Los seres humanos, como mamíferos omnívoros, estamos adaptados en nuestro sistema dental y digestivo para una dieta variada. En la evolución, los dientes se originaron en órganos similares en peces primitivos, evolucionando hasta el Homo sapiens, con dientes de menor tamaño.
A nivel popular, identificamos la falta de piezas dentales con edades avanzadas, pero la salud bucal influye en la salud general. La esperanza de vida se refleja en nuestra boca, y mantener los dientes en perfecto estado puede influir directamente en la longevidad.
Según una investigación publicada en el Journal of Aging Research, el riesgo de muerte se incrementa en un 30% entre personas mayores que han perdido todos sus dientes en comparación con aquellos que conservan entre 26 y 32 piezas.
La principal causa de pérdida de dientes es la enfermedad periodontal, una infección provocada por bacterias que pueden pasar al torrente sanguíneo. Además, la pérdida de dientes puede ser síntoma de enfermedades como la osteoporosis.
Para mantener los dientes sanos, además de una higiene oral exhaustiva, es importante cuidar la alimentación. Cuidar los dientes no solo mantiene una sonrisa bonita, sino que también eleva la esperanza de vida.
Las visitas al dentista y la pérdida de dientes, tanto por falta de cuidado como por enfermedades, son cada vez más frecuentes. Hasta ahora, la única solución viable pasa por dientes artificiales o implantes.
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Dos juegos de dientes que podrían ser tres
Al contrario de lo que sucede con animales como los tiburones, capaces de regenerar su dentadura constantemente a lo largo de su vida, los humanos solo podemos desarrollar dos juegos de dientes. Tenemos los que nos salen cuando somos niños y los que aparecen cuando se caen aquellos, aunque, según los investigadores, también contamos con las ‘yemas’ para hacer un tercer juego.
Sin embargo, la realidad es que cuando ya no es posible tratar un diente que ha sufrido una caries grave o una piorrea, los perdemos y hay que recurrir a prótesis o costosos implantes para sustituirlos. Además, alrededor del 1% de la población sufre una afección congénita conocida como anodoncia, que provoca el crecimiento de un número de dientes que es inferior al normal.
Los pacientes de anodoncia, y otras enfermedades similares como la oligodoncia, tienen problemas con habilidades básicas como masticar, tragar y hablar desde una edad temprana, lo que puede repercutir negativamente en su desarrollo, dicen los investigadores.
Curiosamente, un porcentaje similar de la población también sufre hiperdoncia, una enfermedad congénita que es opuesta a la anodoncia y que provoca el crecimiento de un número de dientes superior al normal. El equipo de Takahashi asegura que uno de cada tres pacientes de hiperdoncia se manifiesta con el crecimiento de una tercera dentadura, lo que les lleva a pensar que, en la mayoría de los casos, nuestra capacidad para que crezca un tercer juego se perdió con el tiempo.
Pero esto puede cambiar gracias a su nuevo medicamento que entra ahora en la fase de ensayos clínicos con humanos, según cuenta el medio japonés escrito en inglés, The Mainichi.
Es decir, algo con lo que la persona nace, o puede desarrollarse de acuerdo a determinados hábitos de las personas. En este caso, será adquirida. Se calcula que, a los 60 años, aproximadamente el 30% de la población mundial ha perdido todos sus dientes, lo que causa diversos problemas de salud, aparte de los costosos tratamientos dentales que esto acarrea.

Los dientes de leche son fundamentales para el desarrollo de la boca y de la cara. Los músculos de la mandíbula y la formación de los huesos dependen de los dientes de leche y son necesarios para el desarrollo adecuado del lenguaje y de la masticación. Todo el proceso está regulado y controlado por las cadenas de ADN del código genético. Tampoco se sabe con exactitud el mecanismo por el que los dientes salen o asoman en las encías con un ritmo determinado. Mientras la dentición de leche o primaria está presente, se forman las piezas dentales definitivas dentro de las encías en el lactante y niño pequeño, y lo hacen a partir del mismo germen dentario que la pieza de leche a la que sustituyen, lo que proporciona una guía para su salida.
Cómo funciona el fármaco regenerador de dientes
Ya desde principios de este siglo se han hecho experimentos con ratones genéticamente modificados que demuestran que eliminar ciertos genes provocan un crecimiento menor de dientes. "El número de dientes varía gracias a la mutación de un solo gen. Si lo convertimos en el objetivo de nuestra investigación, debería haber una manera de cambiar el número de dientes [que tiene la gente]", comentó Takahashi en aquel momento.
Aquellas investigaciones acabaron desvelando la existencia de una proteína llamada USAG-1, que era la responsable de limitar el crecimiento de los dientes. Takahashi y su equipo centraron sus investigaciones en el USAG-1 y desarrollaron unos anticuerpos capaces de bloquear la función de la proteína.

En 2021 publicaron un artículo que mostraba los resultados de las pruebas de este medicamento con animales que congénitamente mostraban un número bajo de dientes. El medicamento fue un éxito y logró producir nuevos dientes en hurones entre los dientes frontales ya existentes. Los nuevos dientes tenían la misma forma que los anteriores, por lo que los investigadores creen que el medicamento indujo la generación del tercer juego de dientes en los animales.
El investigador Katsu Takahashi. El siguiente paso para el equipo es preparar el fármaco para su uso humano. Los ensayos clínicos ya están previstos para dentro de un año, en julio de 2024, y los investigadores creen que el medicamento estará listo para su uso general en 2030.
"La idea de hacer crecer dientes nuevos es el sueño de todo dentista", afirma Katsu Takahashi, jefe del departamento de odontología y cirugía oral del Instituto de Investigación Médica de la ciudad de Osaka. Takahashi y su equipo quieren hacer realidad ese sueño con un nuevo fármaco que ya ha conseguido hacer crecer nuevos dientes en sus experimentos con animales y que empezará los ensayos clínicos en humanos el año que viene. Si todo sale como esperan, el medicamento podría estar en las farmacias en 2030.
Los estudios han sido realizados en la Universidad de Kioto y la Universidad de Fukui mediante el desarrollo de un anticuerpo enfocado en el gen-1, asociado a la sensibilización uterina o el USAG-1. Hasta el 1 % de la población tiene más o menos dientes de los 32 de una boca normal debido a este tipo de afecciones congénitas.
| Animal | Número de dientes | Particularidades |
|---|---|---|
| Tiburones | ~20,000 a lo largo de su vida | Pierden y reemplazan dientes constantemente |
| Cocodrilos | ~3,000 a lo largo de su vida | Dentición completa de 60 dientes, con reemplazo continuo |
| Elefantes | 6 | Cambian molares 4 veces durante su vida |
| Pez Gato | 9,280 | Gran cantidad de dientes |
La investigación se ha basado en descubrir qué causas genéticas determinan que se tengan demasiados dientes, de manera que sirva como referente para la regeneración dental. Dichas moléculas BMP y Wnt son las encargadas de modular el crecimiento de variados órganos y tejidos desde que el ser humano es apenas un embrión.
La investigación arrojó que habría que descubrir cuáles son las causas que evitan que estas moléculas puedan trabajar de manera habitual, dados los múltiples efectos que su inhibición provoca en nuestros cuerpos. Así se llegó al gen USAG-1, tal y como difundió Takahashi: “Sabíamos que suprimir el USAG-1 beneficia el crecimiento de los dientes.
De esta manera, los científicos empezaron a estudiar para el gen USAG-1 varios anticuerpos, en su mayoría los usados para el desarrollo de vacunas, cánceres y artritis. Tras la interacción del gen USAG-1 con las moléculas BMP y Wnt, se procedió a ver cómo influían los anticuerpos en dicha interacción. Los resultados derivaron en tasas bajas tanto de natalidad como de supervivencia en los ratones estudiados. Esto se traduce en la importancia que tienen que tienen ambas moléculas en el crecimiento corporal.
Por el contrario, uno de los anticuerpos logró interrumpir los efectos del gen USAG-1 en las moléculas BMP y Wnt. Así, mediante una sola administración de este anticuerpo se consiguió generar un diente completo. Los mismos experimentos se repitieron más tarde en hurones: “los hurones son animales difiodontes con patrones dentales similares a los humanos.
Manabu Sigai, de la Universidad de Fukui y otro de los autores, concluye con la importancia de estos descubrimientos que haría olvidar por completo los implantes: “La ingeniería de tejidos convencional no es adecuada para la regeneración de dientes.
SaludUn odontólogo japonés ha desarrollado un fármaco que regenera las piezas dentales que se han caído."La idea de hacer crecer dientes nuevos es el sueño de todo dentista", revela el doctor Katsu Takahashi, encargado del departamento de odontología y cirugía oral del Instituto de Investigación Médica del Hospital Kitano, en la ciudad de Osaka, Japón. "Confío en poder hacerla realidad", añade, en declaraciones al diario asiático The Mainichi.
El odontólogo lleva trabajando en un medicamento capaz de regenerar los dientes perdidos desde sus tiempos de estudiante de posgrado, a principios de los años noventa. Este esfuerzo se ha traducido en varios logros científicos constatables. De hecho, el doctor Takahashi pasará a la historia por lograr alcanzar un hito en medicina: recrecer nuevos dientes en sus experimentos con animales.
Los ensayos clínicos con humanos comenzarán en julio de 2024. Si salen como esperan, el medicamento podría estar en las farmacias en 2030. Para alcanzar este objetivo, el equipo de Takahashi cuenta con el apoyo de la Agencia Japonesa de Investigación y Desarrollo Médico (AMED), que tiene como objetivo "suministrar un fármaco terapéutico a pacientes con edentulismo congénito [personas total o parcialmente desdentadas] mediante la cooperación de más de 10 instituciones médicas e institutos de investigación de todo el país", según reza un comunicado en la página web de la clínica.
A diferencia del ser humano, que es incapaz de regenerar un diente perdido, muchos animales son capaces de recuperar piezas dentales gracias a células madre que se activan en caso de necesidad. Los tiburones, los cocodrilos o los peces cíclidos del lago Malawi son algunos ejemplos.

En el caso de los humanos tenemos los de leche, que nos salen cuando somos niños, y los que crecen cuando éstos se desprenden. En teoría, este segundo juego dental es para toda la vida. No obstante, hay personas con edentulismo, que sufren la pérdida de las piezas en diferentes etapas de la vida adulta.
Esta afección puede ser congénita. En este caso, las piezas dentales nunca llegan a formarse, así que no debe confundirse con la pérdida por traumas o enfermedades dentales.Según el estudio japonés, alrededor del 1% de la población sufre anodoncia. Los pacientes de esta condición y de otras parecidas como la oligodoncia, tienen problemas con habilidades básicas como masticar, tragar y hablar desde una edad temprana, lo que puede repercutir negativamente en su desarrollo, tal y como apuntan los científicos en su trabajo.
El equipo de Takahashi argumenta que más del 30% de los pacientes de hiperdoncia manifiesta el crecimiento de una tercera dentadura. Esto les llevó a pensar que nuestra capacidad para hacer crecer un tercer juego pudo perderse con el tiempo. Ahora, esto podría revertirse y cambiar de nuevo, gracias a su revolucionario medicamento.
El equipo de investigación ya ha logrado estimular el crecimiento de dientes de "tercera generación" en modelos animales, dirigiéndose a un gen llamado USAG-1, que se ha descubierto que limita el crecimiento de los dientes en ratones.

Mediante el desarrollo de un anticuerpo neutralizante que bloquea la acción del USAG-1, el equipo de Takahashi indujo el recrecimiento de los dientes en ratones y hurones que congénitamente mostraban un número bajo de dientes. Los prometedores resultados se publicaron en la prestigiosa revista científica Nature en 2021, captando la atención de la comunidad científica mundial. El medicamento fue un éxito: consiguió producir nuevos dientes en hurones entre los dientes frontales ya existentes.
La existencia de un fármaco para regenerar los dientes sería transformadora, ya que proporcionaría una solución alternativa a las personas que han perdido sus dientes debido a caries graves o enfermedades dentales. En la actualidad, se está trabajando para que el fármaco esté listo para su uso humano. Una vez que se garantice su seguridad y eficacia, se centrará en el tratamiento de niños de 2 a 6 años que presenten signos de anodoncia, según informa el medio japonés.
El doctor Takahashi imagina un futuro en el que la medicina para el crecimiento dental se convierta en una tercera opción viable junto a las prótesis y los implantes, ofreciendo a las personas la oportunidad de recuperar sus dientes naturales. "Esperamos allanar el camino para el uso clínico del medicamento", concluye.