La sensibilidad dental, también conocida como hipersensibilidad dental, es un problema muy común que afecta a una de cada cinco personas. Se caracteriza por un dolor agudo y breve en los dientes, desencadenado por estímulos como el frío, el calor o los alimentos ácidos. Así, gestos como comer o beber pueden resultar especialmente dolorosos o molestos por culpa de dicho problema.
La razón por la cual la dentina es tan sensible es porque contiene una serie de tubos que conectan con los nervios situados en el interior de los dientes, por eso es tan incómodo cuando ocurre. Este dolor temporal es lo que define a este problema tan común.

¿Qué es la hipersensibilidad dentinaria?
La sensibilidad dental -que también puede denominarse hipersensibilidad o sensibilidad dentinaria- se define como un dolor corto y agudo que aparece en los dientes como respuesta a un estímulo térmico (frío o calor), táctil (la comida, la lengua, el cepillo de dientes), evaporativo (alimentos dulces) y que no puede atribuirse a ninguna otra patología o defecto dental.
Causas de la Sensibilidad Dental
La sensibilidad dental es un dolor intenso que ocurre cuando la dentina, la parte interna de los dientes, queda al descubierto. Normalmente, la dentina, la parte interna de los dientes, está cubierta por el esmalte, pero a veces este esmalte se desgasta, perdiendo la dentina su protección natural. Al exponer los dientes desprotegidos de esmalte (la capa protectora de los dientes) con bebidas frías, calientes y comidas dulces suelen aparecer las molestias.
La hipersensibilidad o sensibilidad dental es un dolor agudo y corto causado por la exposición de la dentina y como respuesta a diferentes estímulos externos (como el frío, el calor, el ácido o los dulces). La sensibilidad dental se produce cuando la capa externa del diente, el esmalte, se desgasta o se erosiona, exponiendo la dentina (una capa más interna que se encuentra debajo).
Estas son las diez causas más comunes de hipersensibilidad dental:
- Cepillado agresivo: Un cepillado de dientes agresivo provoca que la encía se retraiga. El cepillado muy enérgico o con cepillos de filamentos muy duros desgasta con el tiempo la capa protectora de los dientes. Y, cuando la encía se retrae, esta deja al descubierto la raíz del diente (una zona especialmente sensible). Una forma sencilla de evitarlo es cepillarse con menos fuerza o utilizar cepillos de filamentos más suaves.
- Alimentos ácidos: Hay que procurar no abusar de alimentos ácidos que pueden contribuir a erosionar el esmalte, como los cítricos, el yogur, la salsa de tomate o algunos refrescos.
- Bruxismo: Algunas personas, de forma consciente o inconsciente, frotan los dientes superiores contra los inferiores, produciendo un ruido característico. Este fenómeno es más frecuente por las noches, durante el sueño. Una buena medida para proteger los dientes es utilizar una férula de descarga durante el descanso nocturno.
- Retracción de encías: El deterioro de las encías es un problema bastante común que afecta más a las personas que no mantienen una adecuada higiene dental. Si la sensibilidad se debe a esta causa, es necesario visitar al dentista para que aplique el tratamiento más adecuado en cada caso. Mantener una buena higiene dental ayudará a prevenir la gingivitis. Cuando las encías retroceden, dejan al descubierto parte de las raíces de los dientes. Estas zonas son más sensibles y propensas a la sensibilidad dental, ya que no están protegidas por el esmalte.
- Mala higiene dental: El propósito de la limpieza mecánica mediante un cepillo de dientes y la limpieza interproximal con hilo dental es eliminar la placa que se forma después de comer, que puede desgastar el esmalte.
- Caries: Esta patología tan común es también una de las causas más frecuentes de sensibilidad dental, porque se destruye el esmalte. Las caries pueden erosionar el esmalte dental y exponer la dentina, lo que provoca sensibilidad.
- Tratamientos dentales: La cirugía periodontal, la limpieza profesional y, en menor grado, los tratamientos de blanqueamiento pueden provocar sensibilidad dental pasajera. También es posible que la sensibilidad aparezca tras un tratamiento odontológico, como una higiene bucodental profesional, un empaste, un blanqueamiento dental o una endodoncia o tratamiento de conductos. En este caso, las molestias pueden durar hasta pasados unos días de haber terminado el tratamiento. Los tratamientos de blanqueamiento dental causan sensibilidad dental temporal debido a la permeabilidad que se provoca en los dientes. Esto es transitorio, mientras dura el tratamiento, y disminuye con al terminarlo. El abuso de productos de blanqueamiento dental, o el uso de algunos inadecuados, puede provocar otras complicaciones dentales.
- Dentífricos abrasivos: Algunos dentífricos para blanquear los dientes contienen sustancias abrasivas que pueden dañar el esmalte. Existen en el mercado pastas dentales abrasivas pueden dañar el esmalte dental, contribuyendo a la sensibilidad. Es importante elegir una pasta dental adecuada. Si el dentífrico fuera el culpable de la sensibilidad dental, se cambiará de marca siguiendo las recomendaciones del dentista.
- Enjuagues bucales: Algunos enjuagues contienen alcohol y otras sustancias que pueden hacer que los dientes sean más sensibles. La solución es cambiar de enjuague. Los más adecuados son los neutros y con flúor.
- Dientes rotos: Un diente roto o astillado puede producir un dolor que vaya más allá de la sensibilidad dental. El dentista tendrá que evaluar cómo está ese diente para decidir el tratamiento más correcto. Dientes rotos pueden llenarse de bacterias procedentes de la placa y causar inflamación en la pulpa del diente.
Además, el bruxismo, o rechinamiento de dientes, que suele ser involuntario e inconsciente, también daña directamente el esmalte dental y causa sensibilidad. También pueden notarse los dientes sensibles tras un golpe en la boca. Cualquier traumatismo bucodental podría haber generado pequeñas grietas en las piezas dentales a través de las que se produciría la hipersensibilidad.
Si tu alimentación se basa en productos ricos en azúcares, ácidos o alimentos muy picantes es un factor de riesgo para la sensibilidad dental. Lo que comes es primordial para disfrutar de una sonrisa perfecta. Si notas que el consumo de alimentos o bebidas extremadamente frías o calientes te provoca sensibilidad dental es porque los cambios de temperatura pueden expandir y contraer el esmalte dental y la dentina.
En algunas etapas de la vida, como el embarazo y la menopausia, los cambios hormonales pueden aumentar la sensibilidad dental en algunas personas. En el caso del embarazo, las fluctuaciones hormonales pueden llevar a una mayor acumulación de placa dental y, como resultado, a un aumento de la sensibilidad. Mantener una buena higiene bucal es fundamental en estos momentos.
La dieta también puede jugar un papel importante en la sensibilidad dental. La desmineralización ocurre cuando el contenido mineral en el esmalte dental disminuye.

¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la hipersensibilidad dentinaria es clínico, en base a la sintomatología del paciente. Se pueden también realizar pruebas de:
- Vitalidad pulpar: permite valorar si en determinados dientes hay una mayor sensibilidad a estímulos de cambio de temperatura con respecto a otros dientes.
- Hipersensibilidad por estímulos de presión: la exploración clínica puede servir para detectar zonas de sensibilidad más localizadas.
Así mismo, se debe realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías, como caries profundas que puedan estar causando patologías pulpares. En algunos casos, puede estar indicado realizar radiografías para descartar lesiones de caries interproximales (caries en los espacios interdentales).
Tratamientos para la Sensibilidad Dental
La hipersensibilidad dental se puede tratar. En muchos casos, basta con utilizar un producto específico diseñado para aliviar esta molestia. La sensibilidad dental se puede tratar de manera personalizada.
Existen dos líneas de tratamiento para la sensibilidad dentinaria:
- Oclusión de los túbulos dentinarios: el tratamiento se basa en cerrar los túbulos que están presentes en el espesor de la dentina y que se comunican con la pulpa, lo que reduce el movimiento del fluido contenido en su interior. Para conseguir esta oclusión, se utilizan numerosos agentes, que pueden aplicarse en la consulta dental (láser, técnicas adhesivas, barnices de flúor, etc.) o bien por el propio paciente (dentífricos, colutorios o geles) como parte del cuidado bucodental cotidiano. La eficacia de estos agentes depende de su capacidad para adherirse a la superficie dentinaria y para resistir la acción erosiva de los ácidos por lo que es recomendable usarlos repetidamente.
- Intervención sobre las fibras nerviosas que hay en la pulpa dental: se trata de lograr un efecto de despolarización, que se consigue con productos tales como las sales de potasio. Esta línea de tratamiento es más lenta y los resultados tardan más tiempo en notarse, por lo que esta técnica puede utilizarse para conseguir mantener los resultados obtenidos tras una fase aguda de oclusión.
Otros tratamientos incluyen:
- Aplicación de flúor en alta concentración: es un procedimiento sencillo e indoloro que en casos ligeros de sensibilidad ha ayudado a muchas personas.
- Restauraciones de composite en la zona afectada: Uno de los tratamientos más sencillos e indoloros para tratar la sensibilidad dental es la de aplicar composite en la zona afectada para que proteja el diente y dejes de sentir dolor.
- Injerto de encía: sirve para reponer el tejido perdido de la raíz.
- Selladores dentales: Los selladores dentales son una solución para los dientes sensibles. Se trata de una fina capa de resina que el odontólogo puede poner sobre los dientes para ayudar a reducir la sensibilidad.
- Endodoncia: Un tratamiento de conducto o endodoncia también podría ser una de las últimas soluciones a recurrir ante este problema si la sensibilidad es persistente. Se trata de un procedimiento en el que se llega al centro del diente, se elimina el nervio -por lo que ese diente ya no transmitirá dolor- y se rellena con un material biocompatible.
¿Cómo aliviar la sensibilidad dental? Remedios caseros y tratamiento | Clínica dental Avodent
Consejos para Prevenir la Sensibilidad Dental
Además de tratar la sensibilidad dental, es importante tomar medidas para prevenirla. Es esencial comprender que la sensibilidad dental es un problema común, pero que puede gestionarse con éxito. Los cuidados dentales adecuados, la consulta regular a un dentista y la identificación de las causas subyacentes son fundamentales para aliviar el malestar.
Aquí hay 10 consejos para prevenir la hipersensibilidad dental:
- Mantén una correcta higiene oral. Utiliza un cepillo de dureza media o blanda, bien manual o eléctrico, y renuévalo cada tres meses para no perder su eficacia. La técnica de cepillado debe ser la adecuada, realizando movimientos del cepillo en sentido vertical y no horizontal.
- No te olvides del hilo dental. El hilo dental es tan importante como el cepillado de los dientes. Te ayudará a prevenir infecciones en las encías, eliminando los restos de alimentos que se quedan en los espacios interdentales o que son de difícil acceso para el cepillo de dientes. Así como cepillarse los dientes al menos dos veces al día, usar hilo dental es una parte importante de su rutina de higiene dental. Usarlo al menos una vez al día evita que se acumule placa en los dientes.
- Elige bien tu pasta dentífrica. Opta por un dentífrico con un índice de abrasividad bajo para evitar desgastes del esmalte dentario y compleméntalo con un buen enjuague bucal, te ayudará a reducir la sensibilidad dental.
- Sigue hábitos dietéticos adecuados. Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos, como la calabaza, las aceitunas y algunas frutas como las moras y los arándanos. Si los ingieres, espera, al menos, veinte minutos para lavarte los dientes, así darás tiempo a que el esmalte dentario se recupere de la agresión, gracias al efecto tampón de la saliva. También, evita las bebidas carbonatadas y azúcares.
- Evita el consumo de bebidas y alimentos muy fríos o calientes. Los cambios bruscos de temperatura aumentan la sensibilidad dental e inflaman los nervios situados en el interior de tus dientes, provocando inflamación y dolor.
- Deja de fumar. El tabaco está directamente relacionado con la retracción o pérdida de las encías, pudiendo desarrollar hipersensibilidad dental y otras patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries.
- No hagas un uso indebido de tus dientes. Morder bolígrafos o lápices, cortar objetos o tirar de elementos con tus dientes acelerará su desgaste y la aparición de enfermedades bucodentales.
- Emplea férulas de descarga si sufres bruxismo. El acto involuntario de apretar los dientes puede desgastar tus dientes y provocar sensibilidad dental, dando lugar también a problemas en la articulación de la mandíbula. Evite rechinar los dientes.
- No caigas en falsos mitos para blanquear tus dientes. La aplicación de bicarbonato y zumo de limón en los dientes no es un magnífico método de blanqueamiento como popularmente se cree, sino todo lo contrario; ambos productos resultan muy dañinos para el esmalte del diente, causando la aparición de hipersensibilidad dentinaria.
- Consulta a tu dentista ante la aparición de hipersensibilidad dentinaria. Tu odontólogo, tras su diagnóstico según tu caso, determinará el tratamiento más adecuado y descartará la presencia de otras patologías.
Recuerda siempre nuestro principal consejo: ante cualquier problema con tus dientes, acude a tu dentista. Si la hipersensibilidad fuera extrema o persiste a pesar de las medidas preventivas, es importante acudir al dentista para que evalúe el problema y pueda aplicar la mejor solución. Es esencial que, si sufres de sensibilidad dental, visites a tu dentista de confianza para que se realice un correcto diagnóstico de la causa.
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