Una endodoncia es el último recurso para recuperar una pieza dental cuya caries ya ha llegado al nervio. Sin embargo, es un procedimiento que debe ser realizado por un profesional de la materia. Como paciente, es indispensable que entiendas cuándo debes someterte a un procedimiento de este tipo, especialmente en aquellas situaciones donde existen alternativas más conservadoras.
Es motivo para concertar una visita con tu dentista de confianza con el propósito de llevar a cabo una restauración dental. Una vez que la caries accede al nervio, tiene lugar la necrosis dental. A partir de aquí, la única alternativa es realizar una endodoncia a la pieza dental o acometer un tratamiento de conductos. De lo contrario, el diente se acabará cayendo y solo podrá ser sustituido por un implante.
Al abordar un tratamiento de estas características, es necesario llevarlo a cabo con gran precisión. Durante este proceso es conveniente realizar cinco radiografías para entender la situación de forma holística. En algunos casos, localizar todos los conductos puede llegar a ser muy complejo. Si llegan a obturarse, quedarán restos de bacterias que seguirán infectando al diente. Por último, otro de los errores más comunes que afectan al resultado final es no calcular adecuadamente la longitud de los conductos.
Cuando te encuentras con una situación de estas características, lo mejor es que acudas a un profesional para que evalúe tu caso de forma personalizada. De hecho, en algunos casos, el dolor puede deberse a otros motivos. En la práctica, la situación puede ser bien diferente.

Determinación de la Longitud de Trabajo
La correcta determinación de la longitud de trabajo es fundamental para el éxito del tratamiento en endodoncia. La adecuada determinación del límite de trabajo, será fundamental para saber hasta dónde introducir los instrumentos que conformarán el conducto, y por lo tanto hasta qué punto eliminar el contenido orgánico de su interior, ya sea vital o necrótico.
Algunos autores mantienen que la instrumentación, y por lo tanto la obturación, deben terminar en la unión cemento-dentinaria, próximas al sitio donde la constricción apical es máxima. Sin embargo, Ya en 1929, Coolidge sugería que la posición de la unión cemento-dentinaria puede ser muy variable, que a menudo tiene límites poco precisos, y puede encontrarse a distintos niveles. En este punto del conducto radicular, el tejido pulpar tiene las mismas características histológicas, justo antes y después de atravesar el foramen apical.

Reseña histórica
Desde los comienzos de la Endodoncia científica, uno de los temas más estudiados y discutidos, es la elección de una referencia anatómica o histológica para determinar el límite de las preparaciones endodónticas.
Poco tiempo después, Groove determinó que después de la erupción, la porción terminal de la raíz, está formada íntegramente por cemento, y que la pulpa no se extiende más allá de la zona en la que comienza este tejido. Skillen enfatiza que es histológicamente imposible definir una clara línea de demarcación entre la pulpa y el tejido periodontal.
Kuttler realizó uno de los más exhaustivos estudios que se hayan publicado sobre anatomía apical, y describió la zona final del conducto como dos conos enfrentados por el vértice: uno dentinario, con base en la entrada del conducto y vértice en la unión cemento-dentinaria, y otro cono cementario, con base en el foramen apical y vértice en la unión cemento-dentinaria.
Este autor realizó innumerables mediciones, y determinó que la longitud del cono cementario, o sea, la distancia media entre la unión cemento-dentaria y el foramen apical, era de 0,52 mm en los dientes de un grupo de pacientes de 18-25 años, y de 0,63 mm en un grupo de individuos de más de 55 años. Los estudios de Kuttler fueron fundamentales para que muchas generaciones de odontólogos mantuvieran los límites de las preparaciones endodónticas en el interior del conducto radicular.
Este concepto está avalado por los estudios de Green, en el que encontraron que en el 50 por ciento de los casos, el conducto radicular termina en el vértice geométrico o ápice anatómico de la raíz, que puede ser identificado radiográficamente.
La correcta determinación de la longitud de trabajo es uno de los pasos más decisivos del tratamiento endodóntico.
Tratamiento de Conductos 🦷 (Endodoncia) ¿Qué se hace? 😖 ¿Duele? - Odontología Láser.

Definiciones clave:
- Foramen apical: es el principal orificio apical del conducto radicular.
- Constricción apical: es la porción apical del conducto radicular que tiene el diámetro más estrecho.
- Unión cemento-dentinaria: es la región donde se unen la dentina y el cemento, el punto en el cual termina la superficie de dentina en la porción apical del conducto, y comienza la superficie cubierta por cemento. Debe señalarse que la unión cemento-dentinaria representa un punto de referencia histológico, no anatómico, y que no puede localizarse de manera clínica o radiográfica. La localización de la unión cemento-dentinaria fluctúa desde 0,5 hasta 3,0 mm cerca del vértice anatómico.
Métodos para la Determinación de la Longitud de Trabajo
Utilización de las Radiografías
Es el sistema de medición clásicamente más utilizado en Endodoncia, ya que se emplea desde los inicios de la utilización de las radiografías como instrumento de diagnóstico en Medicina. Tradicionalmente se considera a la unión cemento-dentinaria como el límite apical donde deben acabar la preparación y la obturación del conducto, y que este punto está situado a 1 mm más corto del ápice radiográfico.
Castellucci propone utilizar la técnica que adopta el término radiográfico del conducto como límite apical de la instrumentación, aun cuando esto conlleve que en algunos casos el material de obturación pueda extruirse unas décimas de milímetro más allá del foramen. Porque en su opinión, esto último es la excepción y no la regla.
Utilización del Punto de Sangrado con Puntas de Papel
Consiste en determinar la longitud de trabajo introduciendo una punta de papel en el interior del conducto y registrar el punto de sangrado. Este método representa una ayuda en la medición de dientes con el ápice abierto o inmaduro, en perforaciones o reabsorciones apicales, y en los casos en los que se haya sobreinstrumentado la porción apical del conducto.
Utilización del Localizador Electrónico de Ápices

En 1918 Custer comunicó el empleo de la corriente eléctrica para determinar la longitud de trabajo. Pero la base científica de los localizadores de ápices se originó a partir de las investigaciones realizadas por Suzuki en 1942. Posteriormente Sunada adoptó el principio comunicado por Suzuki y fue el primero en describir un dispositivo clínico simple para medir la longitud de trabajo en pacientes.
Todos los localizadores de ápices utilizan el cuerpo humano como parte de un circuito eléctrico. Un extremo del circuito se conecta a un instrumento endodóntico que actúa como electrodo. En el otro extremo del circuito se coloca otro electrodo, un clip labial, en contacto con la mucosa oral. El circuito eléctrico se cierra cuando el instrumento endodóntico avanza dentro del conducto radicular hasta que alcanza el tejido periodontal a través del foramen apical.
A partir de esa primera generación de localizadores, que fueron criticados por algunos autores en su momento porque su fiabilidad apenas superaba el 50 por ciento de los casos; se han desarrollado nuevas tecnologías que han logrado que con los actuales localizadores electrónicos de cuarta generación, se consiga hasta un 95 por ciento de efectividad tanto in vitro como in vivo.
Mantenimiento de la Permeabilidad del Foramen Apical (Patency)
Una vez obtenida la longitud de trabajo, Buchanan propone que debe mantenerse la permeabilidad del forámen apical, durante todo el tratamiento y hasta el momento de la obturación. Algunos autores consideran que no debe tocarse la zona final del conducto, localizada entre la constricción y el foramen apical.
Es indudable que durante la instrumentación se genera barrillo dentinario, y que éste contiene mezclados virutas de dentina y restos pulpares que podrían ocasionar un bloqueo parcial o una obstrucción total de la porción terminal del conducto. Las irregularidades en las paredes del conducto, y/o las curvaturas de la raíz, podrían interferir en la habilidad del clínico para determinar el contacto y el ajuste del instrumento en la zona apical.
Algunos autores, sugieren que es ventajoso remover las posibles interferencias del tercio coronal y medio antes de llevar a cabo la preparación del tercio apical. En estos trabajos se recomienda que el pre-ensanchamiento se realice con instrumentos manuales o rotatorios. Por supuesto que la utilización de instrumentos rotatorios posee muchas ventajas sobre los manuales, principalmente, porque se reduce el tiempo de trabajo operatorio. Además, la conicidad, la suavidad y la uniformidad de la preparación, también se ven mejoradas.
Además, la elección del límite apical de las preparaciones endodónticas, deberá estar en concordancia con el método utilizado para determinarlo.
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