El sarro dental es uno de los problemas bucales más comunes y, si no se trata a tiempo, puede derivar en enfermedades graves como la periodontitis. Su acumulación no solo afecta la estética de los dientes, sino que también facilita la proliferación de bacterias que dañan las encías. En este artículo, descubrirás qué es el sarro dental, los tipos de sarro que existen y cómo evitar su formación para mantener una sonrisa saludable.

El sarro o cálculo dental es la acumulación endurecida de placa bacteriana que se forma en los dientes y encías cuando la higiene bucal no es adecuada. Como hemos comentado, el sarro se forma cuando la placa bacteriana se mezcla con saliva y restos de comida y se endurece. Se compone de minerales de la saliva, restos de alimentos y bacterias, creando una capa dura que no puede eliminarse con un simple cepillado. Con el tiempo, el sarro favorece la aparición de enfermedades periodontales, mal aliento y manchas en los dientes. Además, su presencia dificulta la limpieza bucal, aumentando el riesgo de caries y otras infecciones.
Tipos de sarro dental
Existen dos tipos principales de sarro, dependiendo de su ubicación en la boca:
- Sarro supragingival: Se encuentra sobre la línea de las encías y es el más visible. Su color puede variar entre blanco, amarillo o marrón. Suele acumularse en la parte posterior de los dientes inferiores y cerca de las glándulas salivales.
- Sarro subgingival: Se forma debajo de la línea de las encías, en los surcos que rodean los dientes. Es más difícil de detectar y eliminar, ya que puede extenderse hacia la raíz dental. Su presencia está asociada con enfermedades periodontales graves, como la periodontitis.

Sarro Subgingival: Causas y Consecuencias
El sarro subgingival es una acumulación de placa bacteriana en la superficie de los dientes que se encuentra debajo de la línea de las encías. A diferencia de la placa bacteriana que se acumula sobre la superficie de los dientes, el sarro subgingival es más difícil de eliminar, ya que se encuentra debajo de las encías. Además, este tipo de sarro es un factor de riesgo importante para desarrollar enfermedades periodontales, ya que las bacterias que lo componen pueden causar inflamación y dañar el tejido gingival.
La principal causa de la aparición del sarro subgingival es la acumulación de placa bacteriana en la superficie dental que se encuentra debajo de la línea de las encías. La placa bacteriana es una película pegajosa y transparente compuesta por bacterias, restos de alimentos y saliva que se forma constantemente sobre los dientes. Si esta placa no se elimina de manera efectiva mediante la higiene bucal diaria, puede endurecerse y convertirse en sarro subgingival. El sarro subgingival es más difícil de eliminar que la placa bacteriana, ya que se adhiere con mayor fuerza a la superficie dental y puede penetrar en las bolsas periodontales, que son pequeños espacios que se forman entre las encías y los dientes.
Consecuencias del Sarro Subgingival
El sarro subgingival puede tener graves consecuencias para la salud oral, ya que es un factor de riesgo importante para el desarrollo de enfermedades periodontales. El sarro subgingival puede causar inflamación de las encías, lo que se conoce como gingivitis. Si la gingivitis no se trata, puede evolucionar hacia una enfermedad periodontal más grave, como la periodontitis.
Tratamiento periodontal básico para pacientes (gingivitis y periodontitis) - Tráiler
Periodontitis por sarro dental extremo
Cuando el sarro subgingival no se elimina a tiempo, puede provocar una inflamación crónica de las encías, conocida como periodontitis. Esta enfermedad causa la destrucción del tejido gingival y del hueso que sostiene los dientes, lo que puede llevar a su pérdida. Si el sarro subgingival ha provocado daños severos, será necesario un tratamiento periodontal profesional para detener su avance y evitar complicaciones mayores.
Los síntomas más comunes de la periodontitis incluyen:
- Sangrado y enrojecimiento de encías.
- Retracción de las encías, haciendo que los dientes se vean más largos.
- Mal aliento persistente.
- Movilidad dental o separación entre los dientes.

¿Cómo prevenir la acumulación de sarro dental?
Para evitar la formación de sarro y mantener una boca sana, sigue estas recomendaciones:
- Cepilla tus dientes correctamente: Usa un cepillo de cerdas suaves o medias y una técnica adecuada para limpiar todas las superficies dentales. Cepíllate al menos dos veces al día con pasta dental con flúor. Es preferible seguir una técnica correcta, y no importa si prefieres un cepillo eléctrico o manual. Los cepillos eléctricos tienen mayor efectividad de limpieza que los cepillos manuales.
- Usa hilo dental a diario: El sarro subgingival puede comenzar como placa bacteriana entre los dientes. El uso regular del hilo dental ayuda a eliminar residuos en estas áreas difíciles de alcanzar.
- Realiza enjuagues bucales: Un enjuague antibacteriano puede ayudar a reducir la acumulación de placa y mantener el aliento fresco. Utilizar dentífricos y colutorios con flúor, ya que ayuda a evitar que la placa dental se endurezca y se transforme en sarro.
- Evita el tabaco y el exceso de azúcar: Fumar y consumir alimentos ricos en azúcares favorece la formación de sarro y el desarrollo de enfermedades periodontales. Intentar no picar cosas dulces o beber zumos y refrescos entre horas.
- Visita al dentista regularmente: Una revisión dental al año permite detectar y eliminar el sarro antes de que cause problemas mayores. La limpieza profesional es la única forma de eliminar el sarro acumulado. Lo recomendable es acudir al dentista al menos una o dos veces al año para hacerse una limpieza completa de los dientes y un examen oral.
Tratamientos para eliminar el sarro
A diferencia de la placa bacteriana, el sarro dental no puede eliminarse con un buen cepillado, ya que siempre quedan restos. Si el sarro ya se ha endurecido, es necesario que acudamos al dentista para que lo elimine mediante una limpieza bucal.
La limpieza dental, profilaxis dental o tartrectomía son tres de las soluciones más efectivas para eliminar el sarro en los dientes, y para que todos nuestros pacientes luzcan una sonrisa blanca, limpia y saludable. De ahí la importancia de las limpiezas bucales periódicas y de llevar un seguimiento personalizado por parte de tu odontólogo.
En primer lugar, el dentista hará uso de la punta de ultrasonidos para eliminar los depósitos de cálculo. Posteriormente, el higienista empleará la seda dental, pasándola por todas las superficies de las piezas. Además, aplicará tiras de pulir y la pasta de profilaxis, que eliminarán cualquier mancha superficial. Si el paciente presentase más resistencias, el odontólogo utilizará un aeropulidor con spray de bicarbonato. La profilaxis es un proceso totalmente indoloro para el paciente, que no requiere de anestesia.
Pero, en ocasiones, una profilaxis puede no ser suficiente para eliminar todo el sarro dental, especialmente si se acumula debajo de la línea de la encía. En tal caso, la persona padecerá periodontitis y será necesario realizar un tratamiento conocido como raspado o alisado radicular. Este tratamiento se utiliza para eliminar el sarro subgingival de las raíces de los dientes.
Mantener una buena higiene bucal y acudir al odontólogo de manera periódica es clave para prevenir la formación de sarro y sus complicaciones.