Qué hacer cuando te salen las cordales: Consejos y soluciones

Las muelas del juicio, también conocidas como cordales o terceros molares, son los últimos dientes permanentes que se desarrollan en la boca. Usualmente tenemos cuatro muelas del juicio, una en cada esquina al fondo de la mandíbula superior e inferior. Se ubican en la zona más posterior de la boca, tras los segundos molares.

Las muelas del juicio suelen salir al final de la encía, justo detrás de los segundos molares. Pueden erupcionar en la parte superior o inferior de la boca y causar dolor, inflamación o presión. Es común que aparezcan entre los 17 y 25 años. Se les llama “del juicio” porque típicamente erupcionan en la edad adulta joven, aproximadamente entre los 17 y 25 años, cuando se supone que la persona ha adquirido mayor madurez o “juicio”.

Radiografía mostrando muelas del juicio retenidas.

Como ya hemos apuntado, los cordales son las últimas piezas dentales en erupcionar. Y, en una gran cantidad de ocasiones, tardan muchos años en salir y, cuando lo hacen, no erupcionan por completo. Dicho esto, hay que tener en cuenta que los terceros molares no tienen, en realidad, una función en la boca. Es decir, no resultan imprescindibles para nuestra vida diaria, ni siquiera para masticar.

¿Por qué salen tan tarde?

Evolutivamente, estos molares cumplían la función de ayudar a masticar alimentos duros (raíces, carne cruda, etc.), cuando nuestros antepasados tenían mandíbulas más grandes y robustas. Y es que no todos desarrollamos estas muelas: factores genéticos y evolutivos influyen en su aparición. De hecho, estudios indican que hasta un 25% de la población mundial no desarrolla al menos una muela del juicio, e incluso alrededor del 10% de las personas no tiene ninguna de estas muelas.

Las muelas del juicio salen en la parte más posterior de la boca, justo detrás de los segundos molares o muelas grandes que ya tenemos desde la adolescencia. En cada lado de la mandíbula hay una muela del juicio arriba (en el maxilar superior) y otra abajo (en la mandíbula inferior). Son, por así decirlo, las “últimas de la fila” en la arcada dentaria.

En mi experiencia, muchos pacientes no se dan cuenta de la erupción hasta que la muela del juicio ya está presionando la encía o al diente vecino. Esto se debe a que suelen estar “escondidas” bajo la encía durante buena parte de su desarrollo.

Algunas muelas del juicio logran erupcionar completamente (es decir, salir del todo a través de la encía) y alinearse correctamente con el resto de los dientes. Sin embargo, es muy común que no tengan suficiente espacio para salir del todo. Nuestras mandíbulas actuales suelen ser más pequeñas, así que el “hueco” al fondo no siempre alcanza. Por eso, muchas muelas del juicio quedan parcialmente erupcionadas (asomando solo una parte) o retenidas debajo de la encía o contra el hueso. Más adelante explicaré los problemas que esto puede acarrear.

¿Existen diferencias entre las muelas del juicio superiores e inferiores?

Como mencioné, en total podemos tener dos cordales superiores (una por cada lado arriba) y dos inferiores (una por cada lado abajo). ¿Existen diferencias en cómo erupcionan o duelen las de arriba frente a las de abajo? En general, las muelas del juicio inferiores tienden a causar más molestias en la mayoría de pacientes.

La mandíbula inferior suele tener menos espacio disponible hacia atrás, por lo que es más frecuente que las cordales inferiores queden impactadas (atoradas contra el segundo molar o debajo del hueso). Una muela inferior impactada típicamente provoca dolor en la mandíbula y en ocasiones ese dolor puede irradiarse hacia el oído del mismo lado.

Las muelas del juicio superiores a veces tienen un poco más de espacio en el maxilar (depende de la anatomía de cada persona). Sin embargo, también pueden generar problemas. Con frecuencia, he visto cordales superiores que erupcionan inclinadas hacia la mejilla; en esos casos pueden rozar la cara interna de la mejilla y causar irritación o llagas.

Las superiores también pueden quedar parcialmente cubiertas por encía, ocasionando infecciones similares (pericoronaritis) a las de las inferiores. Tanto las superiores como las inferiores pueden doler y dar guerra, pero las de abajo son las campeonas en causar molestias intensas. No obstante, cada caso es único: hay pacientes con cordales inferiores asintomáticas y otros con superiores problemáticas.

¿Cómo saber si te está saliendo una muela del juicio?

Tu cuerpo suele darte señales claras:

  • Dolor o presión en la encía posterior: Al fondo de la boca, detrás del último molar existente, puedes sentir molestia, presión o dolor sordo.
  • Encías inflamadas o enrojecidas: La encía que recubre la muela del juicio puede hincharse y enrojecerse. Incluso puede haber un pequeño colgajo de encía cubriendo parcialmente la muela en erupción.
  • Sensibilidad al masticar en la zona: Mientras la muela abre espacio, morder puede resultar molesto. Muchos pacientes me dicen que masticar hacia atrás les duele o sienten presión extra.
  • Dolor referido a otras zonas: Curiosamente, el dolor de la muela del juicio puede sentirse más allá de la encía. Es común que cause dolor en la mandíbula e incluso en el oído del lado afectado, debido a la irradiación del nervio mandibular.
  • Dificultad para abrir la boca (trismo): Si la inflamación es considerable o hay infección, puedes notar que te cuesta abrir la boca completamente, como si la mandíbula estuviera “tiesa”.
  • Inflamación visible en la cara: En casos más agudos, una infección alrededor de la muela del juicio puede provocar que se hinche la mejilla o la zona mandibular externa.
  • Mal aliento o mal sabor de boca: Cuando la muela del juicio está parcialmente afuera, es frecuente que se acumulen restos de comida y bacterias bajo el colgajo de encía que la cubre. Esto puede causar un sabor desagradable al fondo de la boca y halitosis (mal aliento).

Estos síntomas pueden presentarse en conjunto o solo algunos. Por ejemplo, es posible tener inflamación sin mucho dolor, o dolor de mandíbula sin inflamación visible. Cada persona es un mundo.

Mantente atento a cualquier molestia detrás del último molar que ya tienes. Si notas inflamación, dolor o cambios en esa zona posterior, podría ser señal de que una muela del juicio quiere salir.

¿Por qué duelen las muelas del juicio?

No todas las muelas del juicio duelen al salir, pero cuando hay dolor, suele haber una causa definida:

  • Falta de espacio e impactación: Es la causa número uno. Si el diente no tiene suficiente sitio, choca contra el segundo molar o contra el hueso y queda atrapado (impactado). La presión de la muela intentando emerger puede causar dolor intenso y constante, inflamación alrededor y hasta infecciones.
  • Pericoronaritis (infección de la encía): Cuando la muela solo ha salido parcialmente, suele quedar una encía formando un colgajo sobre la parte que asoma. Bajo ese colgajo se meten fácilmente restos de comida y bacterias, desencadenando una infección llamada pericoronitis. Esta infección provoca dolor punzante, encía muy inflamada, enrojecida, a veces con pus, mal sabor de boca y hasta fiebre ligera.
  • Irritación mecánica: Si la muela del juicio erupciona en un ángulo incorrecto, puede rozar tejidos sensibles. Por ejemplo, una cordal superior inclinada puede estar irritando la mejilla por dentro, o una inferior que salga hacia el costado puede presionar la lengua.
  • Caries en la muela del juicio: Por su posición tan atrás, estas muelas son difíciles de limpiar correctamente con el cepillo y la seda dental. Como resultado, son propensas a desarrollar caries si no se extrema la higiene. Una caries profunda en una muela del juicio puede doler igual o más que en cualquier otro diente.
  • Quistes o daños en la raíz de otro diente: En casos más raros, una muela del juicio retenida puede formar a su alrededor un quiste (una bolsa llena de líquido) que erosiona el hueso y raíces cercanas, causando molestias vagas o dolor cuando se infecta.
  • Otros factores: A veces el dolor es referido (no originado 100% en la muela). Por ejemplo, una infección fuerte de cordal inferior puede inflamar tanto la zona que duela al tragar y se confunda con dolor de garganta. O un paciente con la mandíbula muy tensa por el malestar puede desarrollar dolor de cabeza.

Conocer la causa exacta del dolor es importante para decidir el tratamiento.

¿Qué hacer para aliviar el dolor de las muelas del juicio?

Cuando notas que una muela del juicio está en pleno proceso de salida, seguramente te surjan muchas dudas y molestias. ¿Cómo aliviar el dolor? ¿Debo acudir al dentista ya? ¿Me la tendrán que quitar?

  • Mantén una higiene exquisita: Aunque duela la zona, es fundamental seguir cepillando bien los dientes y encías del fondo. Usa un cepillo de cerdas suaves para no irritar y limpia delicadamente alrededor de donde está saliendo la muela. Complementa con enjuagues de agua tibia con sal o colutorios antisépticos suaves (por ejemplo, con clorhexidina) para ayudar a reducir las bacterias.
  • Alivio del dolor casero: Para molestias leves a moderadas, puedes tomar un analgésico de venta libre como ibuprofeno o paracetamol, siguiendo la dosis indicada. Estos antiinflamatorios ayudan con el dolor y la inflamación. Aplicar frío externo (una bolsa de hielo envuelta en un paño sobre la mejilla) también puede calmar la hinchazón y el dolor en episodios agudos.
  • No forzar la mordida: Si duele al masticar, evita por unos días alimentos muy duros o crujientes que requieran moler con esas muelas traseras. Opta por una dieta más blanda y corta la comida en trozos pequeños para no sobrecargar la zona.
  • Observa la evolución: Si con estas medidas el dolor es llevadero y los síntomas son suaves, puedes vigilar unos días. A veces el malestar cede cuando la muela termina de abrirse camino en la encía.
  • Acude al dentista para una evaluación: En cuanto notes síntomas persistentes o fuertes, lo mejor que puedes hacer es visitar a tu odontólogo. Con una simple radiografía panorámica podremos ver la posición de la muela del juicio y determinar si hay espacio suficiente o no, si está torcida, si hay infección, etc.

Personalmente, cuando recibo pacientes con dolor de cordales, lo primero que hago es esa evaluación radiográfica. Recuerda que no siempre hay que extraer una muela del juicio en cuanto da molestias; a veces se puede solventar la inflamación y la muela termina de salir bien. Otras veces, en cambio, la extracción es la solución más adecuada para evitar problemas mayores.

¿Cuándo es necesaria la extracción de las muelas del juicio?

Esta es la pregunta del millón. La realidad, desde mi punto de vista profesional, es que depende de cada caso. No, no siempre hay que sacar las muelas del juicio porque sí. Si la muela ha salido correctamente, está sana, bien posicionada y no causa problemas de espacio ni de higiene, podemos convivir con ella sin extraerla.

Ahora bien, muchas veces sí recomendamos la extracción por motivos de salud:

  • Cordal retenida sin espacio: Si la radiografía muestra claramente que la muela no tiene espacio para salir o está chocando con el diente de al lado, es candidato seguro a extracción.
  • Infecciones repetitivas (pericoronaritis crónica): Cuando el paciente ha sufrido varios episodios de infección en la encía de esa muela (con dolor, hinchazón, pus), lo más sensato es extraerla.
  • Caries o daño irreparable: Si la muela del juicio tiene caries extensa que compromete su estructura o incluso está afectando al molar vecino, conviene extraer antes de que cause más estragos.
  • Apiñamiento dental u ortodoncia: En algunos jóvenes, la presión de las muelas del juicio en erupción empieza a mover los otros dientes, causando apiñamiento (dientes montados o torcidos al frente).
  • Quistes u otras patologías: Como mencioné, rara vez se forman quistes alrededor de una cordal retenida. Si en una radiografía se aprecia una lesión quística asociada a la muela, la extracción junto con la limpieza de ese quiste es necesaria.
  • Dificultad de acceso e higiene: A veces, aunque la muela del juicio esté alineada, queda tan atrás que al paciente le resulta imposible limpiarla bien.

Extraemos las muelas del juicio cuando su permanencia supone un riesgo o un daño para la salud bucodental del paciente. Si no, podemos dejarlas con seguimiento. Es importante tomar la decisión con base en radiografías y la historia clínica.

Y si finalmente te toca pasar por una extracción, no te preocupes: es un procedimiento muy común en odontología. Se realiza con anestesia local (o sedación si es necesario) y, en manos expertas, suele ser rápido y seguro.

Lo más típico es sentir molestias al fondo de la boca: dolor o presión en la encía tras el último molar, encías hinchadas o rojas y quizá algo de sensibilidad al masticar. También puedes intentar mirar con una linterna; si ves una punta blanca asomando en la encía del fondo, es muy probable que la muela del juicio esté erupcionando. Otros indicios son dolor que se irradia a la mandíbula o el oído en ese lado, o dificultad para abrir la boca del todo.

El tiempo de erupción varía mucho según la persona y la posición de la muela. Algunas muelas del juicio salen en pocas semanas hasta su posición final, mientras que otras tardan meses o incluso años en erupcionar completamente. Hay casos en que salen parcialmente y se quedan “a medias” (retenidas) indefinidamente.

Infografía sobre los síntomas de la erupción de las muelas del juicio.

En general, si una muela tiene espacio suficiente y viene recta, en unos meses debería erupcionar. Pero si notas que han pasado muchos meses con la muela asomando solo un poco, es posible que ya no avance más sin ayuda (podría estar bloqueada).

¡No pasa absolutamente nada malo! Como comenté antes, un porcentaje de la población nunca desarrolla o erupciona las muelas del juicio. Si llegas a los 25-30 años y ninguna muela del juicio ha dado señales, es probable que no tengas alguna o ninguna, o que estén retenidas sin síntomas. Esto no supone un problema en sí mismo. De hecho, muchas personas viven toda la vida sin cordales y no les afecta en nada su función dental. Solo recomendamos vigilar con radiografías panorámicas ocasionales: en algunos casos las muelas del juicio pueden estar dentro del hueso retenidas. Si no molestan ni dañan otros dientes, simplemente las dejamos allí. Y si ni siquiera existen, mejor aún, una preocupación menos.

No, solo se extraen si causan problemas o van a causarlos. Si tus muelas del juicio han salido bien, tienen espacio, están sanas y no perjudican a los dientes vecinos, puedes conservarlas. Las extraemos, por ejemplo, cuando no hay espacio y están impactando otros dientes, cuando hay dolor recurrente, infecciones, caries grandes, quistes, o por requisitos de un tratamiento (como ortodoncia).

En ausencia de complicaciones, muchos dentistas optamos por la conducta de “vigilar y mantener”. Es decir, controles periódicos para asegurarnos de que siguen sin dar problema. En resumen: no se sacan porque sí; se sacan por indicación médica.

Las muelas del juicio son restos de la Edad de Piedra de los que podríamos prescindir en nuestra vida moderna. De hecho, a menudo nuestras mandíbulas son demasiado pequeñas para ellas.

La extracción de una pieza dental (o exodoncia) es una pequeña intervención quirúrgica. Cabe tener en cuenta que el coágulo firme (es decir, la cicatrización que impide el sangrado) ocurre a partir de las 24 horas posteriores a la intervención.

Durante las primeras 24 horas después de una extracción dental, es normal que la zona se encuentre sensible y que tengas dudas sobre cómo actuar.: ¿con qué me debo enjuagar la boca después de una extracción? ¿Qué cuidados debo llevar a cabo cuando me extraen un diente? ¿Cómo debo dormir después de la extracción de una muela? Es importante que preguntes a tu odontólogo todo lo que necesites saber.

Cuidados a tener en cuenta tras la extracción:

  1. Muerde la gasa compresiva que te ha colocado el dentista, al menos durante 1 hora. Así conseguirás frenar el sangrado de la zona.
  2. No te enjuagues la boca, y en la medida de lo posible, traga saliva, no la escupas. Si es demasiado, haz un rollo con una gasa estéril y limpia el exceso de saliva o sangre.
  3. Si durante las primeras 12 horas notas la zona inflamada o hinchada, puedes aplicar una bolsa con hielo o hielo envuelto en un trapo, nunca calor (el calor facilita la inflamación).
  4. Las primeras horas tras la cirugía es mejor que mantengas la cabeza levantada.
  5. Debes relajarte. Estar sentado es mucho mejor que de pie o tumbado.
  6. Toma los analgésicos que te ha recetado el odontólogo, así como los antibióticos, no sentirás dolor y prevendrás la aparición de infecciones.
  7. Evita comer hasta que se hayan pasado los efectos de la anestesia.
  8. Evita fumar, al menos durante las primeras 24 horas, e idealmente durante los siguientes 10 o 15 días. El tabaco dificulta la cicatrización de los tejidos.

Debes relajarte. Estar sentado es mucho mejor que de pie o tumbado. Mantener una correcta higiene oral es muy importante para favorecer la cicatrización de la zona. Cuando escupas no lo hagas de forma violenta. Procura emplear un cepillo con las cerdas suaves y realizar movimientos pausados, no agresivos. No debes olvidarte de cepillar la lengua.

La dieta que debes seguir las primeras horas es blanda. Evita picantes, comidas o bebidas muy calientes o con burbujas durante al menos 3 días. Tras cada ingesta de comida asegúrate de que el agua elimina cualquier resto de comida. Tampoco tengas problema en consultar cualquier duda que te surja tras la intervención.

Síntoma Causa probable Recomendación
Dolor intenso y constante Impactación, infección Visitar al dentista, analgésicos
Inflamación y enrojecimiento Infección (pericoronaritis) Higiene, enjuagues, dentista
Sensibilidad al masticar Erupción dental Dieta blanda, analgésicos
Mal aliento Acumulación de bacterias Higiene bucal exhaustiva

El dolor de las muelas del juicio es uno de los dolores mas intensos que podemos experimentar. No hay que dejarlo pasar aunque el dolor se produzca por unos días. Cuando salen estas muelas rompen la encía, lo que hace que una capa de tejido crezca sobre ellas. La comida puede ser atrapada allí y el resultado será una severa infección, que para erradicarla necesitará un procedimiento quirúrgico. Además, deben ser extraídas si crecen de forma torcida o en la dirección equivocada. Otra de las razones para extraerlas es si el maxilar no es lo suficientemente grande o si no hay lugar en la boca para ellas.

Al ser los últimos en aparecer en ocasiones nuestra boca no tiene espacio suficiente para alojarlos y quedan retenidos produciéndonos dolor e hinchazón en esa zona. Si han erupcionado ya las muelas del juicio debido a su posición en la boca, siendo las últimas de la arcada dentaria, la higiene resulta un poco complicada.

Es fundamental que llevéis a cabo una limpieza dental diaria después de cada comida, teniendo especial cuidado en la zona en la que cursa el dolor. En el caso de que sintáis dolor (esto puede producirse cuando la muela esté empujando para salir), podéis mascar chicle (sin azúcar), ya que de esta forma aliviaréis el dolor ligeramente. En este caso los medicamentos que mejor podrán ayudaros son el Nolotil en ampollas o el Ibuprofeno.

Para aliviar el dolor, pon tan sólo una pequeña cantidad en la zona donde se localiza el dolor y este desaparecerá. Otra opción más natural es enjuagaros con agua caliente salada durante 30 segundos, conseguiréis aliviar el dolor de forma moderada. Tened cuidado de no tragar el agua salada. Aplicar frío y o calor en la mejilla (no en la muela) también puede ayudaros a aliviar el dolor en la zona. Aunque recordad que este método no lo debéis aplicar más de 20 minutos.

Muelas del juicio: los mitos más frecuentes

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