La periodontitis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta los tejidos que soportan los dientes, incluyendo las encías, el hueso alveolar y el ligamento periodontal. Se inicia por la presencia de placa dental y microorganismos patógenos. En los últimos años, diversos estudios han demostrado una importante relación entre la periodontitis y la enfermedad cardiovascular (ECV).
Ambas patologías comparten factores de riesgo comunes y bacterias patógenas como la Porphyromonas gingivalis. La periodontitis se ha asociado con un aumento del 25% en el riesgo de padecer algún tipo de cardiopatía isquémica. Por lo tanto, determinar la relación entre las enfermedades periodontales y las cardiovasculares se ha convertido en un objetivo crucial para la salud pública.

Interrelación Fisiopatológica
La periodontitis puede provocar alteraciones hemostáticas, como el aumento de fibrinógeno plasmático, del recuento de glóbulos blancos, de la proteína C reactiva y de la viscosidad de la sangre. Además, se ha encontrado una relación del factor Von Willebrand (factor VIII) con el LPS y la IL-1, quienes inducen la liberación de este factor desde las células endoteliales, generando la agregación de plaquetas y focos inflamatorios donde se puede generar un trombo.
La patología periodontal, al ser una enfermedad inflamatoria que se disemina por todo el sistema circulatorio, se relaciona estrechamente con el sistema cardiovascular. Ambos tipos de patología comparten mediadores químicos e inflamatorios y, por ende, no solo tienen relación por los diversos microorganismos.
Mattila y cols., en 1995, establecen que la salud bucodental es un índice para predecir la enfermedad coronaria, así como la historia previa de infartos de miocardio y la diabetes, ya que los pacientes que sufrieron infarto agudo de miocardio tenían periodontitis y peor salud bucal en comparación con los pacientes sanos. Además observaron que los individuos con infecciones dentarias graves tienen niveles superiores de factor antígeno de Von Willebrand, leucocitos y fibrinógeno.
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Asociación entre Periodontitis y Cardiopatía Isquémica
El principal mecanismo de acción se debe al efecto que las bacterias y sus endotoxinas producen sobre las reacciones inflamatorias, los procesos hemostáticos y las alteraciones en el metabolismo de los lípidos. En la bolsa periodontal se encuentra una gran cantidad de bacterias gramnegativas que entran en contacto con el tejido subyacente y con los vasos sanguíneos periodontales.
A partir de esta infección periodontal, se produce una bacteriemia crónica subclínica a consecuencia de la cual se produce una liberación periódica de citoquinas como la CRP, la 1-antitripsina, la haptoglobina, el fibrinógeno, los tromboxanos, la IL-1,6,8, y el TNF, que también pasan a la circulación general. Todos estos factores pueden iniciar la adhesión y agregación plaquetaria, promoviendo la formación de células espumosas y la acumulación de colesterol en la capa íntima arterial, lo que favorece la arteriosclerosis y la trombosis, pudiéndose producir una enfermedad coronaria.
Otro mecanismo que se ha considerado es la respuesta inmunológica, ya que la reacción frente a la periodontitis varía entre individuos y esto puede deberse a diferencias genéticas, en particular a la capacidad secretora de los monocitos. Estos monocitos juegan un papel fundamental en la formación de ateromas, con el riesgo de tromboembolismo, lo cual podría relacionar la periodontitis con la cardiopatía isquémica.
Bacterias Implicadas
El daño que la periodontitis genera en el epitelio favorece el paso de bacterias hacia la circulación sanguínea, produciendo bacteriemias transitorias. Durante las bacteriemias se han encontrado más de 30 especies bacterianas, siendo predominantes los estreptococos "viridans", responsables de patologías como fiebre reumática, valvulopatías y endocarditis bacteriana.
Streptococcus sanguis es una bacteria comensal de la flora oral que pertenece al grupo de los estreptococos "viridans", y que al penetrar en el torrente sanguíneo, se transforma en un potente agente trombogénico por tener capacidad de inducir adhesión y agregación plaquetaria a través de una reacción cruzada, simulando los sitios de unión del colágeno tipo I y III.
Porphyromona gingivalis es un periodontopatógeno gramnegativo anaerobio que posee fimbrias en su superficie que le permiten adherirse e invadir las células epiteliales y endoteliales, multiplicándose dentro de ellas, evadiendo la respuesta inmune y alterando su función normal. En un estudio publicado en la revista Circulation en 2002, Li y cols., sobre P. gingivalis, comenta que los datos epidemiológicos sugieren que las infecciones dentales como la periodontitis pueden diseminarse por el sistema circulatorio y así participar en la progresión arteriosclerótica.

Del mismo modo, se ha observado que otros patógenos periodontales como A. actinomycetemcomitans se han implicado en procesos de endocarditis, posiblemente por su capacidad para adherirse a las válvulas cardíacas lesionadas.
Evidencia Científica de la Relación
Numerosos estudios han demostrado una fuerte asociación entre la enfermedad periodontal y la enfermedad cardiovascular. A continuación, se presentan algunos hallazgos clave:
- Beck y cols. (1996): Un sondaje mayor de 3 mm de profundidad en una bolsa periodontal, generalizado en toda la boca, incrementa el riesgo de padecer cardiopatía isquémica.
- Emingil y cols. (2000): Encontraron una asociación entre la periodontitis y el infarto agudo de miocardio, con presencia generalizada de bolsas periodontales mayores o iguales de 4 mm en el 45 % de los pacientes con antecedentes de infarto, y del 25% en los controles.
- DeStefano y cols. (1993): Relacionaron la enfermedad periodontal con un incremento del 25% en el riesgo de enfermedad cardiovascular después de un seguimiento de 14 años.
- Loesche y cols. (1998): Establecen una asociación entre el número de dientes perdidos y la enfermedad coronaria; así el 53% de los pacientes edéntulos presentaban enfermedad coronaria.
- Dra. Giulia Ferrannini: «el riesgo de sufrir un evento cardiovascular durante el seguimiento fue mayor en los participantes con periodontitis, aumentando en paralelo a la gravedad; esto fue especialmente evidente en los pacientes que ya habían sufrido un infarto de miocardio».
Estos estudios sugieren que la periodontitis puede ser un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
Tabla Resumen de Estudios
| Autor(es) | Hallazgos |
|---|---|
| Beck y cols. (1996) | Sondaje profundo incrementa el riesgo de cardiopatía isquémica |
| Emingil y cols. (2000) | Asociación entre periodontitis e infarto agudo de miocardio |
| DeStefano y cols. (1993) | Incremento del 25% en el riesgo de enfermedad cardiovascular |
| Loesche y cols. (1998) | Asociación entre dientes perdidos y enfermedad coronaria |
| Dra. Giulia Ferrannini | Mayor riesgo de eventos cardiovasculares con periodontitis grave |
Recomendaciones y Prevención
Dado el creciente cuerpo de evidencia que vincula la periodontitis y las enfermedades cardiovasculares, es crucial tomar medidas preventivas y terapéuticas. Según aconseja el Dr. Adrián Guerrero, “los cardiólogos deben valorar la periodontitis como un factor de riesgo cardiovascular más, teniéndolo en cuenta en su manejo integral del paciente y derivándolo a un periodoncista para que trate este problema”.
Algunas recomendaciones incluyen:
- Mantener una higiene bucodental óptima, incluyendo el cepillado dental, el uso de hilo dental y enjuagues bucales.
- Realizar revisiones periódicas con el dentista y el periodoncista.
- Controlar los factores de riesgo cardiovascular, como el tabaquismo, la obesidad, la hipertensión y la hipercolesterolemia.
- Adoptar un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico.
Conclusión
La relación entre la periodontitis y las enfermedades cardiovasculares es innegable y está respaldada por una amplia evidencia científica. La prevención y el tratamiento de la periodontitis son fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares. La colaboración entre odontólogos, periodoncistas y cardiólogos es esencial para abordar esta problemática de manera integral y mejorar la salud de los pacientes.
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