¿Por qué el flúor ayuda a prevenir las caries? Mecanismo de acción

Desde principios del siglo XX, se ha establecido una clara relación entre el flúor y la prevención de la caries. El flúor es un ingrediente clave en la prevención de caries para personas de todas las edades, incluidos los adultos.

En los niños, el flúor juega un papel crucial en el desarrollo de dientes fuertes y sanos desde una edad temprana. Durante la infancia, los dientes permanentes se están formando y el flúor actúa como un escudo protector que evita que las bacterias ataquen el esmalte en desarrollo.

¿Cómo actúa el flúor sobre los dientes?

El mecanismo de acción exacto del flúor como agente preventivo de la caries hoy en día, aún no está totalmente comprendido, y continúa siendo investigado. Sin embargo, se acepta que el flúor fortalece el esmalte dental de dos maneras.

✓ Resistencia contra las caries: El flúor transforma la hidroxiapatita (componente mineral presente en el diente) del esmalte dental en fluorapatita, la cual es más resistente a la descalcificación.

El flúor fortalece el esmalte dental de dos maneras. Primero, al entrar en contacto con el diente, se forma fluorhidroxiapatita, un mineral menos soluble que la hidroxiapatita presente de manera natural en el esmalte, lo que aumenta su resistencia al ataque ácido de las bacterias.

Como sabemos, la caries es resultado de un desequilibrio entre la pérdida de minerales del esmalte (desmineralización) y su recuperación (remineralización). Después de la erupción de los dientes, el flúor ayuda a reconstruir (remineralizar) el esmalte dental debilitado y revierte los primeros signos de caries.

Además, previene el crecimiento de bacterias orales dañinas, bacterias de la boca que descomponen el azúcar y los carbohidratos, produciendo ácidos que se comen los minerales del esmalte dental. Esta pérdida de minerales se llama desmineralización.

En esta etapa, el esmalte dental puede seguir enfrentándose al ataque de ácidos producidos por bacterias en la boca, especialmente si la dieta incluye alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar. El uso de una pasta de dientes con flúor en adultos ayuda a fortalecer el esmalte dental y a remineralizar las zonas donde el desgaste comienza a ser visible, evitando la formación de caries.

También, hay que tener en cuenta que con el tiempo se produce un desgaste del esmalte a consecuencia del uso.

Vías de administración del flúor

Las vías de administración del flúor son las siguientes:

  • Vía sistémica: En la que los fluoruros son ingeridos y vehiculados a través del torrente circulatorio depositándose fundamentalmente a nivel óseo y en menor medida en los dientes.
  • Vía tópica: Supone la aplicación directa del fluoruro sobre la superficie dentaria, por lo que su uso es posteruptivo.

El flúor puede ser administrado de diversas maneras:

a. Vía sistémica

En la que los fluoruros son ingeridos y vehiculados a través del torrente circulatorio depositándose fundamentalmente a nivel óseo y en menor medida en los dientes.

Los métodos de aplicación sistémica incluyen:

  • Fluoración de las aguas de consumo público.
  • Aguas de mesa con flúor.
  • Suplementos fluorados en la dieta: gotas y/o preparaciones vitamínicas.

Es el proceso controlado mediante el cual se agrega fluoruro en el abastecimiento público del suministro del agua, hasta que alcance la concentración de aproximadamente 0,7 ppm (partes por millón) o lo que sería igualmente proporcional a 0,7 mg (miligramos) de fluoruro por litro de agua con el objetivo principal de prevenir la caries dental.

En algunos países ha habido controversia sobre la fluoración del agua por los posibles efectos adversos sobre la salud y se ha dejado de implementar o prohibir esta práctica.

El agua embotellada constituye otra fórmula de aporte de flúor, siendo muy variable la dosis en función de la fuente natural. Actualmente es muy común entre la población este tipo de consumo.

Otra alternativa es incorporar el flúor en determinados alimentos tales como la sal, la leche, la harina o los cereales.

Otro modo de suplemento de flúor, puede prescribirse desde la primera infancia hasta los 13 años en niños que vivan en áreas en las que el agua contenga hasta 0,7 ppm. El método para administrar estos suplementos, dependerá de la edad, en niños pequeños se utilizarán gotas o las preparaciones vitamínicas, colocándolas directamente en la lengua o bien mezclándolas con agua o zumos, o en la propia comida del niño. Los complementos fluorados tienen el potencial de ser tan eficaces en la prevención como el agua fluorada.

El fluoruro sódico (FNa) se absorbe entre un 90 y un 97% si se toma sin alimentos. La biodisponibilidad desciende hasta un 53,7% cuando se toma con leche y otros productos lácteos. Se distribuye, tanto de forma libre, como unido a proteínas y se deposita en los dientes, así como en el tejido óseo. La semivida de distribución es de una hora. Se excreta fundamentalmente a nivel renal. Así pues, los SOF deben administrarse en ayunas y alejados de las tomas de productos lácteos, para evitar la precipitación de fluoruro cálcico. Pueden usarse gotas desde los seis meses al año o dos años, continuando después con comprimidos.

b. Vía tópica

Supone la aplicación directa del fluoruro sobre la superficie dentaria, por lo que su uso es posteruptivo.

Los métodos de aplicación tópica incluyen:

  • Pastas dentales fluoradas.
  • Geles fluorados.
  • Barnices fluorados.
  • Enjuagues bucales.
  • Profilaxis dental.
  • Chicles con flúor.

Podemos encontrar el flúor como ingrediente de las pastas dentífricas, geles y barnices para dientes y líquidos para enjuagues.

Poseen una elevada concentración de flúor (entre 5.000 y 12.500 ppm en el caso de los geles y entre 1.000 y 56.300 ppm en el caso de los barnices) por lo que son procedimientos restringidos únicamente al profesional. Este tipo de aplicaciones deben enfocarse principalmente a aquellos pacientes con alto riesgo para el desarrollo de caries poniendo especial atención en que el paciente no ingiera fluoruro ya que podría originar síntomas digestivos.

Los agentes fluorados más comúnmente empleados son el fluorofosfato acidulado (APF) y el fluoruro sódico (NaF). El APF es el compuesto más empleado, contiene concentración de flúor del 1,2 por 100 que equivale a 12.300 ppm. El NaF presenta una concentración del 0,9 por 100 que supone una proporción de flúor de 9.040 ppm y apareció como alternativa al APF ante la posibilidad de que este alterase las restauraciones de composite y las superficies de coronas o carillas de porcelana.

Son soluciones diluidas de sales de flúor para realizar enjuagues bucales diarios o semanales. Sus características radican no solamente en el efecto mecánico de eliminar la placa en los espacios interproximales reduciendo el riesgo de caries, sino también ayuda al proceso de remineralización de esa zona específica.

Indicada para limpiar y pulir estructuras dentales de manera eficaz y con una abrasión mínima.

El chicle estimula mediante la masticación la formación de saliva contribuyendo a mantener un cierto nivel de flúor en ella y en contacto con el esmalte.

Ambas organizaciones consideran que la fluoración del agua de la comunidad es un elemento importante de un enfoque complejo de prevención de la caries, al que se añade el uso de flúor tópico en relación con la evaluación del riesgo de caries.

Se han realizado numerosas revisiones sistemáticas durante la última década que demuestran que el uso generalizado de este producto ha supuesto una de las principales causas del notable descenso de la incidencia de caries dental en la población.

Riesgos y consideraciones

Sin embargo, existe una preocupación por la toxicidad crónica que el flúor puede producirnos, es decir, la acumulación de fluoruros, debido a la exposición prolongada, en los órganos y tejidos de nuestro organismo.

¿Qué es el flúor dental? Estos son sus beneficios para los dientes

Pero demasiado flúor tampoco es aconsejable, ya que puede producir fluorosis, que mancha los dientes en su forma leve, pero que si es grave puede destruir el esmalte. Es decir, puede llegar a tener un efecto contrario al que se busca.

La fluorosis dental se produce cuando se consume demasiado flúor cuando los dientes aún se están formando debajo de las encías. Esto da como resultado manchas blancas en su superficie. Tiende a afectar sólo a los niños menores de 6-8 años que todavía tienen dientes permanentes pendientes de erupcionar.

El exceso de ingesta de flúor también puede producir la denominada fluorosis esquelética, la cual es similar a la fluorosis dental, pero involucra a los huesos en lugar de a los dientes. Los primeros síntomas incluyen dolor y rigidez en las articulaciones.

La FD es una hipomineralización del esmalte dental por aumento de la porosidad. Se debe a una excesiva ingesta de flúor durante el desarrollo del esmalte antes de la erupción.

El aumento de prevalencia de FD moderada en los últimos años se atribuye a la ingesta acumulada de flúor en la fase de desarrollo dental. La severidad depende tanto de a dosis como de la duración y momento de la ingesta de flúor.

Según la evidencia actual, son los tres primeros años (y sobre todo los dos primeros) la época de mayor riesgo de FD por ingesta excesiva de flúor. Sin embargo, la mayoría de grupos de consenso sobre la administración de flúor establece el límite superior real en seis años, ya que uno de los factores más importantes como es la ingesta de la pasta dentífrica desaparece a esta edad, pues ya hay una adecuada coordinación del reflejo de deglución.

Es importante asegurarse de que los niños usen una cantidad adecuada de pasta dental con flúor según su edad. Para los niños menores de tres años, se recomienda usar una cantidad equivalente a un grano de arroz, mientras que para los mayores de tres años se sugiere una porción del tamaño de un guisante. Un uso excesivo de flúor puede ocasionar fluorosis dental, una afección que causa manchas en los dientes, por lo que es fundamental supervisar la cantidad que los niños utilizan.

Siempre hay que supervisar el cepillado del niño para asegurarse de que use la cantidad correcta de pasta de dientes. El enjuague bucal con flúor puede ayudar a que los dientes sean más resistentes a las caries, pero los niños de seis años o menos no deben usarlo a menos que lo recomiende un dentista.

Recomendaciones actuales

Actualmente, los expertos europeos no recomiendan administrar el flúor tomado en casi ningún caso y solo si el agua de bebida de su zona tiene menos de 0,3 ppm (partes por millón) de flúor (información disponible en los ayuntamientos).

En el momento actual se acepta que el flúor tópico en pequeñas cantidades a lo largo de la vida es la forma más conveniente de prevención.

Las Dietary Reference Intakes (DRI) para el flúor hacen referencia a las recomendaciones nutricionales que pueden usarse para planificar y valorar dietas en personas sanas. El valor de la ingesta adecuada es de 0,01 a 0,7 mg desde el nacimiento hasta los tres años. De los cuatro a los ocho años el valor es de 1 mg/día.

Estos valores suponen unos valores aproximados de 0,05 mg/kg/día para la ingesta adecuada y de 0,07-0,1 mg/kg/día para el nivel de ingesta máximo tolerable.

Por su parte, el Comité de Nutrición de la Sociedad Canadiense de Pediatría es más restrictivo en cuanto a las dosis e indicaciones de los SOF. Así, y tal como se observa en la tabla 3, no se ofrecen SOF a los niños que consumen agua con más de 0,3 mg/l de flúor, independientemente de la edad. Pero además indica que los SOF se administren solo si el niño no se cepilla (o lo hacen sus padres) los dientes dos veces al día o si el niño pertenece a un grupo de riesgo de caries dental.

La Asociación Europea de Dentistas Pediátricos aún es más restrictiva y propone un esquema de dosificación en el que solo se emplean SOF a partir de los dos años de vida.

Todas estas limitaciones en las recomendaciones sobre el empleo de los SOF se relacionan con la probabilidad que tienen de producir FD. Sin embargo, es importante que el pediatra no olvide que hay niños en los que sí que hay que administrar SOF por pertenecer a grupos de riesgo.

Tras los comentarios anteriores y según el informe más reciente de la Asociación Dental Americana sobre recomendaciones de SOF, el grupo PrevInfad de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap) recomienda SOF en los niños que pertenecen a grupos de riesgo indicados en la tabla 4 en las cantidades indicadas por la Academia Americana de Pediatría.

Pautas para el uso de pastas dentales con flúor según la edad
Edad Cantidad de pasta dental Concentración de flúor
0 a 3 años Grano de arroz 1000 ppm
3 a 6 años Tamaño de un guisante 1000 ppm
A partir de 6 años Tamaño de un guisante 1450 ppm (hasta 5000 ppm si lo indica el odontopediatra)

En general, en situación de salud, se recomiendan pastas dentífricas con 1000 ppm de flúor de 0 a 6 años de edad; mientras que para los niños 6 años en adelante se pueden empezar a usar pastas con 1450 ppm de flúor.

Se suele recomendar una pequeña cantidad de pasta dental para niños hasta los 2 años, como un grano de arroz y de los 3 a 6 años la cantidad debe ser del tamaño de un guisante.

El cepillado dental siempre debe ser realizado por un adulto hasta aproximadamente los 8 años de edad y a partir de ahi supervisado hasta la adolescencia.

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