Malos Hábitos Dentales Comunes que Dañan Tu Sonrisa

La higiene bucal juega un papel mucho más importante del que se cree en la salud general. Enfermedades cardiacas, endocarditis e incluso hemorragias cerebrales se pueden producir debido a una mala salud dental. Por ello, es crucial estar al tanto de los hábitos que pueden perjudicar nuestra salud oral.

La higiene bucal es clave para la salud general.

Si bien es cierto que cepillarse los dientes, usar hilo dental y visitar al dentista regularmente son prácticas esenciales, existen otros malos hábitos que pueden repercutir negativamente en nuestra salud oral pero que quizá nos cuesta identificar como un perjuicio. Son actos que solemos etiquetar como una “costumbre” o “manía”, pero que también pueden pasar factura a nuestra dentadura.

Malos Hábitos Comunes y sus Consecuencias

A continuación, exploraremos algunos de los malos hábitos más comunes que pueden dañar tus dientes y encías, así como consejos para corregirlos.

1. Morderse las Uñas

Muchas personas se muerden las uñas por ansiedad, nervios, aburrimiento… Es un hábito que suele aparecer en la infancia o adolescencia, y del que en numerosas ocasiones no se es consciente hasta que alguien lo hace notar o, incluso, nos causamos una herida. Además del propio debilitamiento de las uñas, provoca la entrada de bacterias al organismo y es uno de los motivos de la aparición del bruxismo (tendencia involuntaria a apretar los dientes). La más corriente suele ser la afectación del esmalte al intentar cortar las uñas, pero no es la más grave.

Morderse las uñas puede causar problemas dentales y de salud.

El hábito de llevarnos las manos a la boca incrementa las probabilidades de contraer una infección (de hecho, las bacterias presentes en las uñas pueden provocarnos caries).

2. Fumar

Ni que decir tiene que este es, sin duda, el peor de todos los hábitos. En lo que concierne a nuestra salud oral, tiene dos efectos básicos: pigmentan nuestros dientes haciendo que se pierda estética dental y aumentan las probabilidades de sufrir infecciones. La nicotina hace que aparezcan manchas en los dientes y oscurecimiento del esmalte. Además de provocar enfermedades graves en las encías, lo que hace que se pierdan piezas dentales, asimismo, afecta al aliento y al gusto.

3. Beber Bebidas Carbonatadas

Esta práctica es una de las más frecuentes y que más afectan a la salud bucodental produciendo caries y dañando el esmalte de los dientes. Beber refrescos a lo largo del día hace que se bañan constantemente los dientes en ácido y azúcar. Dado que los ácidos devoran el esmalte de los dientes, esto lo convierte en un objetivo para las caries. Las bebidas carbonatadas permiten que la placa bacteriana cree un ácido adicional que ataca el esmalte de los dientes.

El alcohol contiene un alto nivel de azúcares, que como ya sabes está altamente asociada a la aparición de caries. También el alcohol te reseca la boca, y necesitas un flujo de saliva saludable para mantener tus blancos y saludables. La saliva también evita que los alimentos se peguen a los dientes, ya que constantemente elimina las partículas de alimentos y actúa como un enjuague bucal.

4. Abrir o Cortar Cosas con los Dientes

Todos en algún momento hemos cortado un trozo de celo con la boca o abierto alguna bolsa utilizando los dientes. Resulta obvio que no es una buena idea utilizar la boca como su fueran unos alicates o un abrebotellas. Nuestros dientes están diseñados para que podamos hablar correctamente y para masticar la comida y facilitar su digestión, no para romper cosas. Utilizar los dientes como instrumento para cortar objetos es otro de los hábitos perniciosos para la salud de tus piezas dentales.

Esta no es su función. Al emplearlos de este modo estás sometiendo a tus dientes a una actividad para la que no están destinados. El resultado puede ser un desgaste excesivo, provocar lesiones en los tejidos blandos o daños graves como fisuras o astillamientos.

5. Masticar Hielo

Si has detectado que en momentos puntuales masticas hielo debido a situaciones que te provocan nervios o para mantener la sensación de frescor en la boca, prueba a sustituirlo por un chicle. A diferencia de algunos aparatos electrónicos, como las licuadoras, los dientes no tienen la dureza suficiente para resistir romper el hielo de manera prolongada. Con el tiempo este mal hábito puede ocasionar lesiones en la dentadura.

Incluso masticar hielo puede dañar el esmalte y hacerlo susceptible a emergencias dentales como dientes astillados, agrietados o rotos, así como coronas sueltas.

6. Bruxismo

El rechinar y apretar los dientes (bruxismo) a menudo ocurre mientras duermes, pero si te encuentras rechinando los dientes durante el día, ten cuidado y relaja la mandíbula para que no termines con el esmalte desgastado o los dientes fracturados y flojos. A medida que el bruxismo desgasta el esmalte, expones la capa de dentina más vulnerable que se encuentra debajo, además de dañar los dientes donde se encuentran con las encías, provocando grietas o rotura del diente a nivel de las encías.

Si tienes bruxismo mientras duermes, es posible que experimentes:

  • Dolor en los músculos de la cara.
  • Dolores de cabeza matutinos
  • Dolores de oído
  • Dientes sensibles o fracturados
  • Daño a tu articulación temporomandibular (ATM)

Combatir el estrés y la ansiedad puede ayudar a reducir el bruxismo. Evita el alcohol y la cafeína antes de dormir, y considera usar un protector oclusal hecho a medida para proteger tus dientes.

7. Otros Malos Hábitos

  • Morder objetos: Los bolígrafos, los lápices y las patillas de las gafas pueden convertirse en ocasiones en los sustitutos de las uñas a la hora de aplacar nuestros nervios.
  • Picotear entre horas: Al comer, las bacterias de nuestra boca fermentan los azúcares de los alimentos y los transforman en ácidos que pueden provocar una desmineralización de los dientes y, con el tiempo, caries.
  • Usar palillos: Tras el almuerzo o la cena es habitual que nos queden restos de comida entre los dientes. Sin embargo, utilizar un palillo para retirar estos restos no es una buena solución, ya que es fácil que nos hagamos daño en las encías.

Malos Hábitos en Niños

Son muchos los malos hábitos que puede adquirir un niño a lo largo de su infancia; en ocasiones por imitación de los adultos, inducido por otros niños o por propia costumbre adquirida. En el caso de los hábitos que un niño puede adquirir con respecto a su boca, existen algunos que dependen propiamente de la actitud del niño y otros que vienen impuestos por los padres.

Es importante corregir los malos hábitos en niños desde temprana edad.

Hábitos Propios del Niño

  1. La deglución atípica: La deglución atípica consiste en la colocación inadecuada de la lengua en el momento de tragar. Según los expertos, este tipo de deglución viene derivada de la fase de la lactancia materna, cuando la succión de la leche se realiza colocando la lengua entre las encías (cuando todavía no han erupcionado los dientes). Cuanto mayor se haga el niño, más difícil será corregir este hábito.
  2. Respiración oral: Al no tratarse de una acción natural, la respiración oral puede acarrear muchos problemas especialmente en niños en edad de desarrollo. Además, cuando no se respira de manera nasal, no se produce el suficiente estímulo para que los huesos se desarrollen adecuadamente.
  3. Succión digital: Aunque parezca un simple gesto que puede llegar a ser incluso enternecedor, la succión digital acarrea consecuencias graves en la boca de los niños. Para corregir esta mala costumbre podremos ayudarnos de aparatología interceptiva, que, como su propio nombre indica, interfiere en los malos hábitos y le impide realizar la acción de la succión digital.

Hábitos Inducidos por los Padres

  1. Biberón para dormir: Por cómodo que nos resulte o por mucho que ayude al niño a conciliar el sueño, no se le debe dar el biberón para dormir. Durante todas las horas de sueño, cuando se produce una disminución de la cantidad de saliva presente en la boca, las bacterias tienen vía libre para desmineralizar la superficie dental.
  2. Caries por biberón: Sin embargo, este hábito favorece que el niño desarrolle caries en esos primeros dientes de leche. Está demostrado que aquel niño que desarrolla caries durante la primera dentición, tiene más probabilidades de desarrollar esta enfermedad en la dentición permanente.
  3. Triturar la comida: Triturar la comida para favorecer la digestión de un niño, en realidad, le hace flaco favor en lo que a su dentadura se refiere.

Mitos Dentales Comunes

Quizá creas que es cierto porque “ya lo decía la abuela”, porque te lo aconsejó algún vecino o porque lo viste por Internet. Pero lo más probable es que ese truco o remedio casero, supuestamente infalible, afecte más que beneficie tu salud bucal.

  • "Si duele, hay infección": Falso. No siempre. Si la infección alcanza el nervio entonces el dolor se agudizará.
  • "Los dientes de leche no importan": Falso. Las piezas de leche sirven de guía y guardan el espacio para los dientes permanentes.
  • "Las coronas no pueden tener caries": Mentira. Al ser de materiales artificiales, en las coronas o fundas no pueden producirse caries.

Consejos para una Buena Salud Bucal

Cuidar los dientes es un trabajo de todos los días. Muchas personas consideran que una buena salud bucal está constituida únicamente por la higiene. Es decir, que se deben limitar a realizar el cepillado 3 veces al día. Lo cierto que una buena higiene bucal debe estar acompañada por una alimentación balanceada, rica en frutas y verduras. Además de evitar todos los malos hábitos que mencionamos con anterioridad, como consumir azucares de manera excesiva.

Sumado a la dieta balanceada y cepillase, se debe agregar el uso de hilo dental y enjuague bucal. Además es recomendable ir al odontólogo de manera periódica.

Para que el cepillado sea efectivo y beneficioso para nuestra salud bucodental han de seguirse los siguientes pasos: limpiar la superficie externa de los dientes empezando por la superiores y acabando pos las inferiores, repetir el proceso limpiando las superficies interiores empezando por arriba y luego por las de abajo, finalmente limpiar las superficies de masticación sin olvidarse de limpiar la lengua.

Recuerda que debes utilizar un cepillo de dientes de celdas suaves. Pero también debes tener presente que si te lavas los dientes con un cepillo de cerdas demasiado duras o con una fuerza excesiva puedes producir un efecto adverso, llegando a dañar tus dientes e irritar tus encías.

Malos hábitos orales

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