El nacimiento de los primeros dientes es una de las etapas más esperadas (y a veces temidas) por madres, padres y cuidadores. La aparición del primer diente es un momento muy especial para cualquier familia, pero también puede venir acompañado de dudas, incomodidad para el bebé y alguna que otra noche en vela.
A lo largo de este artículo encontrarás toda la información que necesitas para vivir esta etapa con tranquilidad y estar preparado ante cualquier duda. Hoy vamos a ocuparnos de la etapa inicial cuando brotan los primeros dientes. Al comenzar siendo bebés no conservamos recuerdos, pero es un proceso doloroso similar a la salida de un cordal o muela del juicio.

💥🦷 Primeros DIENTES DEL BEBÉ: 5 COSAS que deberías saber + cómo aliviar el dolor
¿Cuándo Aparecen los Primeros Dientes?
Los primeros dientes suelen empezar a salir entre los 4 y los 7 meses, aunque cada bebé se desarrolla a su propio ritmo. Tanto si aparecen pronto como si se retrasan, ambas situaciones pueden ser completamente normales. Como término medio, el primer diente suele aparecer alrededor de los seis meses, coincidiendo con los cambios en la dieta y la introducción de otros alimentos diferentes a la leche.
Si pasado el primer año no ha salido ningún diente, es aconsejable comentarlo con el pediatra para descartar posibles causas.
Orden de Aparición de los Dientes de Leche
Normalmente, los dientes van saliendo siguiendo un patrón bastante claro, aunque con ligeras variaciones entre bebés. Habitualmente, los primeros en asomar son los incisivos centrales inferiores, que oscilan entre los 6 y 10 meses de edad. Al poco tiempo suelen salir los dientes de arriba, empezando por los del centro y luego los que están a los lados, tanto arriba como abajo.
Más adelante, alrededor del primer año, comienzan a salir los primeros molares, que ayudan en la masticación, y luego los caninos o colmillos. Hacia los 2 años y medio, suelen salir las últimas piezas: los segundos molares. Con ellos, el bebé ya tendrá su primera dentadura completa, con 20 dientes de leche.
Aunque este orden es el más común, cada niño es diferente. No pasa nada si algún diente tarda un poco más en salir. Lo importante es que el desarrollo avance de forma natural y que no haya señales de molestias continuas o inflamaciones fuera de lo normal.
Generalmente, la salida de los dientes de leche es simétrica (en el lado derecho e izquierdo) y sigue un orden. Cada tipo de diente tiene un rango de tiempo en el que suele aparecer. De este modo, el orden en el que suele producirse la dentición en el bebé es el siguiente:
- Incisivos frontales inferiores: entre los 6-10 meses.
- Incisivos frontales superiores: entre los 9-12 meses.
- Incisivos laterales (superiores e inferiores): entre los 9-16 meses.
- Primeros molares (superiores e inferiores): entre los 13-19 meses.
- Caninos (colmillos, superiores e inferiores): entre los 16-23 meses.
- Segundos molares (superiores e inferiores): entre los 23-33 meses.
Por tanto, el bebé completará la salida de los dientes de leche entre los 2-3 años, aproximadamente. Todos ellos conforman sus 20 primeros dientes o dientes de leche, que estarán presentes hasta los 6-7 años, aproximadamente, cuando comiencen a caerse para dejar paso a los dientes definitivos.
Síntomas Comunes de la Dentición
La salida de dientes de bebé, también conocida como dentición, es una etapa crucial en el desarrollo infantil. Si bien suele ser una experiencia emocionante para los padres, también causa molestias en el bebé y ansiedad en los cuidadores.
Como puedes ver en la infografía que hemos preparado, los 7 síntomas más frecuentes que los bebés experimentan cuando les empiezan a brotar sus primeras piezas dentales. No quiere decir ni mucho menos que vayan a pasar por todos. Como sucede en otras muchas fases de desarrollo, el proceso de dentición es distinto en cada niño.
Para saber cuáles son los síntomas de la dentición de tu bebé, debes tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Molestias comunes en las encías: durante la dentición, es habitual que las encías del bebé se inflamen, se vuelvan más sensibles o adquieran un tono rojizo. Este proceso puede hacer que el pequeño esté más irritable, babee más de lo normal y sienta la necesidad constante de llevarse cosas a la boca para calmar la incomodidad.
- Cambios en el comportamiento del bebé: además del malestar físico, muchos padres notan cambios en el comportamiento del bebé. Es posible que esté más inquieto de lo normal, duerma peor o muestre menos interés por la comida. En algunos casos, incluso rechazan el biberón o el pecho momentáneamente, pero suele ser una reacción pasajera. También, es normal que el bebé busque morder todo lo que tiene a mano para aliviar la incomodidad que siente en las encías.
- Aumentan las babas: y esto hace que el cuello y la carita estén siempre húmedas, propiciando la aparición de erupciones.
- Le duelen las encías: un poco de presión sobre ellas le aliviará, por eso el bebé morderá todo lo que encuentre, incluso sus manitas.
- Disminuye su apetito: la succión que realiza para tomar la leche aumentará el dolor de sus encías y no querrá comer mucho.
- Fiebre y diarrea: son dos síntomas bastante comunes. De todas maneras, hay que evitar confundir un síntoma de dentición con un síntoma de alguna enfermedad viral o bacteriana.
- Irritaciones del culito: El aumento de la saliva y la acidez de las heces del bebé causan una irritación de la piel en el área del pañal (glúteos, muslos y genitales) que puede desencadenar incluso una dermatitis del pañal.
En esta etapa, el bebé estará más quisquilloso a causa de las molestias en la boca.
Síntomas que no siempre se deben a la dentición:
Es importante saber que no todos los signos que a veces se relacionan con la salida de los dientes tienen que ver con este proceso. Por ejemplo, síntomas como fiebre alta, vómitos o diarrea son la tónica predominante en el proceso de la dentición. Si aparecen, lo más recomendable es consultar con el pediatra, ya que podrían deberse a otra causa. Lo más importante es estar atentos al bebé, acompañarlo con cariño y paciencia, y buscar ayuda profesional si fuese necesario.

Cómo Aliviar las Molestias de la Dentición
Con la salida de los primeros dientes, muchos bebés muestran cambios en su humor y están algo más irritables. Aunque no se puede evitar el proceso, sí se pueden tomar medidas para que sea menos molesto.
Lo que mejor funciona es el frío para aliviar el dolor de encías. En ese sentido, puedes probar con una toallita o compresa que previamente hayas tenido en el frigo, incluso el mordedor que normalmente use.
Una de las más efectivas es ofrecerle objetos fríos para morder, como mordedores refrigerados (nunca congelados), que ayudan a calmar las encías. Pasar una gasa húmeda o tu dedo limpio por sus encías puede ser un alivio inmediato para el bebé. Si las molestias fueran más intensas, existen geles específicos para encías o, en casos puntuales, el pediatra puede recomendar el uso de algún analgésico adecuado para su edad.
Si aún se le está dando el pecho al bebé, no hay que preocuparse. El proceso de la dentición no interferirá con la lactancia, porque el bebé succiona con la lengua y el paladar, y no con las encías.

Evita usar productos con anestésicos fuertes o soluciones caseras no recomendadas, ya que podrían dañar la salud del bebé.
Para tratar de aliviar las molestias que la dentición pueda estar ocasionando al bebé, será útil que los padres tengan en mente las siguientes recomendaciones:
- Mantener seca el área alrededor de la boca, para evitar que el exceso de salivación pueda llevar a la aparición de erupciones en la piel.
- Ofrecerle un anillo de dentición o mordedor, ya que la presión aliviará las molestias en sus encías. El tamaño debe ser adecuado y no debe desmontarse en piezas más pequeñas con las que el bebé se pueda atragantar. Algunos de ellos pueden introducirse previamente en la nevera (no en el congelador) para que el frío ayude a aliviar las molestias al bebé.
- Si se percibe que el bebé está demasiado molesto por la salida de los dientes, se debe acudir al pediatra para que valore la situación y prescriba algún tipo de medicamento si lo considera oportuno.
¿Cómo Cuidar los Primeros Dientes?
Aun siendo temporales, estos primeros dientes juegan un papel importante. No solo porque ayudarán al bebé a masticar y hablar correctamente, sino porque su salud influye en la formación de los dientes definitivos. Cuanto antes empieces con buenos cuidados, menos riesgos habrá de caries o infecciones.
Desde que aparece el primer diente, se recomienda limpiarlo suavemente a diario. Una buena opción es limpiar sus encías con una gasa húmeda o un dedal de silicona para bebés. A partir de los 12 meses, o cuando el pediatra lo considere adecuado, se puede incorporar el cepillado con un cepillo adaptado a su edad y una pizca de pasta con flúor.
Además del cepillado, es importante evitar hábitos poco saludables como dormir con el biberón o consumir demasiados alimentos azucarados. Pedir una primera revisión con el dentista al cumplir el primer año, o antes si hay señales que lo justifiquen, puede evitar problemas futuros. La prevención es la clave.

Desde pequeño, se le debe enseñar que la base de una buena salud bucodental está en la prevención: no hay que esperar a tener un problema para cuidarse a diario. La alimentación es una de las claves para mantener una boca sana.
Chuparse el dedo, usar el chupete demasiado tiempo o ingerir sólo alimentos blandos, son hábitos que pueden perjudicar la salud oral del niño e incluso producirle deformidades en la estructura de la boca (dientes, paladar). Al principio, se deben limpiar suavemente con una gasa o un cepillo con cerdas de nylon separadas.
Desde que el niño es pequeño, es fundamental incorporar a su vida cotidiana conductas y hábitos saludables.
Incluso antes de que aparezca el primer diente de leche en el bebé, es recomendable frotarle suavemente las encías con una gasa limpia humedecida o con el dedo limpio, especialmente, después de la alimentación para evitar que queden restos de comida.
Cuando haya salido el primer diente, hay que comenzar a cuidarlo, ya que es posible la aparición de caries. Se debe cepillar dos veces al día, sobre todo, después del desayuno y por la noche antes de dormir. El cepillo de dientes y el dentífrico deben ser específicos para bebés y se debe utilizar muy poca cantidad.
Se deberá evitar impregnar el chupete en sustancias dulces, así como que el bebé se quede dormido tomando el biberón, ya que puede favorecer la aparición de caries.
Además, se debe pedir cita con un dentista infantil al año de edad del bebé o en los seis meses siguientes a la erupción del primer diente.
Alrededor de los tres años, cuando ya el niño es más mayor y tiene, posiblemente, completa su dentadura de leche, es posible aumentar la cantidad de pasta de dientes al tamaño de un guisante. No obstante, es importante que sea capaz de escupir el exceso para que no se lo trague.
Los padres deberán ayudar y supervisar al niño mientras se lava los dientes, ya que no será hasta los 7-8 años cuando pueda hacerlo por sí solo de manera correcta.
¿Cuándo Consultar con un Pediatra o Dentista?
Aunque la dentición es parte del proceso, hay momentos en los que lo mejor es pedir la opinión de un especialista.
Si los dientes tardan mucho en aparecer, más allá de los 18 meses, es buena idea comentarlo con el pediatra para descartar posibles causas. También es recomendable acudir al pediatra o dentista si el bebé presenta síntomas inusuales o persistentes, como fiebre alta, encías muy inflamadas o con sangrado, o si rechaza la comida o el biberón durante varios días.
Estos signos podrían no tener relación directa con la dentición y requerir otra evaluación. Además, hacer una primera visita al dentista alrededor del primer año, justo después de la erupción del primer diente, incluso si no hay problemas aparentes, es una buena oportunidad para resolver dudas, recibir orientación adaptada y comenzar con buenos hábitos desde el principio.
En las clínicas dentales ya existe una figura profesional similar al pediatra que es el odontopediatra. Tomarás una decisión muy acertada si tu hijo o hija comienza a visitarnos desde pequeño. Evitarás que tenga miedo al dentista y, sobre todo, lograremos que su desarrollo dental sea el correcto.
Muchos padres no dan importancia a la dentición de leche, pero es fundamental porque nos va a ir diciendo cómo serán los dientes definitivos. Dudas como si hay que empastar un diente de leche o qué hacer ante un traumatismo dental son frecuentes en nuestra consulta.