Casi todo en la vida se acaba. Aunque parezca que no, también algunos objetos dejan de ser útiles. Son muchos los artículos que utilizamos diariamente y que, en ocasiones, no sabemos cuándo es el momento de cambiarlos por nuevos. O sencillamente lo que ocurre es que no estamos tan atentos a su fecha de caducidad aunque también la tengan.
En casa siempre estamos pendientes de la fecha de caducidad de nuestros alimentos, como la leche, los yogures o la carne que lleva varios días en la nevera. También ocurre lo mismo con las medicinas que tomamos. Sin embargo, en el hogar hay muchos otros artículos que forman parte de nuestro día a día y que, en ocasiones, no sabemos cuándo jubilarlos y reemplazarlos por otros.
Uno de esos productos que se suelen usar más tiempo del recomendado es el cepillo de dientes. El cepillo de dientes, la toalla para el baño, el maquillaje, el champú o las zapatillas para hacer deporte se suelen usar más del tiempo del recomendado. Muchos de esos productos seguro que llevas usándolos más del tiempo recomendado por los propios fabricantes.
Hablamos de plazos orientativos puesto que el estado del producto dependerá de su uso y de su cuidado.
¿Cuándo debo CAMBIAR MI CEPILLO DENTAL?
¿Por qué es importante cambiar el cepillo de dientes regularmente?
La Asociación Dental Americana (ADA) recomienda reemplazar el cepillo de dientes cada tres o cuatro meses por el desgaste y porque el crecimiento bacteriano a largo plazo puede ser perjudicial para la salud oral. Una medida pensada para garantizar una buena salud dental.
No se debería usar el cepillo de dientes más de cuatro meses. Siempre se puede alargar su vida útil limpiándolo de restos orgánicos y secándolo bien. Eso sí, si se sufre una infección hay que cambiarlo rápidamente.
El uso del cepillo a diario deteriora sus cerdas. Como el deterioro de las cerdas depende de sus característica (si es duro, blanco o medio) y del cepillado de cada uno, los signos externos de deterioro varían mucho en cada caso. La mayoría de personas los jubilan cuando ven que las cerdas están dobladas y viejas, aunque lo cierto es que hay casos en los que esto puede llevar más tiempo del debido.
Además, es recomendable cambiar de cepillo de dientes después de sufrir un resfriado. De lo contrario, existe la posibilidad de que vuelvas a enfermarte.
Acostumbramos a comprar cepillos nuevos cuando se rompen o estropean las cerdas, pero también es recomendable hacerlo después de sufrir un resfriado. De lo contrario, existe la posibilidad de que vuelvas a enfermarte. Por otro lado, tampoco está de más cambiar de cepillo de dientes cada tres meses.
Es un objeto que utilizamos diariamente, varias veces al día.

¿La pasta de dientes caduca?
El cepillado de los dientes es fundamental para nuestra higiene bucodental, pero ¿la pasta de dientes caduca? ¿Cuáles son los riesgos de usar pasta de dientes caducada?
La pasta de dientes caduca, aunque no esté abierta; la fecha de caducidad es necesaria principalmente en cuanto a la eficacia de los ingredientes que contiene el tubo. Por lo general, la pasta de dientes cuenta con una vida útil de dos años a partir de la fecha de fabricación, que encontrarás impresa en el extremo del tubo. Esto se aplica fundamentalmente a las pastas de dientes que contienen flúor, ya que este es el principal ingrediente para prevenir las caries y fortalecer el esmalte debilitado.
Cerrado puede aguantar mucho tiempo, pero una vez abierto el dentífrico no debe utilizarse durante más de un año.
El impacto ambiental de los cepillos de dientes
La mayoría de los cepillos de dientes comerciales están hechos de plástico, un material cuya producción mundial ha crecido de las 2,3 millones de toneladas en 1950 a las 448 millones en 2015, según National Geographic. Esto obliga a tener en cuenta toda una serie de problemas medioambientales porque este tipo de plástico no se rompe y, a menudo, no se recicla.
Se calcula que un cepillo de dientes puede llegar a tardar hasta 500 años o más en descomponerse.
El material más utilizado para los cepillos de dientes son el polipropileno y el polietileno. Además, contiene una serie de cerdas suaves de nylon, una fibra sintética fuerte y flexible que no se degrada, ni se rompe, lo que hace que el cepillo tenga una vida útil bastante larga.
Uno de los mayores problemas del plástico que no se recicla es la contaminación de mares y océanos, que acumulan toneladas de objetos de uso diario sus aguas. Parte de este plástico es fácilmente reconocible: cepillos de dientes, pajitas y bolsas de plástico.

¿Cómo desechar correctamente los cepillos de dientes?
Con los cepillos de dientes suele producirse uno de los errores más comunes del reciclado de objetos: al tener como material principal el plástico, suele tirarse en el contenedor amarillo, por lo que su destino final no será otro que la incineración o el vertedero. Sin embargo, los cepillos no están considerados como envases (que son para lo que están destinados este tipo de contenedores).
Entonces, ¿dónde tienen que tirarse los cepillos de dientes? El destino adecuado para este tipo de residuos es el contenedor gris, denominado contenedor del resto de residuos. En él se depositan todos aquellos residuos que no pueden ser ni reciclados ni aprovechados de ninguna otra manera, como otros productos sanitarios y de higiene como las toallitas húmedas u otros objetos como agujas de coser, pañales, lápices, pajitas, gafas, juguetes o arena de gato sucia…
Pero lo ideal es llevar los cepillos de dientes a un punto limpio, unas instalaciones públicas que permiten al consumidor llevar residuos domésticos para la reutilización y tratamientos posteriores.
Alternativas ecológicas a los cepillos de dientes tradicionales
El cepillo de dientes ya cuenta con su cara más amable con el medio ambiente. En el mercado ya han aparecido alternativas al plástico con el fin de dar con cepillos de dientes más ecológicos, hechos de materiales biodegradables y reciclables que incluyen almidones vegetales, con cabezales intercambiables.
Más fácil lo tenemos para reciclar la pasta de dientes, que en la mayoría de los casos vienen en un tubo fabricado con distintos tipos de plástico pero que sí son reciclables.
¿Qué hacer con los cepillos de dientes eléctricos?
Los cepillos de dientes eléctricos se incluyen en la categoría de pequeños electrodomésticos. Para muchas personas, son mucho mejores que los manuales porque consideran que la limpieza bucal es mucho más efectiva.
Pasan de ser un útil electrodoméstico que nos facilita nuestra higiene personal a un residuo. En concreto, hablamos de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), donde se incluyen, además de los cepillos de dientes, otros objetos de uso cotidiano como secadores de pelo, planchas, máquinas de afeitar… todos se vuelven inservibles cuando dejan de funcionar.
Por tanto, si no se gestionan bien tras su vida útil y no se tratan de forma adecuada pueden suponer también un riesgo para el medio ambiente.
Según el Informe de la Comisión de residuos electrónicos de la Oficina Internacional de Reciclaje, está previsto que para 2025 la basura electrónica mundial crezca un 30%, alcanzando así casi los 54 millones de toneladas de desechos de aparatos electrónicos.