¿Por qué tengo mal aliento aunque me lave los dientes? Causas y soluciones

La Halitosis, o mal aliento común, es un problema que llega a afectar a una de cada dos personas. Por esta razón, puede ser considerado como un problema de carácter social que se relaciona con una higiene bucal deficiente o con enfermedades de la cavidad bucal, e incluso puede llegar a ser una manifestación de alguna otra patología. La mayoría de las personas han experimentado el mal aliento en un momento u otro. Ya sea después de comer una comida particularmente picante o a primera hora de la mañana, el mal aliento puede ser embarazoso y causar ansiedad.

Mucha gente piensa que el mal aliento está causado por una mala higiene bucal y se pregunten ¿Por que tengo mal aliento aunque me lave los dientes?, pero no siempre es así. Si te cepillas los dientes y usas el hilo dental con regularidad, es posible que de vez en cuando tengas mal aliento.

Causas comunes del mal aliento

Esto es porque hay muchos otros factores que pueden contribuir al mal aliento, incluyendo:

  • La sequedad de la boca: La saliva desempeña un papel importante para mantener la boca limpia y libre de bacterias. Si tienes la boca seca, hay menos saliva disponible para hacer su trabajo, lo que puede conducir al mal aliento. La xerostomía es una condición en la que no hay suficiente saliva para mantener la boca limpia. Esto te lleva a tener mal aliento por la mañana y, a menudo, cuando duermes con la boca abierta, ya que provoca una especie de deshidratación.
  • La mala higiene bucal: Es la principal causa del mal aliento, así como de la caries dental. Cuando no se cepilla y se utiliza el hilo dental a diario, los dientes pueden cubrirse de placa, lo que provoca un sabor desagradable en la boca y una posible irritación de las encías, que podría derivar en una periodontitis si se deja sin tratar durante mucho tiempo
  • Los alimentos: Algunos alimentos, como el ajo y la cebolla, pueden provocar mal aliento. Esto se debe a que los compuestos de estos alimentos son absorbidos por el torrente sanguíneo y luego expulsados a través de los pulmones, donde pueden ser detectados por otras personas.
  • Fumar: Fumar es una de las principales causas del mal aliento porque reseca la boca y no permite que la saliva haga su trabajo correctamente. Además, el humo del tabaco deja un olor persistente que puede ser difícil de eliminar.
  • Condiciones médicas: Algunas condiciones médicas, como la cetosis y el reflujo ácido, pueden causar mal aliento. Esto se debe a que estas condiciones hacen que las partículas de comida sean expulsadas por la boca, donde pueden ser olidas por otras personas. Es importante saber que algunos medicamentos pueden causar sequedad de boca y, por tanto, mal aliento. Otros se descomponen en el cuerpo, liberando sustancias químicas que son transportadas por el torrente sanguíneo antes de llegar a su destino.
  • Infecciones en la boca: El mal aliento es un problema muy común, y puede estar causado por cualquier cosa, desde afecciones dentales como enfermedades de las encías o llagas en la boca hasta heridas quirúrgicas después de una extracción dental.
  • Otras causas: Las sustancias químicas producidas pueden causar enfermedades como algunos cánceres y afecciones como los trastornos metabólicos. El reflujo crónico de ácido estomacal (regurgitación gastroesofágica o GERD, por sus siglas en inglés) puede estar asociado con el mal aliento.

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Diagnóstico de la halitosis

El dentista le palpará la boca para ver si hay algún signo de enfermedad o lesión. También puede raspar la parte posterior de la lengua, que suele ser la responsable de generar mal aliento debido, en parte, a la proliferación de bacterias en su superficie que producen sustancias químicas como el sulfuro de hidrógeno (H2S).

Primer plano de una mujer limpiando su lengua con un limpiador

Tratamiento para el mal aliento

Una buena higiene bucal puede reducir el mal aliento, prevenir las caries y las enfermedades de las encías. Mantener un buen bienestar físico general ayudará a evitar muchos problemas potenciales en el futuro.

Para las causas relacionadas con su salud dental, puede recibir un tratamiento que le ayude a mejorar la condición. Los tratamientos incluyen:

  • Su dentista puede recomendar el uso de enjuagues bucales o pastas de dientes a los pacientes cuya halitosis es consecuencia de la acumulación de placa en los dientes debido a las bacterias presentes en la boca (sarro). Algunos tipos de estos productos incluyen agentes antibacterianos que eliminan este tipo de especies y ayudan a limpiar tu sonrisa.
  • Hay muchas opciones de tratamiento para las enfermedades dentales. Su dentista puede recomendarle un especialista en encías (periodoncista) si tiene encías extensas que se están retrayendo de los dientes y dejando recesos profundos llenos de bacterias que causan olor, o podría simplemente limpiar su boca para eliminar estas manchas de vez en cuando, cuando sea necesario, sin hacer nada más que una limpieza en conjunto.

Consejos adicionales para una correcta higiene bucal

El cepillado de dientes es la mejor forma de mantener la higiene dental y evitar problemas bucodentales. Por si alguno todavía tiene dudas acerca de su importancia, el cepillado ayuda a disminuir la incidencia de caries, prevenir la enfermedad periodontal, evitar la halitosis, prevenir o disminuir la placa y el sarro y, en definitiva, tener unos dientes limpios.

Para realizarlo correctamente, se recomienda:

  1. Realizarlo después de cada comida durante unos tres minutos.
  2. Empezar con el hilo dental.
  3. Optimizar la técnica de lavado. Aunque la mostrada anteriormente es una de las más recomendadas, muchos odontólogos coinciden en que la Bass Modificada es la mejor técnica para lavarse la boca. Esta consiste en colocar el cepillo con una inclinación de 45º con respecto al eje del diente, presionando ligeramente hacia el surco de la encía. A continuación se realizan pequeños movimientos vibratorios permitiendo que las cerdas del cepillo actúen sobre el surco gingival y desplazándose posteriormente hacia la corona del diente. Es importante buscar la forma en la que cada uno lo haga de la mejor manera posible y llegue bien a todas partes.
  4. Usar un cepillo de dureza media y poca pasta de dientes.
  5. Pasarlo también por la lengua. La lengua es la parte de la boca que más bacterias acumula, por lo que es importante mantenerla higienizada. Para lavar la lengua correctamente se puede utilizar un dispositivo específico o el propio cepillo dental realizando movimientos de atrás hacia adelante.
  6. Enjuagar abundantemente.

Lo ideal es lavarse los dientes después de cada comida (almuerzos y meriendas incluidas), pero, si no, hacerlo después del desayuno, la comida y la cena. Si, por circunstancias (esperemos puntuales) alguien solo pudiera cepillarse una vez al día, es fundamental hacerlo antes de dormir, ya que por la noche las bacterias tienen más horas y mejores condiciones para trabajar. Lo aconsejable es esperar unos 20 o 30 minutos después de las comidas, especialmente cuando hemos tomado algo ácido.

La mayoría de odontólogos recomiendan cepillarse entre dos y tres minutos. Es fundamental utilizar cepillos medios, NUNCA duros, ya que estos podrían provocarte daños en el esmalte, en la encía o, incluso, la recesión de esta. Por esta misma razón, también hay que evitar ejercer demasiada fuerza durante el cepillado.

Se aconseja cambiar el cepillo de dientes cada tres meses (se puede aprovechar el cambio de estación), antes si se ha estado enfermo o las cerdas están abiertas o aplastadas. Si estás fuera de casa, se te ha olvidado el cepillo de dientes y no puedes hacerte con ninguno, es recomendable, como mínimo, enjuagarse varias veces la boca con agua después de las comidas o antes de dormir.

Se recomienda utilizar pasta de dientes con flúor, algo fundamental para prevenir la aparición de caries. Si tienes algún tipo de padecimiento bucodental, tu odontólogo determinará si, además, necesitas usar algún tipo de crema más adecuada a tu situación: dientes sensibles, encías delicadas, blanqueantes… Asegúrate siempre de que el modelo que utilices no sea perjudicial para el esmalte. También es posible realizar el lavado de dientes con elementos naturales como el aceite de coco, aceites esenciales, etc.

Para cepillarse los dientes correctamente hay que colocar muy poca pasta en el cepillo, basta con la medida de un guisante. Usar hilo dental antes del cepillado es IMPRESCINDIBLE para conseguir un buen nivel de higiene bucodental. Este sirve para poder eliminar los restos de comida y bacterias que se puedan quedar acumulados entre los dientes.

El irrigador bucal es un dispositivo que emite un chorro de agua a presión perfecto para eliminar los restos de comida, placa y bacterias de tus dientes y encía. Este tipo de cepillos están diseñados para introducir en el espacio que hay entre los dientes.

Una vez terminado el cepillado, el colutorio puede ser un buen aliado siempre y cuándo este cumpla unas determinadas características. No te olvides de preguntarle a tu dentista de confianza cuál es el colutorio que más te conviene, ya que no todas las personas deben utilizar el mismo.

Aunque sigas a rajatabla los pasos de esta publicación y tengas unas higiene dental exquisita, visitar al dentista regularmente es imprescindible para tu salud bucal. Con ellas podrás prevenir y controlar el desarrollo de caries y otras enfermedades orales.

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