Muñecos con Dientes: Historia y Tipos

Los muñecos con dientes han capturado la imaginación de niños y adultos a lo largo de la historia, desde figuras aterradoras hasta creaciones adorables. Exploraremos la evolución de estos juguetes, su impacto cultural y las tendencias actuales.

Huggy Wuggy: El Lado Oscuro de los Peluches

'Huggy Wuggy', un nombre que suena como "abracito", es un peluche que se ha popularizado entre los más pequeños. Este muñeco presenta largas extremidades, una boca llena de dientes y garras amarillas afiladas. Forma parte del merchandising de un violento videojuego, 'Poppy Playtime', muy popular entre niños y adolescentes, pero destinado al público adulto. Su misión en la pantalla es asfixiar dando abrazos hasta matar, algo que está alertando a los padres.

En Estados Unidos y Reino Unido se han registrado casos de niños que imitan esa actitud violenta. Mientras que en España ya hay colegios que han prohibido a los menores acudir a los centros escolares con estos muñecos, concretamente en la Región de Murcia. La Policía Local de Santa Pola, en Alicante, también alertó sobre la "violencia y el terror" que infunde el personaje de 'Huggy Wuggy'. El videojuego ha tenido un gran éxito y las ventas del peluche se han disparado, así como todo tipo de merchandising.

Un equipo de laSexta ha hablado con el psicólogo infantil Francisco Javier Salgado, quien señala que "el peligro está en que el niño interiorice ciertas conductas violentas o agresivas como normales". Recuerda, además, que "la clave está en la supervisión que hacen los padres del tiempo que sus hijos pasan en internet y qué es lo que ven". Desde la compañía creadora de 'Poppy Playtime' recuerdan que el videojuego está destinado para personas adultas y que son los padres los responsables de los contenidos que ven sus hijos.

Juguetes Medievales: Caballitos y Muñecas

En un estudio publicado en la Revista Digital de Iconografía Medieval, la historiadora ha analizado los cuatro juguetes más populares de la Edad Media: el sonajero, el caballito de madera, los pajarillos y las muñecas. Diferentes obras pictóricas y escritos de la época evocan cómo eran y quiénes los utilizaban. Además, se han hallado restos de algunos de ellos en yacimientos arqueológicos, la mayoría, en enterramientos infantiles.

“Aunque el concepto de juego difería un poco del que podemos tener en nuestros días, la función de los juguetes en aquella época era doble y bastante similar a la actual: por un lado, educativa y por otro, ociosa”, resume Alfonso Cabrera. Los niños aprendían y se familiarizaban con las tareas que les tocaría desempeñar en la vida adulta según su estamento y su sexo. Al mismo tiempo, los juguetes eran un entretenimiento que permitían a los progenitores o a quienes les estuvieran cuidando (nodrizas normalmente) realizar sus actividades cotidianas sin interrupciones.

El estudio revela que existe mayor información histórica sobre los objetos masculinos, como el caballito de madera, y escasean datos de los más utilizados por las niñas, como son las muñecas. Los sonajeros y los pajarillos eran usados por ambos sexos por igual.

Caballitos frente a Muñecas

El caballito de madera es uno de los juguetes más representados en la iconografía medieval y era uno de los juegos más populares entre los menores. “Le da al niño la capacidad de empatizar con las actividades de caballería propias del mundo adulto”, señala la investigadora en el trabajo. El animal de madera podía ir acompañado de una vara alargada que terminaba en un molinillo y simulaba a una lanza. “El molinillo derivaba de una importante innovación técnica en la Edad Media, como era el molino de viento”, destaca Alfonso Cabrera.

En contraposición a este juguete masculino estaban las muñecas. A diferencia de las actuales, que pueden representar a bebés o a niños pequeños para que los cuide su dueña o dueño, las muñecas medievales representaban a mujeres jóvenes y adultas. “Las niñas cuidaban de sus hermanos más pequeños, por lo que el rol de madre era cubierto, no en el plano del juego, sino con acciones reales”, recalca la investigadora. De la muñeca medieval apenas se han conservado restos. Podían ser fabricadas por artesanos y con ropa a la moda, que iban dirigidas a niñas de clases nobles, o con materiales caseros para las pequeñas más pobres: muñecas de trapo cosido, o con nudos y estropajos envueltos en paños.

Sonajeros y Pajarillos

El sonajero, con un carácter mágico y profiláctico -para cazar malos espíritus y calmar el dolor de los dientes de leche-, se remonta a la Antigüedad. Su función más lúdica llegó unos siglos más tarde. “El sonajero de materiales ricos, como oro, plata y perlas, era un artículo de lujo, para nobles y reyes. En los ámbitos más humildes era sustituido por un mendrugo de pan o por el propio seno materno, que servía para calmar a los más pequeños”, comenta la historiadora. En cuanto al pajarillo, podía ser metálico, de barro cocido o incluso real, puesto que las representaciones que se conservan lo muestran atado con una cuerda. “Este tipo de juguetes en forma de pequeños animales eran entregados a modo de premio y su material dependía del estamento social al que perteneciera el niño y su familia”, indica Alfonso Cabrera.

Además de estos cuatro ejemplos, el estudio enumera otros juguetes típicos de la Edad Media que han perdurado hasta la actualidad: peonzas, cazamariposas, pequeños teatrillos con marionetas y dados. “Es curioso observar cómo los niños son niños en cualquier época histórica", señala Silvia Alfonso Cabrera en su estudio “Juegos y juguetes infantiles en el arte medieval”.

Labubu: La Nueva Sensación Coleccionable

Los Labubus son pequeñas figuras de colección con aspecto de monstruo adorable que han conquistado a miles de fans en todo el mundo. Orejas de conejo, sonrisa traviesa repleta de dientes y un cuerpo peludo y entrañable les dan ese toque "cute and creepy" que tanto engancha. Estas criaturas nacieron de la imaginación del ilustrador Kasing Lung, dentro de su serie "The Monsters", y su producción corre a cargo de Pop Mart, la compañía china especializada en blind boxes, es decir, cajas misteriosas donde no sabes qué figura te va a tocar hasta abrirla. Ese misterio, sumado a su diseño único y ediciones limitadas, los ha convertido en uno de los juguetes más virales del momento.

El Fenómeno de los Labubu: De Cuento Ilustrado a Fiebre Global

Todo comenzó en 2015, cuando Kasing Lung dio vida a Labubu, una criatura traviesa pero bondadosa inspirada en la mitología nórdica. Cuatro años después, en 2019, Pop Mart lanzó las figuras de vinilo en ediciones coleccionables bajo el formato de caja ciega. Videos de unboxing con el hashtag #labubu acumulan millones de visualizaciones. La cantante Lisa de BLACKPINK contribuyó al furor mostrando su propio llavero Labubu en una entrevista de Vanity Fair.

En pocas semanas, las ventas se dispararon y la "labubu-manía" cruzó fronteras. Hoy día, se venden en tiendas físicas, plataformas online y hasta en máquinas expendedoras especiales. Coleccionistas de todo el mundo buscan ediciones limitadas, y el fenómeno no distingue edad: adultos también se han rendido a los encantos de estas figuras. Lung, quien pasó su infancia en los Países Bajos, fusionó influencias culturales orientales y occidentales para dar vida a estas criaturas únicas. En México, los Labubu se han convertido en una tendencia entre jóvenes y adultos, quienes los consideran piezas de arte y objetos de colección. El precio de un Labubu varía según la edición y la rareza de la figura. Los Labubu representan una fusión exitosa de arte, cultura pop y diseño contemporáneo.

Los Números de Labubu

Según datos oficiales, Pop Mart duplicó sus ingresos en 2024, alcanzando los 13.040 millones de yuanes (unos 1.800 millones de dólares), y la línea “The Monsters”, de la que Labubu es protagonista, generó más de 400 millones de dólares, creciendo un 726% respecto al año anterior. Y eso sin contar el mercado de reventa. En España, según un informe de Milanuncios, la demanda de Labubus creció un 856% entre octubre y noviembre de 2024. Los precios van desde 30 € para modelos básicos hasta más de 100 € por ediciones limitadas o descatalogadas. Algunas figuras raras pueden alcanzar cifras de tres ceros en plataformas de reventa.

Los Motivos de la Fiebre

Parte del hechizo (y del negocio) está en que nunca sabes qué versión de Labubu te va a tocar. El misterio de la caja sorpresa convierte cada compra en una montaña rusa emocional. ¿Te tocará el que querías o uno con cara de lunes? Lo importante no es tanto el muñeco como el momento del unboxing, retransmitido en directo cada detalle. Y si decepciona, no pasa nada, siempre puedes grabar tu drama y convertirlo en contenido viral.

Después están las pop-ups que montan en tiendas de la talla de Harrods. Largas colas, nervios, ediciones limitadas y, a las pocas horas, el inevitable cartel de 'sold out' colgado como si fuera una sentencia. Nada genera más necesidad, que algo que no puedes conseguir. Por último, tenemos que hablar de ese halo nostálgico que tanto gusta a la Generación Z. La promesa de recuperar, aunque sea durante tres minutos, algo parecido a la infancia. Labubu no es solo un muñeco raro, es una cápsula emocional, el recuerdo empaquetado de cuando todo parecía más fácil y los monstruos estaban en los cuentos, no en la bandeja de entrada. Por un momento, la vida se reduce a lo esencial: abrir, grabar, compartir y volver a empezar.

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Muñecas Antiguas: Un Tesoro del Pasado

Las antigüedades son un tesoro, una manera honesta de subsistir o, simplemente, un homenaje a la nostalgia por ese tiempo que ya no puede volver. Es la oportunidad de conocer cómo fueron las costumbres de otras épocas, las modas y las tradiciones; significa echarse un clavado a la infancia y volver a tocar aquellos objetos con los que se jugaba y que con tanto anhelo le pedíamos a Los Reyes Magos.

Características de la Muñeca Antigua Kammer & Reinhardt 1886

  • Marca: Kammer & Reinhardt
  • Nº: 46
  • Ojos: De cristal basculantes sin pestañas
  • Pelo: Natural
  • Orejas: Perforadas con pendientes
  • Antigüedad: Finales del siglo XIX

Espectacular muñeca de porcelana, marcada en la nuca por Simon & Halbig fabricante de la cabeza de la muñeca y por K R. con la boca abierta enseñando los dientes. El cuerpo de muñeca tiene las articulaciones de bola antiguas, composición y cuerpo de madera.

Historia de Kämmer & Reinhardt

Kämmer & Reinhardt la compañía de muñecas nació en Waltershausen, Thüringia, Germany de las manos de Ernst Kämmer y Franz Reinhardt. Las primeras muñecas K & R estaban hechas de cera. Las cabezas y los cuerpos de las muñecas bisque de K & R fueron diseñados por ellos, pero la mayoría de las cabezas fueron fabricadas por Simon & Halbig, razón por la cual las cabezas llevan ambas marcas.

Se encuentra en buen estado de conservación a pesar de sus años presenta un aspecto sólido y atractivo, conservando la atractiva pátina depositada por el tiempo y el uso, una característica que llena de encanto y autenticidad a este artículo. Toda la oferta se selecciona siguiendo unos criterios de calidad de los materiales y de los acabados.

Robert, el Muñeco Poseído

No queda claro quién entregó este muñeco de paja y tela a Robert Eugene Otto (Gene, como le llamaba su familia) a principios del siglo XX en su hogar de Cayo Hueso, Florida. Lo que sí queda claro es que el niño, que acabaría por convertirse en artista, vivió un auténtico idilio con Robert (a él mismo le bautizó con su propio primer nombre, ¿no es esa la mayor muestra de amor posible?). Se lo llevaba a todas partes, lo sentaba en una silla a la mesa a la hora de la cena, lo sentaba junto a la bañera mientras se aseaba y dormía acurrucado junto a él por las noches.

La familia Otto empezó a notar cosas extrañas: voces que venían de la habitación en la que jugaba el niño, chillidos aterrorizados de Gene, habitaciones hechas un caos, ropa rota, camas deshechas, risitas y ruido de pequeñas pisadas de madrugada, puertas que se cerraban con llave dejando a los criados encerrados fuera de noche. A veces, la madre entraba de súbito en la habitación y encontraba a Gene acurrucado en una esquina, como asustado, y a Robert sentado en la cama o una silla, cualquiera diría que fulminando al niño con la mirada. Cuando sus padres lo castigaban, Gene siempre señalaba al muñeco como culpable, y al parecer “Lo ha hecho Robert” se convirtió en una frase habitual en la casa de los Otto de Cayo Hueso, Florida.

Una anciana tía abuela suplicó que separaran al muñeco, claramente poseído por algo maligno, del niño, y así lo hicieron, encerrándolo en el ático dentro de una caja. Al día siguiente, la tía abuela apareció muerta. Teniendo en cuenta su avanzada edad, era una cosa bastante normal, pero al parecer esa fue la última vez que los Otto intentaron separar a Robert de Gene. Lo que hicieron, al parecer, fue enviar al pequeño a estudiar lejos de casa, y este se formó como artista en Europa.

El niño se convirtió en un adulto, se casó con una pianista y ambos se establecieron en la casa familiar de los Otto, donde al parecer Gene retomó su intensa amistad con Robert. La esposa de Gene, al parecer, odiaba la presencia del muñeco sentado a la mesa durante las cenas, aposentado en una silla junto a su cama y arrastrado de la mano por el artista por los pasillos. Los terroríficos sucesos que habían acosado a los Otto hacía más de 20 años se repitieron: las pisadas, las risas, la sorpresa de haber dejado a Robert encerrado en el piso de arriba y que de pronto apareciera en la mecedora del piso de abajo. La mujer, dicen, se volvió loca; cuando Gene murió, solo el muñeco habría estado a su lado.

Durante años, la casa de los Otto permaneció cerrada. Una familia la compró años después, y el ciclo de sucesos extraños volvió a empezar; la hija pequeña de la familia defendió toda su vida que el muñeco había llegado a atacarla. Fue esta familia la que donó a Robert al museo Fort East Martello de Cayo Hueso, según se dice, después de despertar un día en mitad de la noche y encontrar a Robert a los pies de la cama y con un cuchillo en su mano de trapo.

Aunque parece que la estancia en el museo ha conseguido calmar un poco a Robert, sigue siendo un muñeco bastante temperamental. Existe la norma en el museo de que, antes de sacarle una fotografía a Robert, le pidas permiso; de lo contrario, este podría enfadarse y haría que te sucedieran desgracias. La sala de Robert, que puede verse en la fotografía, está llena de cartas: en muchas de ellas puedes leer el relato de todas las cosas terribles que empezaron a sucederles a los visitantes maleducados (accidentes de tráfico, rupturas sentimentales, pérdidas de empleo), los cuales se deshacen en disculpas y súplicas para que Robert deje de destrozarles la vida.

El Ratoncito Pérez: Un Amigo de la Infancia

Hoy en Telas Divinas compartimos con vosotros la historia del Ratoncito Pérez y su relación con los dientes de nuestros peques. La mayoría de los padres son conscientes de que la caída de los dientes puede activar en los niños algunos temores. Y qué mejor forma de lograrlo que contarles la historia del Ratoncito Pérez, quien recoge su diente a cambio de una moneda.

La tradición ancestral de ofrecer a ratones y a hadas, los dientes de leche que se les caen a los niños, se pierde en el origen de los tiempos. Recordemos que su padre el rey Alfonso XII, murió cuando la reina todavía estaba embarazada, razón por la que el pequeño Alfonso comenzó a reinar desde su nacimiento. El Rey Buby, Alfonso XIII de España, junto a su madre. En el cuento el Rey Buby, nombre con el que la reina llamaba a Alfonso XIII, convenció al ratón Pérez de acompañarlo. Acompañando al ratón Pérez, el pequeño rey pudo conocer a otros niños del reino, que vivían en la pobreza y pasaban hambre.

En su elaboración podemos utilizar telas suaves de variados colores y estampados. Y para los delantales podemos usar tejidos de rayas, cuadros, flores, lunares o cualquier otro estampado que sea divertido. Usa esta misma tela para crear la nariz y combínala con el delantal. Guardadientes de tela del Ratoncito Pérez. Guardadientes del Ratón Pérez, elaborados en tela y fieltro. Veamos cómo podemos confeccionar guardadientes, para que nuestros pequeños puedan colocarlos bajo su almohada y esperar al ratón Pérez.

Cómo Confeccionar un Guardadientes del Ratoncito Pérez

  1. Recorta las piezas de tela que necesitas: 2 piezas para el cuerpo, 1 pieza para la nariz y 1 para el bolsillo.
  2. Dobla y plancha los bordes del bolsillo de tela.
  3. Cose por la orilla las dos piezas del cuerpo, teniendo en cuenta que debes colocar la cola y la cinta dentro de la cabeza del ratón.
  4. Cosemos a mano los bordes de la nariz, para curvarla y poderla rellenar para convertirla en una bola.
  5. Luego, podemos coser o pegar con cola caliente, cualquier otro complemento decorativo al ratón.
  6. Por último, puedes bordar el nombre del peque en el bolsillo, como en las imágenes que te mostramos en la sección anterior.

Entre ellos verás calcomanías y rodapiés decorativos para su habitación, así como diferentes tipos de kits del ratón Pérez. Verás libros de cuentos, muñecos de peluche del conocido roedor, tazas, bolsitas y cajas. Como puedes ver, el Ratón Pérez forma parte de la historia de nuestro país.

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