Quistes Dentales: Tipos, Diagnóstico y Radiografías

Desde las distintas clínicas dentales, siempre se ha resaltado la importancia del perfecto cuidado de la dentadura. Sobre esto, es necesario mencionar también los quistes dentales. Los quistes dentales son cavidades redondeadas localizadas en los huesos maxilares u otras zonas de la boca, cuyo interior puede estar formado por aire, líquido, células o una combinación de los elementos mencionados. Por norma general, los quistes dentales no suelen presentar una verdadera amenaza, siendo en su mayoría benignos.

Quiste dental en radiografía.

Los quistes dentarios son cavidades rodeadas de una membrana que pueden estar rellenas de aire o de líquido o, incluso, de sustancias semi-sólidas. Hay diferentes tipos de quistes pero todos ellos son benignos. Los quistes dentales tienen gran importancia en la odontología moderna por su alta frecuencia y potencial destructivo local.

¿Qué son los Quistes Dentales?

En términos generales, un quiste dental consta de una pared de tejido conectivo fibroso revestida internamente por epitelio, formando un saco cerrado que contiene líquido o material semisólido. Macroscópicamente suelen presentarse como cavidades bien delimitadas dentro del hueso (quistes intraóseos) o, con menor frecuencia, en tejidos blandos adyacentes.

El 90% de los quistes de los maxilares son odontogénicos, es decir, que derivan del epitelio dental o de sus restos. Los quistes odontogénicos son quistes dentales normalmente formados por células epiteliales que provienen del periodo embrionario, atrapadas en el interior del hueso.

Estas lesiones son muy comunes en la población, reflejando la prevalencia de caries avanzadas y traumatismos dentales. Aunque en sus fases iniciales suelen ser asintomáticos, los quistes pueden alcanzar tamaños considerables y comprometer la estructura ósea circundante. Su presencia es clínicamente relevante, ya que una infección secundaria del quiste puede causar dolor agudo, abscesos y destrucción ósea significativa.

Los quistes no presentan sintomatología y se descubren como imágenes radiolúcidas en exámenes radiológicos de rutina. En la mandíbula pueden desplazar progresivamente el paquete vasculonervioso dental inferior, con casos aislados de anestesia o parestesia. Por lo común el crecimiento de este tipo de lesiones es lento, y puede llegar a perforar las corticales óseas, en cuyo caso produce crepitación cuando se palpa.

Mecanismos de Formación

Los mecanismos biológicos fundamentales en la formación de un quiste dental involucran tanto factores desencadenantes (pulpitis irreversible, necrosis pulpar, inflamación crónica) como la participación de restos celulares embrionarios capaces de generar epitelio quístico.

Los restos epiteliales embrionarios juegan un papel clave en la etiopatogenia de todos los quistes odontogénicos. Existen dos fuentes principales de este epitelio residual: los restos de Malassez, ubicuos en el ligamento periodontal remanente tras la formación radicular, y los restos de la lámina dental o de Serres, presentes en el hueso/encía tras la formación de los órganos dentarios.

Existen dos fuentes principales de este epitelio residual: los restos de Malassez, ubicuos en el ligamento periodontal remanente tras la formación radicular, y los restos de la lámina dental o de Serres, presentes en el hueso/encía tras la formación de los órganos dentarios.

Tipos de Quistes Dentales

Según su origen, los quistes odontológicos se dividen en odontogénicos (derivados de tejidos formadores del diente) y no odontogénicos (originados a partir de restos epiteliales ajenos al desarrollo dental).

De este modo identificamos los quistes odontogénicos inflamatorios y los quistes odontogénicos del desarrollo. Los quistes dentales o dentarios pueden clasificarse en dos grupos: los quistes dentales del desarrollo y los de tipo inflamatorio. En el primer caso, suelen aparecer por dientes que no han erupcionado o se encuentran retenidos.

Los quistes odontogénicos surgen de los tejidos involucrados en la odontogénesis y se clasifican a su vez en dos subgrupos principales: quistes de desarrollo (o no inflamatorios) y quistes inflamatorios. Los quistes odontogénicos de desarrollo se forman por alteraciones en el desarrollo normal dentario, sin un proceso infeccioso inicial, mientras que los inflamatorios son consecuencia de una infección o necrosis pulpar previa.

A continuación, se describen algunos de los tipos más comunes:

  • Quiste Radicular: Este quiste es el más habitual, formado por la inflamación de la zona a causa de problemas dentales como traumatismos o caries. También es el quiste odontogénico más frecuente. Es una lesión quística que se produce por un foco inflamatorio, procedente del orificio apical de la raíz, o de las raíces de un diente no vital. Son los más frecuentes de todos los quistes odontogénicos, y pueden salir a cualquier edad, aunque suelen diagnosticarse aproximadamente entre los 30 y los 60 años de edad. Pueden aparecer prácticamente de la misma forma tanto en el maxilar como en la mandíbula.
  • Quiste Dentígero (folicular): Esta lesión quística rodea la corona de un diente no erupcionado en posición intraósea. Se producen en los niños, cuando un diente está «peleando» por romper la encía para poder erupcionar. En este proceso, se rompen pequeños capilares que provocan estos quistes. Representa casi el 17% de los quistes maxilares y predomina principalmente entre los varones de entre 20 y 30 años de edad, siendo su localización más habitual en los terceros molares maxilares y los segundos premolares mandibulares, seguidos de los caninos, los terceros molares maxilares y los segundos premolares mandibulares.
  • Quiste Periodontal Lateral: Es una lesión situada lateralmente a la raíz de un diente erupcionado, que a pesar de poder aparecer en cualquier edad, tiene un pico máximo de aparición de entre 40 y 70 años del paciente. Suele estar localizado en la mandíbula, más concretamente en el premolar y los caninos. Suele localizarse de forma casual a través de una radiografía. Se halla revestido por un epíteto no queratinizado con engrosamiento en placa.
  • Quiste Residual: Los quistes residuales son el resultado de una mala extracción de una pieza dental. Cuando se retira un diente, es crucial eliminar toda traza de tejido infectado para evitar, precisamente, la formación de este tipo de quistes. Es esencialmente un quiste radicular que persiste en el hueso remanente tras la extracción del diente causal.
  • Quiste de Erupción: Se desarrolla en el tejido blando, sobre la corona del tejido de erupción. Usualmente es decíduo, y permanente con menor frecuencia. Normalmente aparecen entre los 10 y los 20 años de edad, aunque también existe esta patología en pacientes de mayor edad.
  • Quiste Odontogénico Glandular: Esta lesión se caracteriza por tener un aspecto histológico glandular o pseudoglandular, con conductos o microquistes intraepiteliales. Este tipo de quiste es muy poco frecuente, y cuando lo hace suele aparecer en la mandíbula.
  • Quiste paradental: Éste término describe unas lesiones en las zonas bucal y distal de terceros molares mandibulares que presenten una erupción parcial, que han sufrido de pericoronaritis. Son especialmente frecuentes en los varones de 30 años de edad aproximadamente, y también pueden ser bilaterales.
  • Quistes gingivales de la infancia: Estos quistes, que también se conocen como perlas de Epstein, miden unos 2 o 3 mm y se repiten espontáneamente antes de los tres meses de un recién nacido.
  • Queratoquistes orontogénicos (quiste primordial): Es una variedad muy importante, con implicaciones clinicopatológicas y pronósticas. Se puede originar tanto de la lámina dental como de sus restos. Constituyen el 11,2% de todos los quistes maxilares, y presenta una mayor propensión a aparecer en varones.

Quistes dentales o de los maxilares, guía para pacientes 2023

Tratamiento de quiste dental.

Diagnóstico de Quistes Dentales

El diagnóstico de un quiste dental se basa en la correlación de hallazgos clínicos, radiográficos e histopatológicos. En etapas iniciales, muchos quistes periapicales son asintomáticos y se detectan incidentalmente en radiografías de control (por ejemplo, en una radiografía panorámica de rutina, aparece como un área radiolúcida alrededor de la raíz de un diente). Cuando crecen, pueden manifestarse con expansión lenta de la cortical ósea, palpable como una tumefacción indolora en la encía o mandíbula.

Típicamente, en las radiografías los quistes odontogénicos aparecen como radiolucideces uniloculares bien delimitadas, a menudo con un borde esclerótico radiopaco fino que indica una respuesta ósea reactiva. En un quiste periapical clásico, la imagen radiográfica muestra una zona oscura redondeada alrededor del ápice de la raíz involucrada, que puede desplazarse o confluir con las raíces adyacentes.

Las técnicas radiográficas son esenciales para la evaluación diagnóstica. La radiografía periapical intraoral permite visualizar detalles de lesiones alrededor del ápice dental, mientras que la radiografía panorámica ofrece una visión general de ambos maxilares, útil para identificar lesiones quísticas extensas o múltiples.

La confirmación definitiva del diagnóstico de un quiste dental requiere examen histopatológico. Tras la extirpación quirúrgica (o biopsia) de la lesión, el tejido debe ser analizado al microscopio para identificar el tipo de epitelio de revestimiento, la presencia de inflamación, patrones de queratinización, etc.

Tratamientos para Quistes Dentales

En cuanto al tratamiento, la estrategia depende del tipo, tamaño y localización del quiste, así como del estado del diente asociado. En términos generales, la eliminación completa del quiste mediante cirugía es el tratamiento de elección para la mayoría de casos. El procedimiento clásico es la enucleación quirúrgica o cistectomía, que consiste en acceder al quiste y extirpar en bloque toda la membrana quística junto con su contenido, preservando en lo posible las estructuras vecinas.

El tratamiento indicado para los quistes odontogénicos es la cirugía para eliminarlo de forma predecible. El tratamiento de los quistes consiste en la extracción del quiste que se realiza generalmente con anestesia local, con una duración de 20-30 minutos, totalmente indoloro, y con un postoperatorio que cursa con algo de edema, molestias ligeras, y que requiere de una dieta blanda durante unos días.

El procedimiento quirúrgico puede requerir:

  • Endodoncia o Re endodoncia de los dientes afectos.
  • Obturación retrógrada para obtener un sellado del diente y evitar la recidiva del quiste.
  • Exodoncia de dientes afectos que no tengan viabilidad.
  • Reconstrucción mediante regeneración ósea (hueso artificial) o autólogo (propio de paciente).
  • Reconstrucción de encía y partes blandas para obtener una buena salud periodontal y una buena estética.

Además de destruir el hueso maxilar y de la mandíbula, el epitelio odontogénico que recubre el quiste puede evolucionar hasta convertirse en un tipo de lesión maligna.

Desde la Clínica Dental Larrañaga queremos aconsejaros la importancia de que desarrollemos el hábito de acudir al dentista al menos una vez al año y de realizarnos una radiografía anual de control.

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