Desde tiempos inmemoriales se ha hecho referencia al bruxismo. El bruxismo, comúnmente conocido como el acto involuntario de apretar o rechinar los dientes, es una condición que puede ocurrir tanto durante el día como por la noche. Si bien muchas personas lo experimentan ocasionalmente, cuando se convierte en un hábito frecuente, puede tener efectos negativos en la salud bucal y general.
Todo sobre BRUXISMO - Síntomas, tratamientos y consecuencias de APRETAR los dientes | Dentalk! ©
El entendimiento del bruxismo nocturno es importante para la profesión odontológica, porque un gran porcentaje de la población presenta este hábito y tiene un gran potencial de daño sobre los dientes y las estructuras de soporte.
¿Qué es el bruxismo?
El bruxismo nocturno es el hábito de apretar los dientes. Este apretamiento se produce por la contracción de los músculos implicados en la masticación y elevación de la mandíbula. Cuando se trata de un bruxismo céntrico, se trata de alguien que simplemente aprieta fuerte la mandíbula, mientras que en el bruxismo excéntrico no sólo se aprieta, sino que además se rechinan los dientes. El primer diente afectado suele ser el canino, que va desgastando su punta y se aplana.

El bruxismo es un trastorno en el cual las personas rechinan, aprietan o frotan los dientes de manera involuntaria. Esta condición puede ocurrir durante el día (bruxismo diurno) o, con mayor frecuencia, durante el sueño (bruxismo nocturno). En ambos casos, las personas pueden no ser conscientes de que están ejerciendo presión excesiva sobre sus dientes, lo que puede llevar a problemas de salud dental y dolores musculares.
Existen dos tipos principales de bruxismo:
- Bruxismo del sueño (nocturno): Ocurre durante el sueño y es más difícil de controlar, ya que la persona no está consciente de que está rechinando los dientes.
- Bruxismo despierto (diurno): A menudo relacionado con la tensión o el estrés, este tipo de bruxismo ocurre cuando una persona aprieta los dientes de forma involuntaria mientras está despierta.
Causas del bruxismo: ¿por qué rechinamos los dientes?
A lo largo de los años, la causa del bruxismo y del rechinar de dientes ha estado rodeada de una gran controversia. El bruxismo puede tener diversas causas, que van desde problemas físicos hasta factores psicológicos. Algunas de las razones más comunes incluyen:
- Estrés y ansiedad: Las situaciones de tensión emocional son una de las causas más frecuentes. Las personas pueden apretar los dientes como una forma inconsciente de liberar el estrés.
- Maloclusión dental: Los problemas en la alineación de los dientes pueden provocar una mordida irregular, lo que lleva a un mayor riesgo de bruxismo.
- Factores psicológicos: La personalidad también juega un papel. Las personas con tendencias competitivas, hiperactivas o agresivas son más propensas a desarrollar bruxismo.
- Trastornos del sueño: El bruxismo nocturno a menudo se asocia con trastornos del sueño, como la apnea del sueño.
- Consumo de sustancias: El consumo de cafeína, alcohol y tabaco puede agravar el bruxismo, ya que estas sustancias pueden aumentar la actividad muscular.
Hoy día, ciertamente, uno de los principales factores que parecen influir en la actividad de bruxismo nocturno es el estrés emocional. Algunas medicaciones pueden aumentar los episodios.
Síntomas del bruxismo
Aunque muchas personas no se dan cuenta de que rechinan los dientes, el bruxismo presenta varios síntomas que pueden alertar a la persona o a su dentista sobre la afección:
- Dolor en la mandíbula: Uno de los síntomas más comunes es el dolor o la rigidez en la mandíbula, que puede estar presente al despertar o durante el día.
- Dolores de cabeza matutinos: Puede causar cefaleas tensionales, especialmente por la mañana.
- Dientes desgastados o sensibles: El rechinar constante de los dientes puede desgastar el esmalte, hacer que los dientes se vuelvan más sensibles o incluso provocar fracturas. Los signos más visibles del desgaste dental incluyen dientes aplanados o con bordes irregulares, fisuras en el esmalte, aumento notable de la sensibilidad dental y, en casos severos, incluso fracturas dentales.
- Dolor de oídos: Aunque no afecta directamente a los oídos, la presión ejercida en la mandíbula puede provocar dolores referidos a esta zona.
- Sonido de rechinamiento: En algunos casos, las personas que duermen con alguien pueden ser alertadas por el ruido del rechinar de los dientes.
A esta actividad se le asocia un período de aumento de dolor, aunque esto no pasa en un gran de porcentaje de pacientes estudiados. Los síntomas otológicos y cefaleas, serán manifestados por dolor sordo, mantenido y constante. Con frecuencia se describe como la sensación de tener una banda opresiva en la cabeza. No suelen ser claudicantes, son bilaterales y duran incluso semanas. Las nauseas no son frecuentes si el dolor no es muy intenso. El origen suele ser el dolor miofascial, aparecen puntos gatillos en los músculos, dolor profundo que se expresa en forma de cefalea. Respecto a los síntomas otológicos, los pacientes suelen notar entumecimiento. Estos síntomas pueden explicarse analizando la anatomía. Se han descrito también acúfenos (ruidos en el oído ) y vértigos.
Consecuencias del bruxismo en la salud bucal y general
El bruxismo no tratado puede tener serias consecuencias para la salud bucal y general, algunas de las cuales incluyen:
- Desgaste dental severo: El bruxismo puede erosionar el esmalte dental y dejar expuesta la dentina, lo que puede aumentar la sensibilidad dental y el riesgo de caries.
- Problemas en la articulación temporomandibular (ATM): El estrés constante en los músculos de la mandíbula puede causar trastornos de la articulación temporomandibular, que se manifiestan como dolor y limitación del movimiento al abrir y cerrar la boca.
- Fracturas dentales: En casos graves, el rechinamiento constante puede provocar la fractura o pérdida de piezas dentales.
- Problemas de sueño: Las personas con bruxismo nocturno pueden experimentar una calidad de sueño deficiente, lo que afecta su bienestar general.
Diagnóstico y Tratamiento del Bruxismo
Cómo se diagnostica
El diagnóstico del bruxismo generalmente lo realiza un dentista, que evaluará el desgaste de los dientes, la sensibilidad dental y otros signos visibles. Además, puede preguntar al paciente sobre dolores de cabeza, tensión mandibular o problemas de sueño. En algunos casos, se utilizan estudios del sueño para evaluar la gravedad del bruxismo nocturno.
Tratamientos: opciones disponibles
El tratamiento del bruxismo depende de la causa subyacente y la gravedad del caso. A continuación, se describen algunas de las opciones de tratamiento más comunes:
- Férulas o protectores nocturnos: Estos dispositivos, también llamados placas de descarga, se colocan sobre los dientes para evitar el contacto directo durante la noche. Ayudan a prevenir el desgaste dental y reducen la presión sobre la mandíbula. Las férulas oclusales, pueden ofrecer un tratamiento de este tipo que mejore temporalmente las relaciones funcionales del sistema de la masticación.
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): En casos en los que el bruxismo está relacionado con el estrés o la ansiedad, la TCC puede ser una opción útil. Este tipo de terapia ayuda a las personas a gestionar mejor sus emociones y reducir el rechinamiento de dientes.
- Medicamentos relajantes musculares: En algunos casos, los médicos pueden recetar relajantes musculares para reducir la actividad muscular durante la noche.
- Corrección dental: Si el bruxismo es causado por problemas de alineación dental, el dentista puede recomendar la ortodoncia o la restauración dental para corregir la mordida.

Es importante siempre identificar el factor etiológico inicial del bruxismo y si cursa con contractura muscular. Si este trastorno está presente, deberá eliminarse orientando nuestro tratamiento a un alargamiento gradual de los músculos afectados. Es un intento de restablecer la longitud original de los músculos en reposo y debe realizarse lentamente a lo largo de muchas semanas.
Ejercicios y Terapias Complementarias
La distensión pasiva de los músculos elevadores se obtiene cuando el paciente abre la boca hasta el límite máximo del movimiento y realiza luego una distensión suave más allá de la restricción. Ejercicios de apertura contra una resistencia. Se realizan indicando al paciente que coloque los dedos bajo el mentón. A continuación se intenta la apertura contra la resistencia. Los ejercicios consisten en 10 repeticiones de esta maniobra realizadas dos o tres veces al día. Cada sesión dura entre 30 y 45 minutos, dependiendo del tipo de bruxismo de cada paciente.
La verdadera magia de la odontología integrativa radica en la personalización del tratamiento. Los ejercicios de relajación mandibular y la fisioterapia especializada ayudan a reprogramar los patrones de tensión muscular. Las técnicas de gestión del estrés, como la práctica de mindfulness, la meditación guiada y la implementación de una higiene del sueño adecuada, abordan directamente las causas neurológicas del bruxismo. El soporte nutricional juega un papel fundamental, especialmente la optimización de minerales como el magnesio, esencial para la relajación muscular y la función del sistema nervioso.
Tratamiento con Botox
Es un tratamiento que apenas duele, ya que casi no se siente le pinchazo. A los quince días, el músculo pierde fuerza y tamaño. La duración de los efectos del botox oscila entre 6 y 12 meses.
Tratamiento en Niños
El tratamiento del bruxismo en niños debe ser lo menos invasor posible, evitando acciones clínicas y farmacológicas. Se emplean férulas de goma blanda o férulas acrílicas que ajusten en los dientes del maxilar superior y que sean duras, sobre todo en las caras oclusales. En niños que tienen solo la dentición primaria o en los que acaban de erupcionar los primeros molares permanentes y tienen totalmente abrasionadas las coronas de los molares primarios, el tratamiento de elección sería el uso de coronas de acero inoxidable para restaurar el tejido coronario dañado y recuperar la dimensión vertical. Si existen casos de interferencias dentarias o malaoclusión, deben ser corregidas. La fisioterapia debe ser reservada para pacientes adultos o adolescentes.
Relación entre la Extracción de las Muelas del Juicio y los Trastornos Temporomandibulares (TMD)
La relación entre la extracción del tercer molar, o muelas del juicio, y los trastornos temporomandibulares (TMD por sus siglas en inglés) es un tema que ha despertado el interés de la comunidad odontológica. Los trastornos temporomandibulares son un problema que afecta a una amplia población en todo el mundo.
Los pacientes que sufren de esta afección pueden experimentar una variedad de síntomas incómodos y dolorosos, que van desde dolor en la mandíbula y dolores de cabeza hasta dificultades para masticar y chasquidos en la articulación temporomandibular. La causa exacta de los TMD no siempre es clara y puede involucrar múltiples factores, como la genética, el estrés, el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), lesiones traumáticas y problemas en la articulación temporomandibular.
Los datos muestran una prevalencia de síntomas generales del TMD en una población general que oscila entre el 30 y el 45 %, afectando principalmente a adultos jóvenes de mediana edad. Por su parte, la extracción de las muelas del juicio es una de las prácticas más antiguas en la historia de la Odontología. Al año se extraen alrededor de diez millones de muelas.
Para comprender mejor esta posible relación, es esencial considerar factores adicionales, como el tipo de cirugía realizada y las técnicas utilizadas durante el procedimiento. Además, es fundamental realizar una evaluación prequirúrgica completa de la articulación temporomandibular en pacientes que buscan someterse a extracciones de terceros molares. Identificar factores de riesgo y limitaciones anatómicas antes de la cirugía puede ayudar a minimizar la incidencia de TMD en este rango de pacientes.
Riesgos de la extracción de la muela del juicio
¿Existe riesgo de lesión nerviosa tras la extracción de una muela del juicio? La extracción de las muelas del juicio es un procedimiento muy seguro en el que existe un riesgo mínimo de complicaciones.
Existen dos nervios que pueden ser dañados durante una extracción de la muela del juicio, el nervio lingual que da la sensibilidad a media lengua y el nervio dentario inferior que inerva a medio labio inferior. El riesgo que suceda una lesión nerviosa es muy bajo (menos del 1%). En el caso que el nervio se lesione, los primeros síntomas que nota el paciente es que la sensación de anestesia persiste más allá de lo habitual (4-10 horas). La parestesia no suele permanente -solo en muy pocos casos no se recupera- aunque pude alargarse entre 1 y 6 meses.
El factor de riesgo más asociado a la parestesia es la posición anatómica de la muela del juicio y su relación con el nervio. Una lesión nerviosa no implica mala praxis, sino que es una condición anatómica particular y por muy cuidadosa que sea la cirugía de la extracción de la muela del juicio el nervio puede irritarse y producirse esta sensación de parestesia.

Dolor Mandibular y las Muelas del Juicio
La mayoría de nuestros dientes crecen durante la infancia y de adultos tan sólo guardamos un leve recuerdo de su dolor. Pero las muelas del juicio o cordales aparecen una vez el paciente ya es adulto. Están situadas en la parte final de la boca y pueden aparecer arriba y/o abajo e incluso puede que no aparezcan nunca.
Si las muelas salen correctamente y existe suficiente espacio en la boca para ellas pueden no provocar molestias. Sin embargo, suelen doler cuando salen torcidas o sin espacio y mueven al resto de dientes. Al salir, las muelas del juicio, rompen el tejido de la encía y se crea sobre ellas una capa de piel.
Existen síntomas claros de que las muelas del juicio comienzan a salir, si se desarrollan sin causar molestias y no mueven tus dientes no es necesario iniciar ningún tratamiento, pero si salen movidas o no tienen espacio pueden causar muchos problemas. Dolor muy fuerte en la zona de la muela del juicio, puede prolongarse por el oído, la garganta y la cabeza. Estos síntomas pueden indicar que las muelas están teniendo problemas para salir y debes acudir al dentista cuanto antes. Tras su valoración sabrás si es necesario extraer las muelas del juicio.
Acúfenos y Bruxismo
El bruxismo es un trastorno caracterizado por el rechinamiento involuntario de los dientes, que puede afectar negativamente al correcto funcionamiento de la articulación temporomandibular, provocando la aparición de acúfenos. El contacto forzado entre las arcadas dentales provoca tensión y fatiga en los músculos mandibulares, generando efectos importantes tanto en el ámbito oral como en otras estructuras del cuerpo.
Las consecuencias varían según la intensidad, frecuencia y persistencia de esta patología, y deben ser evaluadas con cuidado, ya que pueden dañar diferentes áreas del organismo. Los dientes de los pacientes con bruxismo tienden a desgastarse, especialmente donde hay una mayor tendencia a frotar las arcadas. El rechinamiento facilita las fracturas del esmalte debido a la fuerte presión ejercida. Las continuas solicitaciones producidas por el bruxismo dañan tanto los dientes como los tejidos de soporte (encías y huesos maxilares), provocando su reabsorción gradual y aumentando la movilidad dental.
Las disfunciones de la articulación temporomandibular, en algunos casos, se caracterizan por la presencia de acúfenos, trastornos del equilibrio y otalgia. En la base de los acúfenos causados por la ATM se encuentra una maloclusión dental, es decir, un cierre incorrecto de las dos arcadas dentales en la boca. La maloclusión puede deberse a factores como una conformación particular de los huesos, dientes torcidos o la falta de dentición. Todos estos elementos conducen a un mal funcionamiento de la articulación mandibular y sus músculos, que ejercen presión sobre el músculo tensor del tímpano y otras estructuras auditivas, generando acúfenos.
Diagnóstico y Tratamiento de Acúfenos relacionados con la ATM
El diagnóstico del acúfeno asociado a la ATM y al bruxismo se realiza tras una evaluación coordinada por parte del especialista odontólogo y el otorrinolaringólogo, quienes se encargan del diagnóstico de patologías auditivas asociadas a la presencia de acúfenos. Algunas características de los acúfenos pueden sugerir más fácilmente que la causa subyacente es la ATM o el bruxismo, lo que permite orientar la terapia en esta dirección.
En primer lugar, en estos casos, el acúfeno se percibe principalmente en el mismo lado que la articulación afectada. A veces, al apretar las mandíbulas, el paciente puede notar un cambio en el tono y la intensidad del acúfeno.
Tratamiento para el acúfeno temporomandibular
Cuando el acúfeno está causado por la ATM o el bruxismo, la restauración de la correcta funcionalidad de la mandíbula es un tratamiento efectivo. El abordaje específico para el acúfeno temporomandibular incluye el uso de férulas dentales ('bite') y fisioterapia. La combinación de estos dos enfoques ha sido ampliamente estudiada en los últimos años, con ensayos científicos que demuestran su eficacia en la reducción de la intensidad y la gravedad de los acúfenos. El uso de una férula específico es el remedio más eficaz e inmediato para relajar los músculos de la ATM, eliminando las formas de bruxismo y rechinamiento de dientes, especialmente si esta está hecha a medida para el paciente.
La fisioterapia generalmente es efectiva en caso de ATM. Con masajes específicos y ejercicios dirigidos, un fisioterapeuta especializado puede reducir la incidencia del acúfeno. Los masajes fisioterapéuticos desbloquean la articulación cuando hay un bloqueo de la articulación temporomandibular. Las técnicas miofasciales sirven para reducir posibles contracturas y dolores musculares.
Hábitos para paliar los efectos del bruxismo
Adoptar ciertos hábitos saludables puede ayudar a reducir la frecuencia y la gravedad del bruxismo. Algunas sugerencias incluyen:
- Reducir el estrés: Técnicas como la meditación, el yoga o la terapia de relajación pueden ayudar a disminuir el estrés.
- Evitar el consumo excesivo de estimulantes: Reducir o evitar el consumo de café, alcohol y tabaco puede ser beneficioso.
- Hacer ejercicios de mandíbula: Estiramientos y ejercicios suaves para relajar los músculos de la mandíbula pueden aliviar la tensión y prevenirlo.