¿Todo lo que debes saber sobre las muelas del juicio?

Aunque casi todo el mundo ha oído hablar sobre las muelas de juicio, no todos conocen realmente para qué sirven, cuándo comienzan a salir o en qué casos se deben extraer para no ocasionar problemas en el resto de dientes. En el siguiente artículo vamos a tratar de aclarar algunas dudas sobre las muelas de juicio, también conocidas como cordales.

¿Qué son las muelas del juicio?

Las muelas del juicio -también conocidas como cordales- son los terceros molares. Se ubican en la zona más posterior de la boca, tras los segundos molares. Como ya hemos apuntado, los cordales son las últimas piezas dentales en erupcionar. Y, en una gran cantidad de ocasiones, tardan muchos años en salir y, cuando lo hacen, no erupcionan por completo.

Conocidas también por los profesionales como “tercer molar” o “cordales”, las muelas del juicio suelen aparecer entre los 16 y los 25 años, aproximadamente, aunque también puede ocurrir que no lo hagan nunca. Las personas tenemos cuatro muelas cordales, una por cada cuadrante bucal, que se encuentran situadas al fondo de la boca, en la última posición de la línea de la dentadura.

Están ubicadas en la parte posterior de la boca, serían los últimos molares en la mandíbula. Normalmente, las personas desarrollan cuatro muelas del juicio, cada una de las cuales emerge tras los molares de ambos lados del maxilar superior e inferior.

Hay personas que pueden llegar a no desarrollar las muelas del juicio, lo que se conoce como agenesia y que puede afectar también a otras piezas dentales.

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¿Para qué sirven las muelas del juicio?

Las muelas de juicio tienen su origen en nuestros antepasados, cuando los primeros homínidos necesitaban unas mandíbulas más desarrolladas, con más espacio para albergar estas muelas de juicio, necesarias para poder ingerir alimentos que requerían mayor masticación.

En la era primitiva los hábitos alimenticios del hombre requerían del uso de las muelas de juicio para masticar la carne que comían en trozos grandes. En nuestros antepasados que se alimentaban de una dieta más dura y fibrosa, las muelas del juicio desempeñaban un papel importante en la masticación.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, nuestra dieta resultaba abrasiva para los dientes por lo que, en estas circunstancias, las muelas del juicio podrían haber sido útiles para reemplazar los molares que se hubiesen desgastado por completo.

No obstante, conforme la especie humana fue evolucionando y modificando su dieta, las mandíbulas comenzaron a desarrollarse más pequeñas.

En la actualidad, las mandíbulas humanas son más pequeñas que las de nuestros antepasados, lo que a menudo deja poco espacio para que las muelas del juicio erupcionen correctamente. Ahora que nuestra dieta es más blanda, los dientes no se desgastan tan rápido y no se forman huecos que las muelas del juicio tengan que cubrir.

Actualmente, las muelas del juicio no tienen una función fundamental en nuestra boca, por ello en algunos casos es habitual extraerlas, si estas presentan o pueden presentar problemas. En estos casos, el odontólogo o cirujano maxilofacial será quien evalúe su extracción.

Dicho esto, hay que tener en cuenta que los terceros molares no tienen, en realidad, una función en la boca. Es decir, no resultan imprescindibles para nuestra vida diaria, ni siquiera para masticar.

¿Cuándo salen las muelas del juicio?

Las muelas del juicio, también conocidas como terceros molares, son los últimos dientes en desarrollarse en la boca, generalmente entre los 17 y 25 años de edad.

Las muelas del juicio, también conocidas como terceros molares, son los últimos dientes en erupcionar, generalmente entre los 17 y 25 años. Como mencionamos anteriormente, las muelas de juicio suelen aparecer entre el final de la adolescencia y el comienzo de los veinte años; es decir, que es normal que broten entre los 17 y los 25 años. Aunque es posible que incluso aparezcan luego de los 40 años.

Por lo general, las muelas de juicio son las últimas en erupcionar y comienzan a aparecer entre los 17 y 25 años, aunque ésto dependerá de cada persona. Hay casos en los que las muelas de juicio salen en una edad más temprana o más tardía, o incluso, casos en los que nunca llegan a erupcionar.

El proceso de erupción puede variar mucho de una persona a otra y no hay un cronograma exacto. Como en los demás dientes, la erupción de las muelas del juicio consiste en que la muela rompa a través de las encías para posicionarse en la boca. Esta fase puede ser gradual y podemos notar como la muela ejerce presión sobre la encía a medida que se abre espacio.

Lo más habitual es que las muelas del juicio salgan entre los 17 y los 25 años de edad. No obstante, aunque suelen aparecer en esos rangos de edad, lo cierto es que cada persona puede experimentar su proceso de erupción en un momento diferente.

No existe una edad concreta a la que empiezan a salir las muelas del juicio. Por lo general, ocurre en la edad adulta, iniciándose el proceso entre los 17 y los 25 años. En cada paciente, la salida de las muelas del juicio puede presentar una sintomatología distinta.

Como no existe un regla exacta en cuanto a la edad, tampoco tienen por qué erupcionar las cuatros muelas. Por lo que, el número de dientes totales en la dentadura de un adulto puede variar en función de sus muelas de juicio erupcionadas. Si un adulto llega a su dentición definitiva sumando sus cuatro cordales tendrá un total de 32 dientes, pero si no le ha salido ninguno, su mandíbula estará formada por 28 piezas dentales.

Según salgan las cordales o no, el número total de piezas dentales en una persona adulta puede variar. Debido a la evolución genética, cada vez hay más personas que no llegan a desarrollar los terceros molares en su totalidad.

¿Cuándo hay que quitar las muelas de juicio?

Como dijimos, depende de cada caso y cada persona, ya que hay veces en las que las muelas de juicio erupcionan sin complicaciones y no presentan problemas para el resto de los dientes, incluso se dan casos en los que las muelas salen sin presentar sintomatología, crecen sanas y bien alineadas.

Si se considera necesaria la extracción, la posición y estado de estos molares será el factor decisivo a la hora de determinar la dificultad de la intervención. En todos los casos, la intervención se realiza con anestesia local y, en ocasiones, con sedación profunda con la asistencia de nuestro servicio de médicos anestesistas. Previamente se entregará medicación profiláctica o sedante sólo en aquellos casos en los que sea necesario.

La extracción de las muelas del juicio se recomienda cuando causan problemas o existe un alto riesgo de que los causen en el futuro.

Las muelas del juicio no siempre hay que extraerlas. Quien mejor nos puede asesorar acerca de qué debemos hacer con las muelas del juicio es nuestro odontólogo de confianza.

Hay personas que tienen suficiente espacio y la erupción de las muelas del juicio es correcta en su posición por lo cual no suponen ningún problema y no es necesario extraerlas. Por el contrario, se suele recomendar la extracción si están causando dolor, inflamación, infección o si están provocando daños a los otros dientes.

Principales problemas con las muelas de juicio

Pero, hay muchos casos en los que la salida de las muelas de juicio se manifiesta con síntomas de dolor, inflamación e infección. No siempre será necesario extraer las muelas de juicio, los principales motivos para ello serán la falta de espacio en nuestra dentadura y la retención o bloqueo por parte de un hueso o encía, impidiendo la salida del cordal.

Aunque el problema más sintomático de las muelas del juicio es el dolor agudo y persistente en la zona donde está erupcionando. Pero además, pueden dar lugar a otros problemas derivados de la falta de espacio, ya que un crecimiento inadecuado pueden comprometer la estructura de la cavidad oral.

Los dientes pueden llegar a apiñarse si no hay suficiente espacio para albergar a las muelas de juicio, y ello dificulta en gran medida la higiene bucodental, ya que el sarro y las bacterias se acumulan en lugares donde el cepillo no puede alcanzar.

Por otro lado, las muelas de juicio incluidas (aquellas completamente metidas en la mandíbula recubiertas por tejido blando), está muy asociada a la formación de quistes.

Otro problema muy común que afecta a las muelas de juicio son las caries. Las muelas del juicio, también conocidas como terceros molares, son los últimos dientes en desarrollarse en la boca, generalmente entre los 17 y 25 años de edad. Sin embargo, no todas las personas experimentan la erupción de las muelas del juicio.

  • Pericoronitis: Es la inflamación del tejido gingival que rodea la muela del juicio, generalmente cuando está erupcionando. Esta inflamación puede ser causada por la acumulación de bacterias y restos de alimentos en el espacio entre la encía y el diente.
  • Impactación: Cuando la muela del juicio no tiene suficiente espacio para erupcionar correctamente, puede quedar atrapada (impactada) en el hueso o debajo de la encía.
  • Caries: Las muelas del juicio son difíciles de limpiar debido a su ubicación en la parte posterior de la boca, lo que las hace propensas a desarrollar caries. Infección: Si una muela del juicio está impactada o parcialmente erupcionada, puede crear un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias, lo que puede llevar a una infección.

Es importante tener en cuenta que el dolor de muelas del juicio puede variar en intensidad y duración, y puede estar acompañado de otros síntomas como hinchazón, enrojecimiento, dificultad para abrir la boca y mal sabor de boca.

Cuando esto ocurre, o bien no aparecen en boca, o bien se quedan a medio salir quedando la encía encima de estos como la visera de una gorra.

Su presencia es importante porque pueden afectar al desarrollo de otros dientes, empujándolos o saliendo torcidas.

Según datos de la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial (SECOM), las muelas del juicio causan problemas a dos tercios de la población. Un 72% tiene al menos un cordal inferior con dificultad de erupción, mientras que un 45% tiene problemas en la salida del cordal superior.

Si, por el contrario, la muela asoma en la boca pero está atascada y no acaba de erupcionar es aconsejable la exodoncia (extracción de la/s piezas), pues al abrirse la encía, hay riesgo de infección. También si generan otros síntomas, como dolor, molestias agudas, aparición de quistes, etc.

La pericoraniritis (irritación de la mucosa que envuelve la muela) es la causante del dolor que producen estos molares.

Dolor de las muelas del juicio: Causas y alivio

El dolor de las muelas del juicio puede deberse a diferentes causas. El dolor de la muela del juicio puede suceder porque, durante el proceso de erupción, la pieza dental no cuenta con espacio suficiente para salir. Esto puede deberse a que el resto de dientes ya han erupcionado y a que la muela del juicio se localiza en la parte posterior de la boca.

La pericoronaritis es una infección en las encías que rodean los dientes en proceso de erupción. Dicha infección, relativamente frecuente en las muelas del juicio, está causada por un crecimiento bacteriano en la zona de las encías. Provoca un dolor de la muela del juicio muy intenso, inflamación y enrojecimiento de la encía.

Otra causa frecuente del dolor en una muela del juicio es la caries. Y es que, unos cordales que ya han salido, también pueden causar dolor. Dicho dolor puede deberse a la enfermedad bucodental más común: la caries.

En algunos casos, las muelas del juicio originan un dolor muy intenso que puede resultar, incluso, insoportable para muchas personas.

Si quieres aliviar el dolor causado por una muela del juicio, te recomendamos seguir los consejos explicados en este artículo.

Consejos para aliviar el dolor:

  • Apóyate en la medicación: la toma de analgésicos y antiinflamatorios ayuda a calmar el dolor.
  • Mantén una limpieza bucal exhaustiva: continúa cepillando tus dientes con normalidad, aunque te duela.
  • Enjuágate con un colutorio antiséptico: ayuda a desinflamar la encía, cuando la causa es una pericoronaritis, lo que contribuye a calmar el dolor.

En cualquier caso, debes tener en cuenta que todos estos consejos sirven para aliviar el dolor de forma momentánea. Por este motivo, lo más recomendable es acudir al dentista cuando se empiezan a notar las primeras molestias.

Para poder planificar el tratamiento más adecuado para el dolor de la muela del juicio, lo más adecuado es acudir al dentista. En primer lugar, el odontólogo determinará si existe una infección activa en la muela del juicio.

Extracción de las muelas del juicio

La extracción de la muela del juicio es el tratamiento más habitual ante los dolores en este tipo de piezas dentales. Se estima que, aproximadamente, el 90% de las personas experimentan ciertas complicaciones cuando salen las muelas del juicio.

La extracción puede ser simple si la muela ha erupcionado, o con cirugía si no ha salido completamente.

Si ya te han hecho un diagnóstico en el que te recomiendan quitar las muelas del juicio, el dentista especialista en cirugía te explicará el proceso. La operación dura unos 45 minutos, aunque depende de la complejidad de cada caso y generalmente se realiza con anestesia local, que duerme solo la parte donde se va a realizar la operación, si te sientes un poco nervioso es posible que te ofrezcan un sedante para que estés más relajado durante la operación si así lo deseas.

Si la extracción de las muelas del juicio es compleja, tienes miedo al dentista, o deseas que en una sola intervención se realice todo lo que necesitas, puedes optar por la sedación consciente, para que puedas estar adormecido y tranquilo durante la cirugía y al despertar no recuerdes nada de lo sucedido.

La operación en si no es dolorosa gracias a que el área a tratar está anestesiada, pero puede que sea un poco molesta. Aunque el tiempo de recuperación y la reacción varían de persona a persona, lo más común es que en las primeras horas haya un poco de sangrado y en los siguientes dos días percibas inflamada el área de donde sacaron las muelas.

Mitos y realidades sobre las muelas del juicio

Del mismo modo, hay muchos falsos mitos debido en gran parte a la falta de información que tiene la población general. Pero si no puedes esperar y necesitas respuestas, a través de KIN resolvemos las principales cuestiones, desmintiendo las creencias que no son del todo ciertas.

¡Las muelas del juicio no sirven para (casi) nada!10minPara nuestros antepasados de las cavernas, las muelas del juicio eran una pieza fundamental en su funcionamiento diario, ya que les ayudaban a masticar los alimentos más duros, como carne cruda o raíces. ¿Actualmente? Parece que solo sirven para generar problemas y lo cierto es que, generalmente, así es.

Evolución y genética de las muelas del juicio

Evolución: Nuestros antepasados tenían mandíbulas más grandes y una dieta basada en alimentos duros y fibrosos, lo que requería una dentición más amplia para masticar eficientemente. Las muelas del juicio eran esenciales para triturar estos alimentos.

Genética: La presencia y el desarrollo de las muelas del juicio están determinados por factores genéticos.

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