Pasta Alfredo: La Receta Original Italiana Directo al Paladar

Hoy os traigo una receta de pasta con una salsa súper sencilla. Se trata de una receta tan sencilla como deliciosa, fácil de preparar y una auténtica sorpresa para el paladar. Esta receta es una de esas que, a pesar de haberse creado en Italia y por un italiano, es más conocida y consumida en el resto del mundo que en su propio país.

La historia de este plato nos lleva hasta las primeras décadas del siglo XX, a la ciudad de Roma. Allí, el cocinero Alfredo di Lelio, trabajando en el restaurante familiar bautizado con su apellido, ideó su propia versión de una preparación básica romana a base de mantequilla y queso. Aumentó las calorías del plato para nutrir a su esposa, embarazada por entonces, y llamó a la creación fettuccine al triplo burro.

Se supone que el verdadero éxito llegaría cuando los actores hollywoodienses Mary Pickford y Douglas Fairbanks quedaron extasiados con el plato, dándole a la receta fama mundial. Aunque originalmente no lleva más que agua, mantequilla y queso, son habituales hoy las recetas que añaden nata, crema de leche o un roux ligero.

Vamos a utilizar la pasta larga apropiada para esta receta, os recomiendo dos tipos de pasta de Garofalo, los Linguine o unos Spaghetti que están hechos con sémola de trigo duro con una superficie rugosa que ayuda a agarrar bien la salsa Alfredo.

Ingredientes para 4 personas

  • 400 g de Linguine o Spaghetti de Garofalo
  • 100 g de queso italiano curado
  • 100 g de mantequilla

Tabla de Costos y Calorías

Ingrediente Cantidad Costo Estimado
Pasta 400 g €1.00
Queso 100 g €2.00
Mantequilla 100 g €1.00
Total €4.00
Costo por persona €1.00
Calorías por 100g 315 kcal

Preparación de la Pasta Alfredo Paso a Paso

El primer paso es que mientras se cuece la pasta calentamos la mantequilla en una sartén amplia. En esa sartén será donde más tarde podamos poner toda la pasta. Es importante que la salsa no tenga que esperar a la pasta, ni viceversa, que se vaya preparando todo simultáneamente.

Cocción de los Linguine

Calentamos en una cazuela grande, en este caso tengo reservada siempre en una cazuela grande para este tipo de preparaciones. Es necesario un litro de agua por cada 100 g. de pasta, es la medida recomendada por persona, excepto si tenemos apasionados/as por los linguine o spaghetti en casa. Estas proporciones, que normalmente vienen indicadas en los envases, ayudan a que la pasta no se pegue entre ella.

Y siempre intenta utilizar una cazuela grande, la mayor de tu cocina. Si cocinas muchas veces pasta será muy útil comprar una cazuela para esas ocasiones, una buena inversión. Cuando empiece a hervir a borbotones echamos 1 puñado generoso de sal, unas 2 cucharadas rasas. Seguidamente añadimos la pasta, siempre toda junta.

En el reverso del paquete de pasta viene el tiempo de cocción, debemos guiarnos por estas instrucciones porque para cada tipo es distinto, en este caso son 7 minutos. Con la ayuda de dos tenedores comenzamos a revolver la pasta. Siempre dentro de la sartén para que se impregne de toda la grasa.

Si vemos que es necesario podemos añadir 2 o 3 cucharadas del agua de la cocción de la salsa. Seguimos removiendo hasta conseguir que el queso se vaya derritiendo e integrando con la pasta. Al final conseguiremos una salsa que cubrirá toda la pasta como una película.

Servimos la pasta bien caliente. Esta receta es tan sencilla como sabrosa, vale la pena prepararla.

Parece ser que fue Alfredo di Lelio el que creo esta receta cuando regentaba el restaurante Alfredo alla Scrofa en Roma. Cuando Alfredo se retiró el restaurante cambió de dueño pero siguió manteniendo el plato en la carta.

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El Legado de Alfredo di Lelio

A principios del siglo XX, concretamente en 1907, Alfredo Di Lelio regentaba un pequeño local en la bella Roma (Italia), ubicado en la Piazza Augusto Imperatore, en el centro histórico de la capital. Se trataba de una posada tradicional que dirigía su madre, Angelina. En este local Alfredo llegó a ser un cocinero reconocido por su frondoso y espeso bigote. Servía platos de sencilla elaboración, pero de gran impacto visual.

Cuentan que la persona que motivó a Alfredo a crear este plato fue su esposa, Inés. Tras dar a luz a su primogénito, Armando, la buena mujer sufrió una alarmante pérdida de apetito, manteniéndose postrada en cama, por lo que Alfredo se vio en la obligación de preparar una recetamuy suculenta y a la vez nutritiva para tratar de ayudarla. Decidió acudir al recetario tradicional y modificar uno de los platos típicos: el fettuccine al burro.

Para incentivar la vista y el apetito de su esposa, jugó con la elaboración. Abandonaba la cocinacon la pasta al dente y terminaba el plato ya en la mesa, poniendo unos trocitos de mantequilla, casi el triple de la que lleva la receta clásica, y mezclándolos ante la dama con sus propias manos. A esto le añadía un buen parmesano rallado. Todo ello acompañado por la música en directo de un cantante.

Inés sucumbió al encantador plato de su marido y lo animó a incluirlo en la carta. Así nació la leyenda. Y Hollywood puso la promoción. Años más tarde, Douglas Fairbanks y Mary Pickford, dos de las figuras más influyentes del cine americano de entonces, viajaron a Roma en su lunade miel y acudieron al restaurante ‘Il Vero Alfredo’, donde disfrutaron de la cocina de Alfredo y de su teatralidad.

Fue tal el impacto de su experiencia que decidieron, en 1927, regalar al restaurante un par de cubiertos de oro, una cuchara y un tenedor, con una dedicatoria grabada: “To Alfredo, the King of noodles”. La aportación de estos artistas no quedó solo en este bello gesto, pues a su regresoa EEUU concedieron una entrevista a los medios en la que hablaron de las maravillas de esta clásica ciudad europea y, cómo no, de las bondades de los ‘fettuccini Alfredo’.

Convirtieron al plato, al local y al propio Alfredo en un mito, y en visita obligada para famosos, políticos ygente pudiente. Si bien Alfredo vendió el local, sus nuevos dueños mantuvieron los cubiertos dorados y cientos de fotos de célebres sonrisas que adornan aún las paredes de este insigne ‘ristorante’.

Hoy puedes disfrutar de este plato y visitar el local ‘Il Vero Alfredo’, que está en el registro de ‘Tiendas Históricas de Excelencia’, en la Piazza Augusto Imperatore, número 30 de Roma.

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