El tigre dientes de sable es un animal fascinante que permanece en el imaginario colectivo como símbolo del cazador invencible y ferozmente peligroso. Los temibles dientes de sable del Smilodon fatalis resultarán conocidos a quienes hayan podido ver el fósil que se conserva en el museo de La Brea Tar Pits de Los Ángeles.

Los primeros fósiles de este grupo aparecen hace unos 14 millones de años y las últimas especies se extinguieron hace tan sólo 11.000 años. Fueron los carnívoros dominantes en los ecosistemas terrestres durante gran parte de ese período de tiempo en el que se sucedieron varios linajes que convivieron con sus primos los felinos.
En Madrid tenemos uno de los yacimientos más importantes del mundo para el estudio de los tigres dientes de sable, Batallones, situado a sólo 30 km al sur de la capital, que ha proporcionado miles de fósiles de estos y otros animales del Mioceno superior (hace 9 millones de años).
Características y Anatomía
Tigre Dientes de Sable (Smilodon) es un género extinto de félido dientes de sable de la subfamilia de los macairodontinos. Apareció en América del Norte a finales del Plioceno y se extinguió en América del Sur durante el Gran intercambio americano. La característica más distintiva son sus enormes caninos, que lo convierten en uno de los mamíferos prehistóricos más populares.
Un ejemplar adulto pesaba entre 55 y 300 kilogramos, según la especie a la que perteneciera. Tenía un cuello muscular y largos colmillos. Su metatarso y cola relativamente cortos, indican que era menos rápido que los grandes felinos actuales. En cambio, sus extremidades eran muy potentes; las anteriores estaban dotadas de potentes músculos flexores y extensores y las posteriores estaban dotadas de poderosos músculos aductores que podrían haber contribuido a mantener la estabilidad mientras luchaba con las grandes presas que cazaba.
La gran fuerza de las extremidades anteriores le resultaba especialmente útil si se tiene en cuenta la dificultad que le representaría sostener a sus grandes presas a ras de suelo mientras las sometía. Como en la mayoría de felinos, sus garras eran retráctiles. Muchas de estas características hacen que Smilodon se asemejara más al lince rojo que a los grandes félidos como el león y el tigre.
Los dientes de sable representan una versión más grande de los caninos de los felinos. Dentro de los grupos mencionados, Smilodon poseía los dientes de sable más largos; en el caso de Smilodon populator llegaban a medir hasta veinte centímetros. Los colmillos tardaban más tiempo en crecer que los caninos normales.
| Característica | Smilodon | Felinos Actuales |
|---|---|---|
| Tamaño del cerebro | Menor en proporción al peso | Mayor en proporción al peso |
| Bulbo olfatorio | Más desarrollado | Menos desarrollado |
| Velocidad | Menor | Mayor |
| Fuerza de mordida | Más débil | Más fuerte |
| Ángulo de apertura de la boca | Hasta 120º | Aproximadamente 65º |
El "Doble Colmillo" y la Protección Dental
Los especímenes de doble colmillo de La Brea, que se han considerado raros casos de individuos con pérdida retardada del diente de leche, dieron a Tseng una idea diferente: que tenían un propósito evolutivo. Para probar su hipótesis, utilizó la teoría de vigas -un tipo de análisis de ingeniería muy empleado para modelar estructuras que van desde puentes a materiales de construcción- para modelar dientes de sable de la vida real.
«Según la teoría de la viga, cuando se dobla lateralmente una estructura similar a una hoja en la dirección de su dimensión más estrecha, es bastante más débil en comparación con la dirección principal de la fuerza», explica Tseng. «Las interpretaciones anteriores de cómo pueden haber cazado los dientes de sable utilizan esto como limitación.
Descubrió que mientras que la resistencia a la flexión del sable -la fuerza que puede soportar antes de romperse- se mantenía más o menos igual a lo largo de su alargamiento, la rigidez del sable -su desviación bajo una fuerza dada- disminuía con el aumento de la longitud.
«Durante el periodo de tiempo en que el diente permanente está erupcionando junto al de leche, es más o menos cuando se pasa de la anchura máxima a la anchura relativamente más estrecha, cuando ese diente se estará debilitando», dijo Tseng. Aunque no aparece en el artículo, Tseng también imprimió en 3D réplicas en resina de dientes de sable y probó su resistencia a la flexión y su rigidez en una máquina diseñada para medir la resistencia a la tracción. Los resultados de estas pruebas reflejaron las conclusiones de las simulaciones por ordenador.
Tseng señala que el mismo sistema de estabilización canina puede haber evolucionado en otros animales con dientes de sable. Los tigres dientes de sable llevaban en las mandíbulas un arma de doble filo. Estos animales presentan un gran ejemplo de cómo funciona la evolución. La selección natural fue modelando un cuerpo, una dentadura y una constitución especializada en matar grandes presas hasta dar con soluciones aparentemente perfectas.
Estrategias de Caza y Adaptaciones
Smilodon: El Tigre Dientes de Sable del Pleistoceno | Naturaleza y Adaptación

Estos mamíferos extintos tenían una forma muy diferente de matar a sus presas que los felinos actuales. Sus alargados y aplanados colmillos eran perfectos para causar una muerte rápida al atravesar las arterias y la tráquea o incluso los pulmones si mordían por el costado. Los colmillos de los dientes de sable también tenían un punto débil. Eran más frágiles que los caninos cónicos de los felinos actuales.
El análisis de un buen número de especímenes de smilodon -los dientes de sable que vivieron en América hasta hace unos 10.000 años- ha demostrado que estos félidos se partían los colmillos con mucha más frecuencia que los actuales. Algunos expertos creen que se debe a la violencia inherente de la caza, especialmente porque los dientes de sable eran especialistas en abatir mamuts, mastodontes, perezosos gigantes y otras especies de megafauna durante la última era glacial.
Lo que está claro es que estos animales también desarrollaron un segundo arma para evitar perder la dentadura. "En paralelo a los cambios en las mandíbulas hubo un segundo paso, desarrollar huesos cortos y más anchos capaces de soportar grandes músculos para inmovilizar a las presas de mayor tamaño, como los paquidermos, antes de asestarles el mordisco fatal", explica Paul Palmqvist, paleontólogo de la Universidad de Málaga (UMA).
Los resultados del estudio, publicados en Journal of Anatomy, desvelan que los dientes de sable también desarrollaron unas patas traseras más potentes. Posiblemente esto también era una adaptación a la caza para saltar sobre las presas y colgarse de ellas.
Un equipo de científicos procedentes de la Universidad de Málaga, la de Birmingham y la de California, Los Ángeles, ha estudiado el ‘bocado de la muerte’ en estos superdepredadores, a partir de la simulación computacional en tres dimensiones, evidenciando diferencias estructurales y biomecánicas en los cráneos de dos especies distintas de félidos dientes de sable.
El estudio liderado por el paleontólogo Borja Figueirido, proporciona por primera vez evidencias biomecánicas de que el apuñalamiento que realizaba el modelo Smilodon era mucho más direccional y preciso, probablemente en la yugular o en la tráquea de la presa. Según los expertos, esto apunta a que tenían muy poca capacidad de sujeción y forcejeo mediante el uso del cráneo, estrategia que realiza el león actual cuyo canino es cónico y más equipado para ello.
Mientras que las extremidades de Smildon eran robustas y poseían uñas retractiles muy desarrolladas, especialmente las del pulgar de las extremidades anteriores, las extremidades de Homotherium eran más gráciles y sus uñas eran semiretractiles.
Smilodon era un animal que usaba la emboscada como modo de caza, usando sus uñas para sujetar a la presa con las extremidades anteriores mientras le propinaba el apuñalamiento tan preciso y direccional con sus caninos hiperdesarrollados.
Los grandes felinos actuales matan a sus presas mediante estrangulación, lo cual puede llevar varios minutos. Probablemente, los músculos de la mandíbula de Tigre Dientes de Sable fueran demasiado débiles como para hacerlo, y sus colmillos serían propensos a partirse durante una lucha prolongada. En 2007, una investigación llegó a la conclusión de que Smilodon aprovechaba la enorme potencia de sus miembros delanteros para derribar a sus presas, y a continuación utilizaba sus dientes de sable para morder el cuello de la presa para cortar la yugular y la tráquea, matándola rápidamente.
Descubrimiento de Crías Congeladas
Los científicos han desenterrado el cuerpo momificado de una cría de tigre de dientes de sable (Homotherium latidens) extraordinariamente bien conservado, gracias a que ha permanecido congelado en el permafrost de Siberia durante 35.000 años, según los resultados de la datación por radiocarbono.
El pequeño felino murió cuando apenas contaba con 3 semanas de vida (aunque se desconocen las circunstancias de la muerte del animal), y gracias a este increíble hallazgo contamos con una nueva página sin precedentes de cómo eran y cómo evolucionaban estas legendarias criaturas.
A pesar de tener 37.000 años, las temperaturas bajo cero de la tundra siberiana han mantenido al espécimen en un estado de conservación muy bueno; tanto, que su pelaje, su cabeza, su torso y sus extremidades están totalmente intactos. Incluso encontraron pelos de los bigotes, carne momificada y músculos. Es algo extraordinariamente raro encontrar restos tan bien conservados de tigres dientes de sable.
El cadáver congelado del felino muestra que H. latidens estaba bien adaptado a las condiciones de la Edad de Hielo, apuntan los investigadores, que también descubrieron que presentaba algunas diferencias con respecto a los cachorros de león (Panthera leo) moderno.
Por ejemplo, su cuello era el doble de grueso que el de un cachorro de león actual; sus orejas eran más pequeñas, pero su boca más grande; del mismo modo, el tigre dientes de sable tenía patas más anchas y no tenía almohadillas carpias, lo que permitió a esta especie caminar con facilidad en la nieve, a la par que su grueso pelaje les habría protegido tanto de los depredadores como de las temperaturas polares.
Y, aunque no está claro cómo murió este individuo en concreto, los investigadores exponen que esta especie vivió en Eurasia hasta hace unos 10.000 años, cuando terminó la última Edad de Hielo. "El descubrimiento de la momia de H. latidens en Yakutia amplía radicalmente la comprensión de la distribución del género y confirma su presencia en el Pleistoceno tardío de Asia", comentan los expertos.
Nuevas Especies Descubiertas en Sudáfrica
Un equipo de paleontólogos, dirigido por Alberto Valenciano de la Universidad Complutense de Madrid, estudió la mayor colección de fósiles de Dientes de Sable del mundo. Ésta se encuentra almacenada en los museos Iziko, al norte de Ciudad del Cabo. Junto a los colaboradores locales del museo, de España y de China, consiguieron perfilar el árbol genealógico de cuatro especies de félidos encontradas en la zona.
Los investigadores clasificaron los rasgos físicos de cada una, la estructura de los dientes y la forma de la mandíbula y el cráneo. Al codificar esta información, pudieron determinar la relación de cada uno con los restos más antiguos encontrados, tanto en África, como en Europa y Asia.
Además, a esta familia de grandes colmillos se le unieron dos nuevas especies: Dinofelis werdelini y Lokotunjailurus chimsamyae, desconocidas anteriormente. Mientras que los Dinofelis están distribuidos globalmente, los Lokotunjailurus solo se habían encontrado en Kenia y Chad. Lo que sugiere que quizás, estos últimos, se distribuyeron por toda África entre cinco y siete millones de años atrás.
La composición del conjunto de félidos de Langebaanweg, incluyendo tigres dientes de sable y felinos (Machairodontini, Metailurini y Felinae) refleja el aumento de las temperaturas globales y los cambios ambientales de la época del Plioceno.
Otra de las conclusiones que se destacan es que la composición de dientes de sable en Langebaanweg es muy similar a la encontrada en Yuanmou, China. Más evidencia fósil podría ayudar a los paleontólogos a comprender exactamente cómo se relacionan estos dos sitios.
Extinción del Tigre Dientes de Sable
Smilodon se extinguió hace aproximadamente doce mil años, como parte de la megafauna que desapareció a finales del Pleistoceno. Otras víctimas de esta extinción fueron los mamuts, los ciervos gigantes y los forusrácidos. Parece que independientemente de las causas de la extinción, estas no afectaron directamente a Tigre Dientes de Sable, siendo en lugar de ello una consecuencia de la desaparición de las grandes presas que cazaba.
Posteriormente, a ser incapaz de adaptarse para atrapar presas más pequeñas y rápidas, a causa de su constitución pesada, se extinguió por falta de alimento. Como en el caso de la mayoría de animales de la megafauna del Pleistoceno, existen tres teorías principales para explicar la extinción de los grandes mamíferos y, por consiguiente, de Tigre Dientes de Sable.
Hace unos 13 mil años, la temperatura y la humedad empezaron a aumentar a nivel global, permitiendo la migración de vegetales comestibles hacia el norte. Durante un tiempo, los grandes mamíferos de la región septentrional del hemisferio norte pudieron aprovechar este incremento del alimento disponible, pero finalmente el cambio climático terminó perjudicándolos.
Las nuevas condiciones climáticas daban ventaja a los árboles que prosperaron a expensas de los arbustos, de las que se alimentaban los mamuts y otros mamíferos grandes. Algunos de los animales, como los bisontes y los alces, se adaptaron a las nuevas condiciones, pero otros, como los mamuts, se fueron diezmando y terminaron por extinguirse.
Además del cambio en la vegetación y en los ecosistemas, el incremento de la temperatura (6 °C entre 13 000 y 8000 años aC) habría añadido mucha presión a los mamíferos adaptados al frío, causando finalmente su extinción.
En el caso de Smilodon, el mayor problema causado por este cambio climático habría sido la apertura de los bosques. El fin de la era glacial debió haber perturbado el equilibrio de la flora, alterando la cadena alimentaria de los mamíferos desde la base.