuda al bebé a familiarizarse con la rutina de higiene bucal.
Una vez que aparezca el primer diente, generalmente entre los 4 y 7 meses de edad, se debe comenzar a cepillarlo con un cepillo dental infantil suave y de tamaño adecuado. Esto marca el inicio de una rutina de cepillado que se mantendrá durante toda la infancia.

Fuente: clinicadentalcrespodiaz.es
¿Cómo Limpiar los Dientes del Bebé?
El proceso de limpiar los dientes de un bebé es sencillo, pero requiere paciencia y delicadeza. Aquí hay algunos pasos para ayudar a los padres a comenzar:
Limpieza de las Encías Antes de que Salgan los Dientes
Antes de que los dientes erupcionen, se recomienda limpiar las encías del bebé dos veces al día. Utiliza una gasa limpia o un paño suave humedecido en agua. Limpia suavemente las encías y asegúrate de meterte debajo de los labios para reducir la acumulación de bacterias. Esto ayuda a prevenir la acumulación de bacterias y prepara al bebé para la futura rutina de cepillado.
Lo ideal sería que limpiaras la boca de tu bebé después de darle el pecho o de darle el biberón, para retirar los restos de leche y evitar su fermentación. Como mínimo deberías hacerlo una vez al día, preferentemente por la noche, introduciendo tu dedo índice limpio, y recorriendo con movimientos suaves y circulares la superficie de las encías, sus caras laterales, el interior de las mejillas, el paladar y la lengua. No te preocupes si te parece difícil hacerlo. Retira lo que puedas, sin profundizar demasiado y hasta donde tu bebé necesite y/o admita. Verás que en poco tiempo él se acostumbra y cada vez será más fácil hacerlo.
Cepillado del Primer Diente
Cuando aparezca el primer diente, introduce un cepillo dental infantil con cerdas suaves. Es esencial elegir un cepillo de dientes diseñado específicamente para bebés. Estos cepillos suelen contar con filamentos suaves que protegen las encías delicadas y un cabezal pequeño que facilita el acceso a todas las áreas de la boca. Humedécelo con agua y usa un pequeña cantidad de pasta dentífrica que contenga, como mínimo, 1000 ppm de flúor. Cepilla suavemente el diente y las encías, asegurándote de cubrir todas las superficies.
La técnica de cepillado adecuada es clave para una limpieza efectiva. Se recomienda colocar el cepillo en un ángulo de 45 grados respecto a las encías, realizando movimientos suaves y circulares. Es importante asegurarse de limpiar bien todas las superficies de los dientes. El uso de pasta de dientes debe iniciarse con la aparición del primer diente. La cantidad de pasta de dientes debe ser del tamaño de un grano de arroz para evitar la ingestión excesiva de flúor. La introducción de pasta con flúor debe hacerse bajo la supervisión del pediatra.
Con el bebé sentado sobre tu regazo y su espalda sobre tu abdomen, colócate frente a un espejo y mueve el cepillo con movimientos hacia abajo desde las encías.
Cepillado de Todos los Dientes
A medida que el bebé vaya desarrollando más dientes, continúa cepillándolos al menos dos veces al día. Es importante cepillar antes de dormir, ya que la saliva disminuye durante la noche y esto puede aumentar el riesgo de caries. Es recomendable cepillar los dientes del bebé al menos dos veces al día, preferentemente por la mañana y antes de dormir.
Establecimiento de una Rutina
Crear una rutina de cepillado es clave. Intenta hacerlo a la misma hora cada día para que el bebé se acostumbre. Instaurar buenos hábitos de higiene dental es fundamental durante esta etapa del desarrollo del bebé. Puedes convertir el cepillado en una actividad divertida para que el bebé lo disfrute y no lo vea como una tarea molesta.
Además, si conviertes el cepillado en un momento divertido, ¡todavía mejor! Si te lavas los dientes acompañado/da de tu hijo/a, este/a verá la higiene dental como un acto natural y será más fácil que lo integre en su rutina.
Es esencial que los adultos supervisen el cepillado dental del niño desde los 12 hasta los 36 meses. Este seguimiento no solo garantiza una técnica adecuada, sino que también ayuda a establecer una rutina diaria.
La técnica adecuada de cepillado puede mejorarse dividiendo la boca en cuatro partes. Este método asegura que cada sección de la boca reciba la atención necesaria. Dividir la boca en 4 partes: la mandíbula superior por la mitad y la mandíbula inferior también. Empezar por un cuadrante y seguir por orden. Colocar el cepillo de forma horizontal con una inclinación de 45º orientado a la encía y puede cepillar con movimientos horizontales de delante a última. No olvidar la lengua.
Si tu bebé es muy pequeño, tendrás que abrirle la boca tú mismo para poder introducir el cepillo. Puedes sentarlo en una trona si se mantiene o de lo contrario, cogerlo en brazos. Así mismo, debes mantener la calma y no ponerte nervioso, ya que te adelantamos que, sobre todo las primeras veces, se moverá mucho, estará inquieto e incluso llorará.
Cómo lavarse los dientes paso a paso - Lavado de dientes para niños
¿Qué Tipo de Cepillo y Pasta Dental Usar?
El cepillo debe ser adecuado para la edad del bebé, con cerdas suaves y una cabeza pequeña que se adapte fácilmente a su boca. Existen cepillos especiales para bebés que están diseñados para facilitar el acceso a todos los dientes pequeños y evitar lastimar las encías.
Recomendamos utilizar un cepillo de dientes para niños (eso sí, como siempre, con filamentos suaves). Existen diferentes tipos de cepillos de dientes para niños mayores de 2 años.
Respecto a la pasta dental, es importante usar una pasta con flúor desde el inicio, ya que el flúor ayuda a fortalecer el esmalte dental y protege contra las caries. Por otro lado, hay que utilizar una pasta fluorada para bebés de 1000 a 1450 ppm. En caso de que tenga una menor cantidad de flúor, no será recomendable para un bebé, ya que no podrá proporcionar a los dientes los cuidados que necesita. Sin embargo, se debe usar una cantidad muy pequeña (del tamaño de un grano de arroz) hasta que el niño cumpla los 3 años. A partir de esa edad, la cantidad puede incrementarse al tamaño de un guisante.
No es necesario, ni recomendable, que utilices aún un dentífrico, aunque sea infantil y mucho menos si contiene flúor. Lo más importante de la limpieza dental es el arrastre de la placa bacteriana, mediante una buena técnica de cepillado.

Fuente: Amazon.com
¿Cuándo Visitar al Dentista por Primera Vez?
Los expertos recomiendan que el bebé tenga su primera visita al dentista alrededor del primer cumpleaños o dentro de los seis meses posteriores a la aparición del primer diente, lo que ocurra primero. Esta primera consulta es importante para revisar la salud oral del bebé y detectar posibles problemas a tiempo. Además, el dentista puede ofrecer orientación sobre el cuidado dental infantil, la dieta y el uso del chupete o el biberón.
Normalmente, desde que salen los primeros dientes es aconsejable llevar a tu hijo al dentista. Contamos con un servicio exclusivo de odontopediatría con la Dra Mari Paz Martinez que de una manera muy sencilla explorará la boca de tu peque. También es recomendable aprovechar tu visita al dentista para llevar a tu hijo contigo. De esa manera, se acostumbran a la idea y puedes programar sus propias citas tan pronto como tienen dientes.
Otros Consejos Importantes
- Controlar el consumo de azúcar: Tomar demasiado azúcar en esta edad puede ser muy perjudicial para su salud, por eso es importante controlar su consumo.
- Cuidado con la alimentación: La alimentación juega un papel crucial en la salud dental. Es importante evitar que el chupete del bebé sea humedecido en azúcar o miel. Los zumos y alimentos azucarados deben ser controlados.
- No compartir utensilios: Llegado el momento de la alimentación complementaria no pruebes su comida con los cubiertos que utilizas para él, ni soples sobre los alimentos para enfriarlos. Ten en cuenta que puedes transmitirle bacterias de tu saliva y que la flora bacteriana de los bebés es diferente a la de los adultos. Por la misma razón, nunca pruebes un biberón para saber si está a la temperatura adecuada, ni utilices tu boca para limpiar chupetes, mordedores, o cualquier utensilio que tu bebé se lleve a la suya.
- Limpieza después de alimentos ricos en carbohidratos: Procura limpiar su boca después de darle alimentos ricos en carbohidratos (leche, papilla de frutas, de cereales, zumos, galletas, pan, arroz…) y, especialmente, por la noche. Después de cada amamantamiento si continúas con lactancia materna a demanda nocturna y, si es artificial, tras el último biberón o después de cada uno que los que le des durante la noche.
- No dejar al niño dormir con biberón: Sí. No dejar nunca dormir al niño con un biberón de leche o de cualquier otro líquido azucarado.