Nigersaurus: El Dinosaurio de 500 Dientes que Dominó el Sahara

Un grupo de paleontólogos anunció el descubrimiento de la "vaca" de la época Mesozoica, un dinosaurio de cuerpo frágil y con más de 500 dientes que segaban vegetación a ras de suelo en lo que actualmente es el desierto del Sáhara. Se trata del Nigersaurus, un animal del tamaño de un elefante, pero con huesos finos, algunos de los cuales sólo tienen el grosor de una pluma.

Este saurópodo (herbívoro y cuadrúpedo), cuyos huesos fosilizados fueron encontrados en Níger, fue bautizado Nigersaurus Taqueti. Su nombre, Nigersaurus Taqueti, hace honor al científico francés, Philippe Taquet, quien descubrió al animal en 1976, según ha explicado el director de la investigación, Paul Sereno.

Muchos dinosaurios han dejado huella por su tamaño colosal o su fiereza, pero hay uno que destacó por su singular aparato dental. Se trata del Nigersaurus, un herbívoro que vivió hace más de 100 millones de años y que escondía en su esqueleto respuestas fascinantes sobre adaptación, alimentación y evolución. Su historia, sin embargo, permaneció enterrada durante décadas.

El Nigersaurus es la primera especie de dinosaurio que ofrece pruebas inequívocas de que se alimentaba únicamente de vegetación a ras de suelo, según dijo Jeff Wilson, uno de los científicos que lo descubrió. Wilson cree que la imagen tradicional de los diplodocus con sus largos cuellos elevados y su cabeza mirando al frente, como el monstruo del lago Ness, es errónea y que éstos también, como el Nigersaurus, apenas levantaban la cabeza de la tierra.

El Nigersaurus taqueti, apodado así debido a que sus restos fósiles fueron localizados por primera vez en territorio de la República del Níger, contaba con una "boca ancha forrada con quinientos dientes delgados", todos ellos pequeños y apiñados en una hilera inferior y otra hilera superior de la mandíbula.

Pese a todo, este dinosaurio, allegado del Diplodocus norteamericano, era completamente hervívoro y se alimentaba de plantas a lo largo de las entonces ricas en vegetación regiones del actual desierto del Sahara, en el continente africano.

Reconstrucción esquelética de un Nigersaurus.

Descubrimiento y Reconstrucción

Los primeros huesos del Nigersaurus salieron a la luz en los años 60, cuando el paleontólogo Philippe Taquet exploró la región de Gadofaoua, en Níger. No fue hasta 1997 que un equipo liderado por Paul Sereno y Jeff Wilson Mantilla, ambos exploradores y paleontólogos, volvió al lugar y excavó los restos con tecnología moderna. Lo que encontraron era tan inusual que algunos huesos del cráneo dejaban pasar la luz.

Wilson y el resto de su equipo hallaron los primeros fósiles del Nigersaurus en 1997, durante una expedición financiada parcialmente por la organización National Geographic, y han tardado una década en recomponer su esqueleto debido a sus extraordinarias características.

Finalmente, en 1999, el dinosaurio recibió un nombre: Nigersaurus taqueti, en honor a su país de origen y al paleontólogo que inició su hallazgo. Una expedición dirigida por el paleontólogo Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, ha encontrado en el Sahara los restos del dinosaurio con más dientes conocido. El animal, del que se ha recuperado ahora el 80% del esqueleto y que protagoniza la portada de diciembre de la revista 'National Geographic', es un herbívoro que vivió hace 110 millones de años y medía unos 9 metros de largo.

Pese a no encontrar un esqueleto completo, los investigadores lograron una reconstrucción digital del Nigersaurus gracias a escaneos de alta resolución realizados en 2007. Los resultados mostraron que el dinosaurio mantenía el hocico inclinado hacia el suelo, ideal para pastar. Su sentido del olfato, por otro lado, parecía poco desarrollado, lo que sugiere que no dependía mucho de él para sobrevivir.

Reconstrucción del cráneo de un Nigersaurus.

Nigersaurus: ¡El dinosaurio con más de 500 dientes! | Documental de dinosaurios

Características Únicas

Resalta en especial su cabeza, que cuenta con un cráneo de peso minúsculo, terminado en un morro chato que posee «baterías» de dientes diminutos. Están dispuestos en línea recta y no hay ninguno a los lados de la boca. "No hay ningún otro animal que haya colocado todos los dientes al final de la mandíbula", dijo Paul Sereno, otro de los científicos que encontró el dinosaurio, reconstruido a partir de fósiles de cinco especímenes.

Con ellos, como con un par de tijeras, el Nigersaurus cortaba helechos y otras plantas rastreras. Cada mes se le desgastaban los dientes y los reemplazaba inmediatamente con otros que surgían detrás de ellos. Una investigación con escáner reveló nueve columnas de dientes de repuesto que crecían al mismo tiempo, detrás del diente activo.

La cabeza también es peculiar por su posición. Imágenes de escáner de su órgano de equilibrio, situado en la parte posterior de su cerebro y del tamaño de una nuez, revelaron que su postura habitual era con el morro hacia abajo y la boca lista para rasgar plantas. Esto y la morfología de las vértebras, que le impedían levantar apenas el cuello, llevaron a los paleontólogos a concluir que el Nigersaurus comía del suelo.

Su hocico, cuadrado y ancho, estaba adaptado para el pastoreo a ras del suelo, y su cráneo albergaba hasta 500 dientes dispuestos en baterías dentales listas para renovarse cada 14 días.

Otra singularidad de este dinosaurio, de nueve metros de largo, es su poco peso. Sus vértebras y el cerebro están llenos de espacios donde no había carne, sino sólo aire, como ocurre con los pájaros, que son parientes de los dinosaurios. Al mismo tiempo, los huesos de sus patas eran relativamente finos. "Intentaba aligerar peso", porque menos peso significa menos energía necesaria para mantener el cuerpo, según Sereno, profesor de la Universidad de Chicago.

Su columna vertebral, con escasa materia ósea, constituye otra particularidad morfológica. "Las vértebras son tan finas que es difícil imaginar cómo podían resistir a las tensiones diarias", ha destacado Jeffrey Wilson, un miembro del equipo de investigación. "Pero sabemos, con todo, que funcionaban perfectamente", ha añadido.

Tal como cuenta Jeffrey Wilson, experto en la materia, "las vértebras son tan finas que resulta díficil imaginar cómo podían resistir a las tensiones diarias". Un dinosaurio único.

Más que alimentarse como una jirafa, cosa que hacían otros saurópodos, lo hacía como una vaca, buscando la comida en las inmediaciones del suelo. Su hocico recto, con más de 50 afilados dientes en cada mandíbula, cortaba el follaje como si fuera unas tijeras. Además, sus huesos tenían más aire que hueso. «Las vértebras son como papel.

Esos descubrimientos proyectan una imagen de un animal relativamente vulnerable. "No tiene armadura y sus huesos son muy frágiles, como un pieza de papel", aunque reforzados con colágeno y tejidos de apoyo, explicó Wilson.

Hábitat y Comportamiento

Un periodo y un espacio, aquellos exuberantes pantanos donde hoy solo hay arena y más arena, que compartía con otro dinosaurio muy particular: el depredador suchomimus, que aparece representado en la película de Jurassic World. Además, y según afirma el propio Sereno en su sitio web, también compartía hábitat con algunos de los dinosaurios hervívoros más fascinantes como el ouranosaurus o el lurdusaurus.

Además, caminaba con la cabeza para abajo, en un lugar poblado de terribles depredadores, incluido un cocodrilo de 12 metros de largo. Sobrevivió al moverse en manadas, conjeturó Wilson, y la abundancia de fósiles de este dinosaurio en Níger apunta a que era muy común en la Era Mesozoica.

Pasaba la mayor parte del tiempo comiendo, como si su única misión fuese mantener el ritmo de desgaste dental que lo hacía tan especial.

Esos descubrimientos proyectan una imagen de un animal relativamente vulnerable. «No tiene armadura y sus huesos son muy frágiles, como un pedazo de papel», aunque reforzados con colágeno y tejidos de apoyo, explicó Wilson. Sobrevivió al moverse en manadas, conjeturó Wilson, y la abundancia de fósiles de este dinosaurio en Níger apunta a que era muy común en la Era Mesozoica.

Tras una década de estudio, el Nigersaurus aún contiene misterios. Se desconoce, por ejemplo, la función de su larga cola. No la arrastraba, porque no hay pruebas fosilizadas de su paso, aunque sí existen huellas, con lo que la debía llevar en el aire, indicó Pereda. Para un animal que consiguió reducir muchos de sus huesos al grosor del papel con el objeto de conservar energía, el tener la cola en alto parece un exceso.

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